La explotación minera sin los controles ambientales necesarios puede generar graves consecuencias para los ecosistemas y las comunidades que dependen de los recursos naturales. La remoción de vegetación, la contaminación de fuentes hídricas y la inestabilidad del terreno son algunos de los riesgos asociados a estas actividades cuando se realizan de manera irregular.Una situación de este tipo ocurrió en Cundinamarca, donde las autoridades ambientales identificaron varias explotaciones de carbón que estaban generando afectaciones sobre el entorno natural y representaban un riesgo para importantes fuentes de agua de la región.Cierran seis minas ilegales de carbón en CucunubáLa Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ordenó la suspensión inmediata de las actividades en seis minas de carbón ubicadas en las veredas Pueblo Viejo y La Ramada, en el municipio de Cucunubá, provincia de Ubaté.Durante las inspecciones, el equipo técnico de la Dirección Regional Ubaté encontró que las explotaciones no contaban con los instrumentos ambientales requeridos para operar. Entre las irregularidades identificadas estaban la ausencia de licencias ambientales, planes de manejo, concesiones de agua y permisos de vertimiento.Además, se evidenció que algunas actividades mineras intervenían áreas que no contaban con los títulos mineros correspondientes e incluso afectaban terrenos asociados a contratos de concesión de terceros.De acuerdo con la CAR, las inspecciones permitieron establecer impactos ambientales en el área de influencia de la cuenca del río Alto Suárez y la subcuenca de la laguna de Cucunubá, principalmente sobre el suelo, el agua, la flora y el paisaje.Así estaban afectando el suelo y las fuentes de aguaUno de los principales problemas identificados fue la remoción de la cobertura vegetal y de la capa superficial fértil del suelo. También se encontró disposición inadecuada de materiales estériles sobre potreros, laderas y zonas con vegetación nativa, condiciones que favorecen la erosión, los deslizamientos y los hundimientos del terreno.A esto se sumó la presencia de aceites usados, combustibles y lubricantes depositados directamente sobre el suelo. Según la autoridad ambiental, algunas zonas de operación no contaban con superficies impermeabilizadas ni sistemas adecuados para controlar posibles derrames. También se encontraron acumulaciones inadecuadas de chatarra y otros residuos sólidos.En cuanto al recurso hídrico, las explotaciones no tenían estructuras apropiadas para manejar las aguas de escorrentía, como canales, cunetas y sistemas de sedimentación. Esto facilitaba que los sedimentos y materiales provenientes de los patios de almacenamiento de carbón terminaran llegando a fuentes hídricas.Entre los cuerpos de agua que podrían verse afectados se encuentran las quebradas Palacios, Pueblo Viejo y Media Luna. Asimismo, se identificaron vertimientos relacionados con las actividades mineras y el uso de agua de bombeo para procesos de coquización sin contar con la respectiva concesión.También encontraron daños en la vegetación y riesgos de derrumbesLas afectaciones no se limitaron al suelo y al agua. La apertura de socavones y la construcción de explanaciones ocasionaron la remoción de vegetación nativa y la fragmentación de zonas de bosque húmedo montano bajo, lo que también contribuyó al deterioro del paisaje natural.Durante las visitas, los funcionarios identificaron condiciones de riesgo por la operación antitécnica de algunos socavones y la presencia de minas abandonadas que presentaban deterioro y posibles derrumbes.Otro hallazgo estuvo relacionado con el aprovechamiento clandestino de rocas de protección y cuñas de superficie. Su extracción puede debilitar el macizo rocoso e incrementar la posibilidad de movimientos del terreno, con consecuencias tanto para los ecosistemas como para las comunidades cercanas.¿Qué medidas tomó la CAR?Frente a las irregularidades encontradas, la autoridad ambiental ordenó suspender inmediatamente las labores de desarrollo, preparación, extracción y mantenimiento en los socavones intervenidos.Además, inició los correspondientes procesos sancionatorios ambientales contra los responsables y señaló que las investigaciones también podrán involucrar a otros terceros que resulten vinculados, conforme a la normatividad vigente."Ordenamos la suspensión inmediata de las labores de desarrollo, preparación, extracción y mantenimiento en los socavones intervenidos e iniciamos los correspondientes procesos sancionatorios ambientales contra los infractores", afirmó Julio César Sierra León, director de la regional CAR Ubaté.
