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Incendios forestales: recuperar un bosque quemado puede tardar hasta 30 años

La CAR alertó que los incendios forestales no terminan cuando se apagan las llamas: el suelo, los ecosistemas y las fuentes hídricas pueden sufrir daños durante décadas.

Incendios forestales_ recuperar un bosque quemado puede tardar hasta 30 años.
Incendios forestales pueden dejar daños en el suelo, vegetación y fuentes hídricas que tardan décadas en recuperarse.
Foto: CAR Cundinamarca.

Cundinamarca enfrenta las consecuencias de una temporada marcada por los incendios forestales y de cobertura vegetal. De acuerdo con la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), cerca de 794 conflagraciones han afectado aproximadamente 2.887 hectáreas en 75 municipios del departamento.

Aunque el control de las llamas permite contener la emergencia inmediata, la autoridad ambiental advirtió que los impactos sobre los ecosistemas pueden prolongarse durante años. Entre las principales consecuencias se encuentra la degradación del suelo, un proceso que puede favorecer la erosión, la pérdida de nutrientes y la sedimentación de fuentes hídricas.

El director general de la CAR Cundinamarca, Alfred Ignacio Ballesteros, explicó que las consecuencias de un incendio continúan después de que las autoridades controlan el fuego, especialmente cuando desaparece la cobertura vegetal que protege el suelo.

El suelo, uno de los principales afectados por los incendios

Las altas temperaturas generadas durante un incendio pueden destruir parte de la materia orgánica presente en el suelo y afectar los organismos que habitan tanto en sus capas superficiales como en zonas más profundas.

A esto se suma el efecto de las cenizas, que pueden modificar algunas propiedades del suelo, entre ellas el pH y la disponibilidad de nutrientes. Dependiendo de las características y la intensidad de la conflagración, también pueden quedar contaminantes como hidrocarburos aromáticos policíclicos.

La pérdida de vegetación representa otro factor de riesgo. Sin la cobertura que ayuda a protegerlo, el suelo queda expuesto directamente a las condiciones climáticas.

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En particular, las lluvias intensas pueden generar una mayor escorrentía superficial. El agua puede desplazarse sobre terrenos quemados, abrir surcos y transportar partículas hacia quebradas, ríos y otras fuentes hídricas.

“Cuando se pierde la cobertura vegetal, aumenta su exposición y, especialmente en zonas de pendiente, una lluvia fuerte puede desencadenar procesos de erosión y movilización de sedimentos”, explicó Ballesteros.

Incendios forestales_ recuperar un bosque quemado puede tardar hasta 30 años.
Incendios forestales_ recuperar un bosque quemado puede tardar hasta 30 años.
Foto: CAR Cundinamarca.

Así continúa el impacto después del incendio

La CAR explicó que el proceso ambiental puede extenderse mediante una cadena de efectos: incendio, pérdida de vegetación, exposición del suelo, menor infiltración del agua, aumento de la escorrentía, erosión, pérdida de suelo fértil y sedimentación de las fuentes hídricas.

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Por esta razón, el control de las llamas representa solamente una de las etapas de la atención de una emergencia forestal. La recuperación posterior requiere evaluar las condiciones del terreno y, cuando sea necesario, implementar estrategias de restauración.

Páramos y bosques andinos, entre los ecosistemas más sensibles

Los efectos de los incendios pueden ser especialmente importantes en páramos, bosques andinos y ecosistemas de alta montaña. En estas zonas existen condiciones ambientales particulares que pueden hacer más lenta la recuperación de la vegetación y de las funciones ecológicas.

La pérdida de frailejones, pajonales, matorrales altoandinos y otras especies nativas afecta ecosistemas que cumplen funciones relacionadas con la regulación y el almacenamiento del agua.

En los bosques andinos y altoandinos, las llamas también pueden afectar especies nativas de crecimiento lento, entre ellas encenillos, robles, alisos, laureles, arrayanes, cucharos y gaques, además de distintas especies de arbustos y plantas que forman parte del sotobosque.

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