Convencer a "800.000 personas para hacer fraude es imposible”: MOE defiende garantías electorales
Alejandra Barrios explicó cómo funcionan los controles del sistema electoral y defendió la transparencia del proceso antes de las elecciones.
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A pocas horas de que Colombia vaya a las urnas para elegir Senado y Cámara de Representantes, el debate sobre la transparencia del proceso electoral vuelve a estar en el centro de la conversación pública. Desde la Misión de Observación Electoral (MOE) aseguran que el sistema colombiano tiene varios mecanismos que permiten hacer seguimiento a cada voto.
En entrevista en el programa El Radar, Alejandra Barrios explicó cómo funciona el proceso desde el momento en que se cierran las urnas hasta la verificación final de los resultados. Según dijo, hay múltiples controles que hacen muy difícil manipular una elección.
“Poner de acuerdo a 800.000 personas para hacer fraude es prácticamente imposible”, afirmó al referirse al papel de los jurados de votación, quienes son los encargados de contar los votos en cada mesa del país.
Barrios explicó que uno de los primeros “candados” del sistema electoral es que el conteo inicial no lo hacen funcionarios del gobierno, sino ciudadanos designados como jurados.
Se trata de más de 800.000 personas en todo el país que, al cierre de la jornada, cuentan manualmente los votos y diligencian el formulario conocido como E14. Ese documento se convierte en la base del preconteo que se divulga la misma noche de las elecciones.
La directora de la MOE explicó que este formulario tiene varios mecanismos de custodia. “Ese documento se sella, se guarda junto con los votos y es transportado con seguridad hasta las comisiones escrutadoras”, detalló.
Posteriormente, esos resultados son verificados por jueces, notarios y registradores de instrumentos públicos, quienes revisan que lo consignado en las actas coincida con la información que se ingresa al sistema.
Tras el cierre de las urnas, los jurados destruyen el material sobrante, verifican que el número de votantes coincida con los votos depositados y comienzan el conteo público.
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“Los votos no se pueden contar debajo de la mesa ni como si estuvieran contando billetes. Tiene que ser voto por voto y de forma pública”, explicó Barrios al describir el procedimiento.
Si un testigo electoral considera que hay inconsistencias —por ejemplo, tachones o cifras que no coinciden— puede presentar una reclamación para que se vuelva a contar la mesa.
En caso de persistir las dudas, el proceso puede escalar hasta las comisiones escrutadoras y, finalmente, llegar al Consejo Nacional Electoral, que es la autoridad encargada de declarar oficialmente los resultados.
Aunque el sistema tiene controles, la MOE también advirtió sobre riesgos en algunas regiones del país.
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Según explicó Barrios, el mapa electoral actualizado identifica 187 municipios con algún tipo de riesgo, ya sea por violencia, fraude o posibles irregularidades en la financiación de campañas.
La analista señaló que muchos de estos casos están relacionados con compra de votos o participación indebida de funcionarios públicos en política.
Además, en algunas zonas persisten riesgos asociados a la presencia de grupos armados ilegales. Por eso, desde la organización hicieron un llamado a que se respete el proceso electoral.
“Ojalá permitan que los ciudadanos salgan a votar en paz”, dijo Barrios, al insistir en la importancia de que la jornada transcurra sin presiones para los votantes.