Después de 30 años de espera, Bogotá y Cundinamarca dieron un paso importante para avanzar en la recuperación del río Bogotá. Este martes 27 de octubre se abrió la licitación para escoger a la empresa que se encargará de construir y poner en funcionamiento la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Canoas, una obra que busca evitar que millones de litros de agua contaminada sigan llegando al río sin recibir el tratamiento necesario. El proyecto beneficiará directamente a Bogotá y Soacha, pero su impacto también llegará a otras poblaciones que dependen de las aguas del río Bogotá y del Magdalena.La apertura de la licitación fue anunciada por el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, y la gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, Natasha Avendaño, desde el parque Santa Ana Sur, en la localidad de San Cristóbal. Con este paso comienza el proceso para elegir a la empresa que tendrá la responsabilidad de sacar adelante una de las obras ambientales más importantes del país. Galán destacó que la recuperación del río Bogotá es una tarea que la ciudad y la región llevan esperando durante tres décadas. También explicó que, aunque el proyecto enfrentó diferentes dificultades, el trabajo conjunto entre el Distrito, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la Gobernación de Cundinamarca, el Gobierno nacional y organismos internacionales permitió avanzar hasta la apertura de la licitación.La necesidad de esta obra se entiende al mirar lo que ocurre actualmente con las aguas residuales. La planta de tratamiento Salitre, que ya funciona en el noroccidente de Bogotá, trata cerca del 30 % de las aguas residuales de la ciudad. Sin embargo, gran parte de las aguas que se producen desde la calle 26 hacia el sur de Bogotá y en el área urbana de Soacha todavía llegan al río Bogotá sin recibir tratamiento.La PTAR Canoas busca cambiar esa situación. Según la información de la Empresa de Acueducto, la planta permitirá tratar el 70 % de las aguas residuales de Bogotá y el 100 % de las de Soacha. De esta manera, se completará el sistema previsto para reducir la contaminación del río y mejorar las condiciones ambientales de su cuenca.El proceso de contratación cuenta con cuatro grupos empresariales precalificados que podrán presentar sus propuestas para quedarse con el proyecto. La empresa seleccionada tendrá a su cargo la financiación, los estudios, los diseños, la construcción, la puesta en marcha y el funcionamiento de la planta, además de las labores de mantenimiento y el manejo de los asuntos sociales y ambientales relacionados con la obra. La apertura de esta etapa se dio después de recibir la aprobación del Banco Mundial para continuar con el proceso.De acuerdo con el cronograma previsto, la adjudicación se espera para 2027, hacia mediados de ese año. Luego vendrá una etapa de preparación de aproximadamente 18 meses, antes de iniciar los cinco años de construcción. La meta anunciada por el alcalde es que el sistema esté en funcionamiento en 2034. Entretanto, se espera que la planta elevadora de Canoas y dos grandes tuberías que llevarán las aguas residuales hasta el sistema entren en operación en 2027.La magnitud del proyecto también se refleja en su capacidad. La planta podrá tratar, en promedio, 16 m3/s, con capacidad para atender momentos de mayor demanda de hasta 21 m3/s y con posibilidad de ampliarse en el futuro hasta 32 m3/s.Aunque los beneficios más directos estarán en Bogotá y Soacha, el impacto no se limitará a estas dos ciudades. La Empresa de Acueducto calcula que la planta atenderá las aguas residuales de cerca de 6,5 millones de personas de ambos territorios y que sus beneficios ambientales llegarán a más de 9,6 millones de habitantes. Esto incluye a poblaciones ubicadas río abajo, a lo largo del Magdalena, y a más de 80 municipios costeros.La mejora en la calidad del agua también podría favorecer la salud de las comunidades, las actividades agrícolas y la recuperación de los ecosistemas. Según las proyecciones de la Empresa de Acueducto, el proyecto generaría beneficios económicos cercanos a los 600.000 millones de pesos al año, relacionados con una mayor producción agrícola, un mejor uso del suelo, mejoras en la salud pública y la recuperación ambiental. Además, la reducción de la contaminación contribuirá a proteger las especies que viven en los ríos Bogotá, Fucha, Tunjuelo y Soacha, así como en el río Magdalena. Se trata de un beneficio que puede extenderse mucho más allá de los límites de la capital, pues las condiciones de estos ríos también influyen en las comunidades y los ecosistemas que se encuentran a lo largo de su recorrido.La construcción de la PTAR Canoas busca, finalmente, completar el sistema de recuperación del río Bogotá y avanzar en el cumplimiento de las decisiones judiciales que desde hace más de dos décadas ordenan tomar medidas para descontaminarlo. Por ahora, la apertura de la licitación marca el inicio de una nueva etapa, el reto será cumplir el cronograma y convertir este proyecto en una obra que produzca cambios reales en la calidad del agua y en la vida de millones de personas.
