Los ataques con sistemas aéreos no tripulados cargados con explosivos continúan consolidándose como una de las principales amenazas contra la fuerza pública en Colombia.
De acuerdo con un balance consolidado de ataques entre 2024 y enero de 2026, el país había registrado 395 ataques con drones, que dejaron 301 afectaciones entre civiles y uniformados. Sin embargo, estas cifras aumentaron tras un nuevo hecho violento ocurrido en el departamento del Chocó, donde un nuevo ataque con drones dejó 10 militares heridos.
Con este nuevo episodio, el número total de ataques con drones asciende a 396, mientras que las afectaciones aumentan a 311. Asimismo, la cifra de militares heridos se eleva de 197 a 207, confirmando que el principal blanco de esta modalidad sigue siendo el Ejército Nacional, especialmente en zonas rurales con presencia de grupos armados ilegales.
Un informe conocido por Blu Radio detalla que el primer ataque con drones se registró el 26 de abril de 2024 en el Batallón de Policía Militar Las Vegas, en el municipio de Argelia, Cauca, atribuido al grupo armado organizado residual Carlos Patiño. Desde entonces, la recurrencia de estos hechos ha sido constante, con un promedio de un ataque cada 1 día y 13 horas, y cerca de 1,5 ataques diarios en los periodos de mayor intensidad.
Hasta antes del caso de Chocó, el balance daba cuenta de 911 artefactos lanzados mediante drones y una alta concentración de ataques en una Cauca, Valle del Cauca y Nariño, que acumulan 251 eventos, muy por encima del resto de zonas afectadas. Otras regiones reportan cifras menores, con registros que oscilaban entre uno y 23 ataques, lo que evidencia focos específicos de uso sistemático de esta tecnología con fines ofensivos.
En cuanto a las víctimas, el consolidado actualizado deja un civil asesinado y 43 civiles heridos, además de 16 militares asesinados, 207 militares heridos, dos policías asesinados y 41 policías heridos. Estas cifras reflejan un impacto directo sobre la Fuerza Pública, pero también un riesgo permanente para la población civil que habita en áreas donde operan los grupos responsables de estos ataques.
El último ataque registrado, el 14 de enero de 2026 en Chocó, confirma que esta modalidad no se limita a una sola región del país y que los actores armados continúan adaptando sus capacidades tecnológicas para golpear a las tropas. Mientras las operaciones militares avanzan en distintas zonas, los datos evidencian que el uso de drones con explosivos se mantiene como una amenaza activa, en expansión y con consecuencias cada vez más graves para la seguridad nacional.