Crisis humanitaria en Guaviare: desescolarización y reclutamiento bajo la sombra del conflicto
La transición a actividades virtuales fue inviable para la mayoría de las familias en zonas remotas que carecen de computadores y conectividad, dejando a los menores sin educación y sin acceso a la alimentación básica proporcionada por el PAE.
Los recientes enfrentamientos en el departamento del Guaviare, protagonizados por las disidencias de los alias 'Mordisco' y 'Calarcá', han encendido las alarmas sobre lo que se describe como una degradación total del conflicto armado en Colombia. Monseñor Héctor Fabio Henao, delegado para las relaciones entre la Iglesia y el Estado, describió en entrevista la crudeza de una situación que trasciende los combates directos, afectando profundamente la estructura social y el futuro de las comunidades rurales más vulnerables.
Disidencias de las Farc y ELN
Foto: AFP
El drama de la desescolarización y el riesgo de reclutamiento
Uno de los puntos más críticos señalados por Monseñor Henao es la desescolarización masiva de niños y jóvenes. En zonas como la vereda de la Paz, los estudiantes solo pudieron asistir a clases durante el primer semestre del año pasado debido a graves amenazas contra los profesores. La transición a actividades virtuales fue inviable para la mayoría de las familias en zonas remotas que carecen de computadores y conectividad, dejando a los menores sin educación y sin acceso a la alimentación básica proporcionada por el PAE.
Esta ausencia de entorno escolar aumenta exponencialmente el riesgo de reclutamiento forzado. Según el prelado, los grupos armados emplean hoy métodos sofisticados de coacción y atracción, incluyendo el uso de plataformas digitales como TikTok para involucrar a los menores en actividades ilícitas. Aunque se sospecha la presencia de menores entre las víctimas de los recientes combates, aún no existe una confirmación oficial, lo que agrava la preocupación humanitaria.
Un Estado con presencia fragmentada y deudas pendientes
Para la Iglesia Católica, la persistencia de la violencia en el Guaviare responde a una histórica dificultad de coordinación entre las agencias del Estado. Monseñor Henao enfatizó que una presencia estatal efectiva no debe limitarse únicamente a los órganos de seguridad, sino que debe integrar desarrollo rural, créditos y alternativas económicas para evitar que las familias dependan de rentas ilícitas.
A pesar de la existencia de herramientas como los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y el Plan Nacional de Desarrollo, la falta de una implementación plena y articulada con las autoridades locales y organizaciones sociales ha impedido recoger las aspiraciones reales de las comunidades. Esta zona ha sufrido una victimización prolongada debido a sectores de la guerrilla que no se acogieron al acuerdo de 2016 y mantienen una disputa territorial constante.
La Iglesia como actor humanitario en el territorio
En medio de este panorama, la Iglesia Católica reafirma su papel como acompañante permanente en las regiones donde otras organizaciones no logran estar. Monseñor destacó la labor de sacerdotes y religiosas que "se casan con sus comunidades" y permanecen allí incluso en las peores circunstancias, convirtiéndose en la única esperanza ante la incertidumbre.
Finalmente, respecto a las mesas de paz total, Henao señaló que es fundamental que estos espacios cuenten con mecanismos que analicen rigurosamente hechos como los de Guaviare para que el Gobierno nacional tome decisiones pertinentes sobre el futuro de las negociaciones.