Aunque las lluvias han regresado a Cundinamarca durante octubre, la preocupación por la falta de agua continúa. La Corporación Autónoma Regional (CAR) advierte que las precipitaciones no han sido suficientes para recuperar las fuentes hídricas y que queda cerca de un mes para prepararse antes de la llegada de los meses más secos. El panorama preocupa porque, si las condiciones se prolongan, podrían presentarse dificultades en el abastecimiento de agua durante varios meses.La situación climática tiene en alerta a las autoridades ambientales. De acuerdo con Carlos Rodríguez, subdirector de la CAR Cundinamarca, las lluvias de esta temporada están entre un 40 y un 45 % por debajo de los niveles históricos. Aunque ha llovido durante los primeros días de octubre, buena parte de esa agua está ayudando a recuperar los suelos afectados por las altas temperaturas de septiembre, sin alcanzar a compensar el déficit en las principales fuentes hídricas.A esto se suma la influencia de distintos fenómenos climáticos en el Caribe colombiano, el océano Atlántico y el Pacífico. Según explicó Rodríguez, estas condiciones han favorecido algunas lluvias, pero no son suficientes para descartar el riesgo de que se consolide el fenómeno de El Niño. Por eso, el hecho de que esté lloviendo no significa que la situación esté resuelta.Las cifras muestran la gravedad del panorama en el departamento. En septiembre, 36 municipios estaban bajo algún tipo de alerta. Después de las lluvias registradas durante los primeros 15 días de octubre, la cifra bajó a 22 municipios, pero dos de ellos continúan en calamidad pública, Viotá y Puerto Salgar. Además, Caparrapí, Vergara, Villeta, Chaguaní, Silvania y El Colegio permanecen en alerta roja.El tiempo para actuar es limitado, Rodríguez advirtió que queda aproximadamente un mes para prepararse antes de la llegada de diciembre y enero, meses que suelen coincidir con una temporada más seca. El riesgo es que esta se extienda mucho más de lo habitual. “Si en tres semanas tuvimos el desabastecimiento que tuvimos y los incendios que vimos en el mes de septiembre, imaginémonos si esto se alarga a tres o cuatro meses”, señaló el subdirector.Ante este escenario, la CAR hace un llamado a las autoridades, las empresas, los sectores productivos y la ciudadanía para tomar medidas urgentes. Una de las principales recomendaciones es aprovechar el agua de lluvia cuando sea posible, buscar alternativas para almacenar el recurso y promover formas de reutilizarlo, en lugar de desperdiciarlo.En los hogares también hay acciones que pueden ayudar. Reducir el tiempo de la ducha, evitar lavar el carro sin necesidad y no gastar agua en la limpieza de fachadas son algunos ejemplos. Aunque parezcan cambios pequeños, el subdirector de la CAR insistió en que sí tienen un impacto.La preocupación es que, si la temporada seca se prolonga hasta mediados de 2027, las fuentes de abastecimiento podrían enfrentar una presión mucho mayor. Por eso, la CAR insiste en que la preparación debe comenzar ahora y no cuando empiecen a sentirse las consecuencias de la falta de agua. El llamado es a cuidar cada gota, aprovechar mejor el recurso disponible y entender que el ahorro de hoy puede ser fundamental para enfrentar los meses que vienen.
El director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Alfred Ballesteros, anunció que en las próximas dos semanas comenzará la revisión de las concesiones de agua otorgadas a empresas que se abastecen de fuentes hídricas con alto estrés. Las medidas contemplan reducciones e incluso suspensiones temporales, dependiendo de las condiciones técnicas y de la responsabilidad ambiental de cada compañía.La escasez de agua en Cundinamarca llevó a la Corporación Autónoma Regional (CAR) a anunciar nuevas medidas para garantizar el abastecimiento de las comunidades, ante la disminución de los caudales de ríos, quebradas y nacimientos, así como la consolidación de las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño.En entrevista con Mañanas Blu, el director de la CAR confirmó que la entidad comenzará a revisar las concesiones de agua otorgadas a empresas que utilizan fuentes hídricas afectadas por el estrés hídrico, con el propósito de priorizar el consumo humano en los municipios más vulnerables.«Vamos a empezar a limitarles los caudales, a reducirlas en algunos casos y, en algunos otros, a suspenderlas de forma total, porque es nuestra obligación garantizar que la prioridad del uso del agua sea para consumo humano», explicó Ballesteros.La decisión se produce en medio de una situación de alerta en distintos municipios de Cundinamarca, donde las autoridades ambientales y territoriales han tenido que implementar medidas de contingencia, como racionamientos, distribución de agua mediante carrotanques y seguimiento permanente a las fuentes de abastecimiento.CAR evaluará las concesiones de agua de las empresasEl funcionario indicó que durante las próximas dos semanas la CAR realizará un diagnóstico de las captaciones de agua ubicadas en fuentes hídricas con altos niveles de estrés, especialmente aquellas de las que dependen los acueductos urbanos y rurales. Una vez identificadas las empresas que utilizan estos recursos, la corporación evaluará sus actividades productivas y las condiciones de sus concesiones, con el fin de determinar qué restricciones deben aplicarse.Las decisiones estarán fundamentadas en criterios técnicos y en el comportamiento ambiental de cada compañía. Según Ballesteros, las empresas que demuestren un compromiso con el ahorro y el uso eficiente del recurso tendrán un tratamiento distinto de aquellas que no hayan implementado medidas de adaptación.