El activista Franklin Humberto Coral, conocido como Beto Coral, llegó este jueves a Colombia deportado de Estados Unidos tras permanecer un mes detenido por las autoridades migratorias de ese país y aseguró que continuará su labor política y de denuncia, al tiempo que renunció a solicitar asilo en territorio estadounidense.
"Primero que todo, la dignidad. He renunciado a cualquier posibilidad de un asilo político en los Estados Unidos", afirmó Coral a su llegada a Bogotá, donde fue recibido por la canciller, Rosa Yolanda Villavicencio, y la directora de Migración Colombia, Gloria Arriero.
El activista colombiano explicó que, por ahora, no se referirá a las circunstancias de su detención porque busca garantizar la salida de su familia de Estados Unidos y evitar posibles represalias.
En diálogo con Mañanas Blu, el embajador de Colombia en Washington, Daniel García-Peña, calificó como un hecho sin precedentes la intervención directa de altos funcionarios de los Estados Unidos en el proceso de deportación del activista Franklin Humberto Coral, conocido como Beto Coral. Según el diplomático, el caso estuvo marcado por una "motivación política electoral" que desvirtuó el carácter migratorio del proceso.
Una intervención "insólita" y política
El embajador García-Peña fue enfático al señalar la irregularidad del procedimiento. Durante el diálogo, destacó la existencia de un documento que confirmaría la presión política: “Ya la publica totalmente lo que es algo insólito... con este memorando de Rubio se ve claramente que es un evento inspirado electoralmente hablando”.
Para el funcionario, que un secretario de Estado emita órdenes para un caso migratorio específico es algo que “hace nunca se ha hecho realmente”, calificándolo además como un “exabrupto” desde el punto de vista legal.
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García-Peña vinculó estas acciones con la campaña electoral en Colombia, sugiriendo que la detención y posterior deportación de Coral fueron utilizadas como una “cuña publicitaria” para sectores políticos afines al expresidente Trump. “No se trata de un asunto meramente migratorio, sino claramente político electoral”, sentenció el embajador, subrayando que el momento (timing) en que se dieron los hechos hace evidente esta intención.
Sobre el estatus legal de Coral, el embajador explicó que el activista contaba con un proceso de asilo legítimo, respaldado por amenazas reales vinculadas al asesinato de su padre en Colombia. Sin embargo, denunció que dicho proceso fue “injustamente abortado por una decisión política desde arriba”.
Ante esta situación, y siguiendo el consejo de sus abogados de la ACLU, Coral decidió desistir de su solicitud: “Él decidió desistir de su proceso de asilo y la abogada negoció con el fiscal federal para que le dieran ya la orden final de deportación”
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El diplomático defendió el trato especial dado por el gobierno de Gustavo Petro al recibirlo, argumentando que “Beto Coral es un caso especial, distinto que demuestra que el trato que se le tuvo que dar correspondió precisamente a esa situación extraordinaria”.
Escuche aquí la entrevista: