La expansión del crimen organizado encendió las alertas de Fedesarrollo, que advierte que este fenómeno ya no es solo un problema de seguridad, sino una amenaza para la economía y el desarrollo del país. Según el centro de estudios, más del 70 % del territorio colombiano tiene presencia de estructuras criminales que controlan zonas, mercados legales e ilegales y afectan la vida de millones de ciudadanos.
Fedesarrollo señala que una de las principales afectaciones es la extorsión, que se convirtió en un “impuesto fantasma” para miles de colombianos, especialmente comerciantes informales y personas que viven en zonas con alta presencia criminal. En 2025 se registraron 13.441 denuncias por extorsión, aunque la entidad advierte que la cifra real puede ser mucho mayor porque muchas víctimas no denuncian por miedo a los grupos que controlan sus territorios.
La directora del centro de estudios, Marcela Meléndez, explicó que estas organizaciones ya funcionan como empresas criminales que no solo generan violencia, sino que también imponen reglas, controlan comunidades, reclutan menores y limitan la actividad económica. Según Fedesarrollo, el problema no debe medirse únicamente por los homicidios, porque cuando estos grupos toman el control de un territorio la violencia puede bajar, pero aumenta el dominio sobre la población.
En materia de seguridad, las cifras muestran la magnitud de la problemática. Colombia registró 13.733 homicidios en 2025, con una tasa de 25,86 casos por cada 100.000 habitantes. Para Fedesarrollo, estos datos reflejan una crisis que debe abordarse de manera integral, con acciones de seguridad, justicia, prevención y mayor presencia del Estado en las regiones.
El centro de estudios también puso la lupa sobre el sistema carcelario. Actualmente, Colombia tiene 103.952 personas privadas de la libertad y un 28 % de hacinamiento, una situación que, según la entidad, facilita que algunas estructuras criminales sigan operando desde las cárceles y reclutando nuevos integrantes.
Fedesarrollo advierte además que la criminalidad tiene un impacto directo en la economía, puesto que aumenta los costos de las empresas, obliga a invertir más en seguridad, limita la llegada de negocios a algunas regiones y reduce recursos que podrían destinarse a educación, salud o infraestructura. Para la entidad, el crimen organizado se convirtió en una barrera para el crecimiento del país.
Ante este panorama, Fedesarrollo hizo un llamado al próximo Gobierno para cambiar la forma de enfrentar el fenómeno y no enfocarse únicamente en capturas u operativos. La recomendación es fortalecer la inteligencia, seguir el dinero de estas organizaciones y atacar sus estructuras principales para reducir su capacidad de operación.
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Fedesarrollo advierte que el crimen organizado no desaparecerá rápidamente, pero con una estrategia coordinada sí es posible reducir el daño que hoy genera sobre la seguridad, la economía y la vida de los colombianos.