«Si yo tengo una empresa que tiene hoy aprovechamiento de aguas lluvias, que está haciendo reúso, que está aplicando economía circular, es decir, que es responsable, por supuesto que le voy a colaborar también y no le voy a quitar por completo la captación que tenga de una fuente hídrica superficial», señaló el director.En contraste, advirtió que las compañías que no cuenten con sistemas de aprovechamiento de aguas lluvias, tecnologías eficientes de riego o mecanismos de reutilización podrían enfrentar restricciones más severas. Como ejemplo, mencionó el sector floricultor y la posibilidad de suspender temporalmente sus captaciones de agua superficial, mientras se promueve la implementación de alternativas de abastecimiento y prácticas de producción sostenible.«Si tengo una empresa floricultora, por decir algo, que no me está aprovechando aguas lluvias, que no tiene un sistema eficiente de goteo para sus cultivos, que no está haciendo reúso de agua, pues creo que hay que dar una lección también y hay que cerrarle la llave», afirmó Ballesteros.La CAR contempla que algunas suspensiones se mantengan hasta que pase el fenómeno de El Niño, aunque la duración y el alcance de las restricciones dependerán de las evaluaciones técnicas de cada caso.Cundinamarca tiene municipios en alerta por escasez de aguaDurante la entrevista, Ballesteros entregó un balance de la situación hídrica en el departamento y advirtió sobre las dificultades que enfrentan varias poblaciones debido a la reducción de los caudales. De acuerdo con el reporte presentado por el director, 12 municipios atraviesan una situación severa, seis se encuentran en alerta roja, dos han declarado formalmente calamidad pública y cinco están bajo esquemas estrictos de racionamiento y abastecimiento mediante carrotanques. Además, siete municipios permanecen en alerta naranja, en fase preventiva y de monitoreo, mientras que otros 16 están en alerta amarilla.El funcionario explicó que la situación se ha agravado durante septiembre, en línea con las condiciones climáticas advertidas por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), que han generado disminuciones importantes en los caudales de las fuentes hídricas.Uno de los principales factores de preocupación es la diferencia entre los municipios que reciben agua del sistema de abastecimiento de Bogotá y aquellos que dependen exclusivamente de fuentes locales. Según Ballesteros, 11 municipios de la Sabana se abastecen a través del Acueducto de Bogotá, cuyo suministro no tendría riesgo de desabastecimiento durante lo que resta de 2026. Sin embargo, cerca de 90 municipios dependen de nacimientos, quebradas y ríos, por lo que están más expuestos a las consecuencias de la sequía.Entre las poblaciones que enfrentan dificultades se encuentran Puerto Salgar, Viotá, Villeta, Caparrapí, Tocaima y El Colegio, donde las condiciones de abastecimiento generan preocupación entre las autoridades y las comunidades.Incertidumbre por las lluvias de octubre, noviembre y diciembreFrente a las expectativas de recuperación de los caudales durante los próximos meses, el director de la CAR manifestó que, aunque se espera la temporada habitual de lluvias de la región Andina, todavía existe incertidumbre sobre su intensidad y los efectos que pueda tener el fenómeno de El Niño.Ballesteros explicó que Colombia no cuenta con suficientes herramientas tecnológicas para realizar pronósticos climáticos con un alto grado de precisión, como los sistemas satelitales y radares disponibles en otros países. «Hoy el IDEAM nos dice que vamos a tener la temporada de lluvias que ordinariamente tenemos en la región Andina, en ese régimen bimodal que ustedes saben que tenemos aquí. Ordinariamente llueve entre marzo y mayo y vuelve a llover octubre, noviembre», indicó.Sin embargo, advirtió que no es posible establecer con certeza cuánto lloverá ni en qué medida las altas temperaturas incrementarán la evapotranspiración y reducirán la disponibilidad de agua. La mayor preocupación de la autoridad ambiental está puesta en diciembre y enero, meses que tradicionalmente presentan condiciones secas y temperaturas elevadas en la región. Por esta razón, la CAR está realizando un seguimiento periódico a las temperaturas, los caudales y los niveles de las fuentes hídricas, especialmente en municipios como El Colegio.El objetivo es proporcionar información semanal a las empresas de servicios públicos para que puedan adoptar medidas preventivas y anticiparse a posibles escenarios de desabastecimiento.CAR pide mayor compromiso del sector privado con el ahorro de aguaAdemás de las restricciones a las concesiones, Ballesteros hizo un llamado a las empresas para que asuman una mayor responsabilidad en la conservación de las fuentes hídricas de las que obtienen el recurso para sus actividades. El director señaló que el pago de las facturas de acueducto no garantiza, por sí solo, la recuperación de los ecosistemas que producen y regulan el agua, puesto que las tarifas cubren principalmente los procesos de potabilización y transporte.«Cuando pagamos el recibo del agua, pagamos la potabilización y el transporte, pero allí en la tarifa no hay recursos para el mantenimiento y la recuperación de las microcuencas abastecedoras», explicó. En ese sentido, instó a las compañías a identificar las microcuencas de las que se abastecen y establecer planes propios de inversión para protegerlas, restaurarlas y garantizar su sostenibilidad.La CAR adelanta actualmente proyectos de recuperación ambiental en articulación con organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), WWF y Más Bosques. Según Ballesteros, estas iniciativas incluyen la restauración de 800 microcuencas abastecedoras, con una inversión cercana a los 200.000 millones de pesos.También destacó la ampliación de la capacidad del embalse de Neusa y la entrega de más de 80.000 sistemas de aprovechamiento de aguas lluvias. No obstante, advirtió que estos esfuerzos requieren la participación del sector privado, especialmente en un territorio sometido a una alta presión sobre sus ecosistemas y habitado por cerca de 14 millones de personas.Ordenamiento ambiental y adaptación al cambio climáticoOtro de los puntos centrales de la entrevista fue la necesidad de fortalecer la planificación territorial y establecer mayores exigencias ambientales para los sectores productivos. Ballesteros anunció que la CAR solicitará apoyo al Ministerio de Ambiente para avanzar en el ordenamiento ambiental del territorio, con el propósito de evitar que el crecimiento urbano y económico supere la capacidad de los ecosistemas.El director también señaló que las empresas deben adoptar planes de adaptación al cambio climático que incluyan el aprovechamiento de aguas lluvias, la reutilización del recurso y la incorporación de principios de economía circular en sus procesos productivos. «Esto hoy no es una opción, esto hoy tiene que ser obligatorio», enfatizó.El funcionario insistió en que la seguridad hídrica no puede limitarse a la construcción de infraestructura para distribuir agua, sino que debe contemplar la protección de los ecosistemas, las microcuencas y las zonas que abastecen los acueductos.En ese contexto, la CAR mantiene un trabajo articulado con la Gobernación de Cundinamarca para atender las contingencias relacionadas con el abastecimiento de agua y los incendios forestales. Asimismo, Ballesteros anunció reuniones con los ministros de Ambiente y Vivienda para coordinar acciones frente a la emergencia hídrica y las necesidades de los municipios afectados.Consumo responsable, una medida que debe mantenerseFinalmente, el director de la CAR reiteró que el ahorro de agua debe convertirse en un hábito permanente, independientemente de que existan restricciones o racionamientos en los lugares de residencia. El funcionario destacó la importancia de adoptar prácticas cotidianas como aprovechar al máximo la capacidad de las lavadoras, reducir el consumo innecesario y evitar el lavado frecuente de vehículos. La prioridad, según reiteró Alfred Ballesteros, será garantizar el consumo humano, mientras se avanza en la adaptación al cambio climático y en la protección de las fuentes que abastecen a los municipios de Cundinamarca.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) activó su Comité Hidrológico ante el deterioro de las condiciones de abastecimiento de agua que ya afecta al 33 % de su territorio, situación que, según la entidad, está relacionada con el aumento gradual de los efectos del fenómeno de El Niño.Los casos más críticos se presentan en Puerto Salgar y Viotá, municipios que ya declararon calamidad pública por la situación. A estos se suman Villeta, Caparrapí, Tocaima y El Colegio, clasificados en alerta roja, debido a que sus empresas de servicios públicos no tienen capacidad suficiente para atender la demanda de agua.En alerta naranja permanecen Facatativá, Apulo, Agua de Dios, Guaduas, Cachipay y Fúquene, en Cundinamarca, además de Buenavista, en Boyacá. Estos municipios ya presentan cortes parciales de agua y las autoridades están implementando medidas de uso eficiente y ahorro del recurso.La emergencia también alcanza a municipios que permanecen en alerta amarilla. En la cuenca baja del río Bogotá están Anapoima, La Mesa, Anolaima y San Antonio del Tequendama. En la región de Rionegro aparecen La Palma y Paime, mientras que en Sumapaz están Arbeláez, Granada, Venecia, Cabrera, Pandi, Tibacuy y Silvania.En la provincia de Magdalena Centro, Bituima, San Juan de Río Seco, Pulí y Beltrán también reportan dificultades para garantizar el agua para consumo humano. En algunas veredas se ha tenido que recurrir al abastecimiento mediante carrotanques.Por su parte, Chaguaní adoptó racionamiento en el casco urbano como medida preventiva para evitar un mayor deterioro del recurso hídrico y promover un uso racional del agua.La CAR anunció, además, un endurecimiento de los controles contra las captaciones ilegales de agua y los riegos no autorizados. La entidad aseguró que sus equipos técnicos trabajan con los comités municipales de gestión del riesgo y que se adelantan operativos para sellar captaciones que no cuentan con autorización.El panorama se suma a una problemática ambiental que ya ha generado más de 300 procesos sancionatorios iniciados por la CAR durante 2026. Las investigaciones están relacionadas, entre otros hechos, con captaciones sin concesión, alteración y desviación de cauces, vertimientos ilegales, ocupación de rondas, exploración de pozos profundos sin permisos e incumplimientos de planes de saneamiento.La preocupación de las autoridades aumenta por los pronósticos climáticos que advierten que el fenómeno de El Niño podría generar periodos de “supersequía” que se extenderían hasta agosto de 2027. Por esta razón, la CAR anunció que reforzará las labores de vigilancia y control para evitar que las prácticas ilegales sobre el recurso hídrico profundicen el riesgo de desabastecimiento, especialmente entre las comunidades más vulnerables.
A veces es necesario apartarse del caos de la ciudad y disfrutar lo que ofrece la naturaleza, pues, de acuerdo con especialistas, hacer actividades al aire libre mejora la salud física y mental, además de activar el cuerpo.Algunas de las ventajas de estar en contacto con la naturaleza son: menos estrés, mejor ánimo y mayor enfoque, pues los entornos naturales favorecen la concentración, disminuyen los niveles de cortisol y mejoran la creatividad.Una oferta que combina naturaleza, aventura, historia, biodiversidad y educación ambiental es la que pone a disposición la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) a través de sus Aulas Ambientales Abiertas, que invitan a descubrir algunos de los ecosistemas más representativos de la región, así como a vivir experiencias para públicos de todas las edades.Los visitantes de los parques pueden acceder a un amplio paquete de actividades que incluyen, desde recorrer una laguna rodeada de historia y leyendas hasta navegar en las aguas de un embalse, observar aves, caminar bajo las estrellas o participar en actividades de integración. Estos espacios son una buena alternativa para quienes buscan reconectarse con la naturaleza y conocer de cerca la riqueza ambiental del territorio.Cinco planes cerca de Bogotá para desconectarse de la rutinaEstas son las cinco recomendaciones imperdibles para quienes deseen escapar del estrés de las ciudades y dejarse envolver por la naturaleza, el conocimiento y la tranquilidad de paisajes listos para ser fotografiados y guardados en la memoria de los visitantes:1. En busca de El Dorado en la Laguna del Cacique GuatavitaRecorrer este escenario natural e histórico es adentrarse en uno de los lugares más emblemáticos del país. Allí, la leyenda de El Dorado se transforma en una experiencia para descubrir un tesoro mucho más real: la riqueza natural y cultural del territorio.2. “Noche de Saberes” en el embalse del NeusaCuando cae la noche, el bosque se convierte en el escenario de un recorrido que despierta los sentidos. Bajo un cielo lleno de estrellas, los visitantes pueden descubrir la magia de la vida silvestre y conocer el ecosistema desde una perspectiva diferente. Además, pueden acampar o reservar su cabaña para hospedarse dentro del aula ambiental abierta.3. Viajar en el tiempo en el Aula Ambiental Juan Pablo IIEl recorrido por el cerro Terebinto, en Chiquinquirá, permite conocer la historia y biodiversidad de este territorio y conectar el patrimonio natural con la memoria de una región considerada un importante pulmón verde.4. El Rally de la Tingua en el parque Puente SopóLa naturaleza también se aprende jugando. Esta carrera de observación invita a las familias a disfrutar de una actividad dinámica mientras conocen la biodiversidad y fortalecen su vínculo con el entorno.5. Navegar en los parques CARLos embalses de El Neusa y El Hato abrieron sus aguas para el desarrollo de actividades náuticas de bajo impacto como recorridos en lancha, kayak, paddle board, entre otros. Una oportunidad para disfrutar del agua, conocer estos ecosistemas y comprender que la recreación también puede estar acompañada del compromiso de conservación.Más que lugares para visitar, las Aulas Ambientales Abiertas CAR son escenarios para vivir el territorio, descubrir su biodiversidad y entender que cada paisaje cuenta una historia que merece ser conocida y protegida, indicó la entidad ambiental.
La presencia de un puma en una zona rural de La Calera fue confirmada por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), luego de que habitantes del sector reportaran el avistamiento de un felino silvestre. La entidad activó el protocolo de atención y realiza seguimiento al comportamiento y desplazamiento del animal.El reporte fue recibido el 20 de septiembre por la dirección regional Bogotá-La Calera de la CAR. Técnicos y biólogos se desplazaron hasta el predio señalado y, mediante registros de cámaras de seguridad, confirmaron que se trata de un puma (Puma concolor).La autoridad ambiental señaló que las acciones buscan proteger al animal y, al mismo tiempo, prevenir posibles interacciones con habitantes de la zona y animales de producción.¿Qué medidas tomó la CAR tras el avistamiento de un puma en La Calera?Durante las visitas de campo, profesionales de la CAR realizaron una valoración del área con apoyo de sistemas de observación mediante dron, con el propósito de identificar posibles corredores o zonas utilizadas por el felino para desplazarse.La entidad también entregó recomendaciones a los residentes para reducir la posibilidad de nuevos encuentros, especialmente relacionadas con el manejo de cercados.La directora de Biodiversidad de la CAR, Magdala Iregui, explicó que, tras recibir el reporte, se activó la ruta de atención correspondiente y se realizó la verificación en el lugar.Las acciones se adelantan de manera articulada con la Alcaldía de La Calera y la Secretaría Distrital de Ambiente, con el fin de establecer las condiciones del sector y determinar las medidas de manejo preventivo.Por ahora, la CAR recomienda aplicar medidas de disuasión y ahuyentamiento controlado mediante estímulos sonoros, buscando favorecer el desplazamiento del puma hacia zonas donde disminuya la posibilidad de interacción.¿Qué hacer si se encuentra con un puma?La CAR indicó que, por el momento, no se ha determinado la necesidad de reubicar al ejemplar. La entidad continuará con el seguimiento técnico y, dependiendo de la evolución de la situación y las condiciones del sector, definirá las medidas correspondientes.A los habitantes se les recomienda reforzar la protección de animales domésticos y de producción mediante cercados adecuados, incluidos sistemas de cercas eléctricas en los encierros. También se aconseja manejar correctamente los restos de animales y utilizar sistemas de disuasión lumínica en puntos donde puedan presentarse interacciones.Ante un encuentro con el puma, la recomendación es no acercarse, perseguirlo, golpearlo ni intentar capturarlo. La CAR pide mantener la calma, no correr ni darle la espalda al animal y reportar inmediatamente el avistamiento.Los reportes de fauna silvestre pueden realizarse a la línea 316 524 4031, disponible las 24 horas, los siete días de la semana.
Cundinamarca enfrenta las consecuencias de una temporada marcada por los incendios forestales y de cobertura vegetal. De acuerdo con la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), cerca de 794 conflagraciones han afectado aproximadamente 2.887 hectáreas en 75 municipios del departamento.Aunque el control de las llamas permite contener la emergencia inmediata, la autoridad ambiental advirtió que los impactos sobre los ecosistemas pueden prolongarse durante años. Entre las principales consecuencias se encuentra la degradación del suelo, un proceso que puede favorecer la erosión, la pérdida de nutrientes y la sedimentación de fuentes hídricas.El director general de la CAR Cundinamarca, Alfred Ignacio Ballesteros, explicó que las consecuencias de un incendio continúan después de que las autoridades controlan el fuego, especialmente cuando desaparece la cobertura vegetal que protege el suelo.El suelo, uno de los principales afectados por los incendiosLas altas temperaturas generadas durante un incendio pueden destruir parte de la materia orgánica presente en el suelo y afectar los organismos que habitan tanto en sus capas superficiales como en zonas más profundas.A esto se suma el efecto de las cenizas, que pueden modificar algunas propiedades del suelo, entre ellas el pH y la disponibilidad de nutrientes. Dependiendo de las características y la intensidad de la conflagración, también pueden quedar contaminantes como hidrocarburos aromáticos policíclicos.La pérdida de vegetación representa otro factor de riesgo. Sin la cobertura que ayuda a protegerlo, el suelo queda expuesto directamente a las condiciones climáticas.En particular, las lluvias intensas pueden generar una mayor escorrentía superficial. El agua puede desplazarse sobre terrenos quemados, abrir surcos y transportar partículas hacia quebradas, ríos y otras fuentes hídricas.“Cuando se pierde la cobertura vegetal, aumenta su exposición y, especialmente en zonas de pendiente, una lluvia fuerte puede desencadenar procesos de erosión y movilización de sedimentos”, explicó Ballesteros.Así continúa el impacto después del incendioLa CAR explicó que el proceso ambiental puede extenderse mediante una cadena de efectos: incendio, pérdida de vegetación, exposición del suelo, menor infiltración del agua, aumento de la escorrentía, erosión, pérdida de suelo fértil y sedimentación de las fuentes hídricas.Por esta razón, el control de las llamas representa solamente una de las etapas de la atención de una emergencia forestal. La recuperación posterior requiere evaluar las condiciones del terreno y, cuando sea necesario, implementar estrategias de restauración.Páramos y bosques andinos, entre los ecosistemas más sensiblesLos efectos de los incendios pueden ser especialmente importantes en páramos, bosques andinos y ecosistemas de alta montaña. En estas zonas existen condiciones ambientales particulares que pueden hacer más lenta la recuperación de la vegetación y de las funciones ecológicas.La pérdida de frailejones, pajonales, matorrales altoandinos y otras especies nativas afecta ecosistemas que cumplen funciones relacionadas con la regulación y el almacenamiento del agua.En los bosques andinos y altoandinos, las llamas también pueden afectar especies nativas de crecimiento lento, entre ellas encenillos, robles, alisos, laureles, arrayanes, cucharos y gaques, además de distintas especies de arbustos y plantas que forman parte del sotobosque.
Los incendios forestales no solo destruyen la vegetación: también dejan a su paso animales silvestres heridos, deshidratados, afectados por el humo y sin los lugares donde encontraban alimento y refugio. En Cundinamarca, la emergencia ocurrida durante agosto dejó 1.512 hectáreas de cobertura vegetal afectadas en 400 incendios, con consecuencias para la fauna de las zonas impactadas.Ante esta situación, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y la Universidad Nacional de Colombia activaron una comisión conjunta para buscar, valorar y estabilizar a los animales encontrados en las áreas afectadas por el fuego. Los ejemplares que necesitan atención especializada son trasladados a la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres (URRAS) de la Universidad Nacional o al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de Tocaima.Animales silvestres han muerto tras los incendiosEl balance preliminar de la atención hecha durante agosto registra 14 animales silvestres atendidos. De ellos, 11 fallecieron, dos fueron trasladados a la URRAS y uno permanece en el CAV de Tocaima bajo atención especializada. Entre los ejemplares atendidos se encuentran mamíferos como ñeques y lapas, afectados por las condiciones generadas por los incendios y la pérdida de sus hábitats.La CAR también cuenta con una Unidad Móvil de Atención de Fauna Silvestre, que permite brindar atención médico-veterinaria directamente en las zonas afectadas y facilitar el traslado de los animales que requieren un manejo especializado.Los efectos del fuego pueden ir más allá de las lesiones visibles. De acuerdo con la CAR, los animales pueden tener quemaduras, deshidratación, problemas respiratorios y altos niveles de estrés, además de quedar expuestos a la pérdida de refugios, alimento y cobertura vegetal."No los mediquen en casa": advertencia a la comunidadLa CAR hizo un llamado a las personas que encuentren fauna silvestre afectada por un incendio para que no intenten atenderla por cuenta propia. La entidad recibió reportes de animales que permanecían en viviendas particulares e incluso estaban siendo sometidos a tratamientos médicos caseros por lo cual, la entidad manifestó no medicarlos en casa, pues pueden poner en riesgo la vida del animal.Por lo cual, la CAR indicó qué hacer si se encuentra un animal silvestre afectado. En estos casos, las personas deben:Reportar el hallazgo a las autoridades ambientales.Entregar el animal para que sea valorado por profesionales especializados.No perseguirlo ni intentar capturarlo por cuenta propia si esto puede ponerlo en riesgo.No alimentarlo.No suministrarle medicamentos.No intentar rehabilitarlo en casa.La directora de biodiversidad de la CAR, Magdala Iregui, explicó que, aunque la intención de las personas sea proteger a los animales, mantenerlos en casa o suministrarles medicamentos sin una valoración veterinaria puede afectar su recuperación.El reporte permite que los especialistas determinen el estado del ejemplar, definan el tratamiento que necesita y establezcan si está en condiciones de regresar a su hábitat o requiere un proceso de rehabilitación.La recuperación tampoco será inmediata para los ecosistemas afectados. Según las estimaciones técnicas de la entidad ambiental, la regeneración de la cobertura vegetal puede tardar alrededor de dos años o más, dependiendo de las características del ecosistema, la magnitud de los daños y las condiciones ambientales posteriores.Por último, la entidad advirtió que la emergencia no termina cuando se extinguen las llamas. La recuperación de los animales y de los ecosistemas afectados requerirá atención especializada, seguimiento y procesos de restauración ambiental durante los próximos años.
El avistamiento de varios zorros en un conjunto residencial de la localidad de Usaquén volvió a poner sobre la mesa la presencia de fauna silvestre en sectores urbanos de Bogotá. Aunque la aparición de estos animales puede generar inquietud entre los habitantes, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) explicó que su presencia está relacionada con la riqueza ecológica de los cerros orientales y con la disponibilidad de alimento en zonas cercanas a la ciudad.Tras conocerse el caso, la CAR informó que el lugar específico donde fueron observados los ejemplares se encuentra bajo jurisdicción de la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA), entidad con la que mantiene comunicación y articulación para hacer seguimiento a la situación. Profesionales de la Dirección de Biodiversidad de la CAR realizaron recorridos y visitas de campo en las áreas circundantes, especialmente en sectores de los cerros orientales correspondientes a su jurisdicción.Durante estas inspecciones se revisaron los ecosistemas presentes y el estado de conservación de la fauna y flora de la zona. También se analizaron posibles factores ambientales que pudieran estar provocando un desplazamiento de los zorros hacia áreas urbanas. Sin embargo, la entidad señaló que no encontró evidencias de incendios forestales, tala ilegal, afectaciones significativas por sequía u otros impactos humanos que permitan atribuir la llegada de estos animales a un desplazamiento forzado.De acuerdo con las mesas de trabajo adelantadas con la Secretaría Distrital de Ambiente, el avistamiento de zorros en sectores urbanos se volvió más frecuente desde la pandemia. Una de las principales razones estaría relacionada con la disponibilidad de fuentes de alimento, especialmente residuos orgánicos y restos de comida que quedan expuestos durante los días de recolección de basuras. Esta situación habría favorecido que los animales se habituaran a encontrar comida en espacios cercanos a las viviendas.“La presencia de zorros en sectores cercanos a la ciudad no debe interpretarse como una amenaza, sino como un llamado a fortalecer nuestra convivencia con la fauna silvestre”, explicó Magdala Iregui, directora técnica de Biodiversidad de la CAR. La funcionaria agregó que estos animales cumplen un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas y que su acercamiento a las zonas urbanas está relacionado, en gran medida, con la disponibilidad de alimento derivada de prácticas inadecuadas en el manejo de residuos.¿Qué hacer si ve un zorro?Ante un encuentro con un zorro, la recomendación principal es evitar cualquier contacto directo y no intentar alimentarlo, perseguirlo o capturarlo. Tampoco se deben dejar restos de comida ni basura expuesta en lugares a los que puedan acceder estos animales. La comunidad debe disponer adecuadamente los residuos y respetar los horarios establecidos para su recolección, teniendo en cuenta que la expansión urbana ha aumentado la interacción entre la fauna silvestre y los habitantes de Bogotá.La CAR anunció además que proyecta instalar cámaras trampa en puntos estratégicos de posible tránsito entre los cerros orientales y las zonas urbanas, con el objetivo de conocer mejor los patrones de desplazamiento de los zorros. Si un ciudadano encuentra un ejemplar herido, atrapado, desorientado o en una situación que pueda representar un riesgo para el animal o para la comunidad, no debe manipularlo ni intentar capturarlo. En estos casos, la entidad recomienda reportar la situación a la Línea de Atención de Fauna de la CAR, en el número 316 524 4031.
El chance Chontico Día es un juego de azar conocido especialmente en el Valle del Cauca. Es operado por la Lotería del Chontico y su nombre está inspirado en el chontaduro, una fruta típica de esta región.El número ganador del chance Chontico Día de este domingo 8 de noviembre de 2026 es el 9037 - 2. Los apostadores pueden verificar con su vendedor si el tiquete corresponde al resultado ganador.Número ganador: 9037Dos últimas cifras: 37Tres últimas cifras: 037La quinta: 2¿A qué hora juega Chontico Día?El sorteo de Chontico Día se realiza todos los días. Los resultados pueden consultarse después de la 1:00 p. m.¿Cómo se juega el chance?El juego cuenta con distintas modalidades de apuesta. Los premios dependen de la cantidad de cifras acertadas y del orden en que coincidan con el resultado:Cuatro cifras directo o superpleno: acertar las cuatro cifras en el orden exacto del sorteo.Combinado cuatro cifras: acertar las cuatro cifras en cualquier orden.Tres cifras directo: acertar las tres últimas cifras en el orden exacto.Combinado tres cifras: acertar las tres últimas cifras en cualquier orden.Dos cifras o pata: acertar las dos últimas cifras en el orden exacto.Una cifra o uña: acertar la última cifra.¿Cuánto cuesta apostar en Chontico Día?El valor de las apuestas tiene los siguientes límites:Valor mínimo por tiquete: $500.Valor máximo por apuesta: $10.000.¿Qué necesita para reclamar un premio de Chontico Día?Los requisitos para reclamar un premio dependen del monto obtenido. En todos los casos, se deben presentar los siguientes documentos: Tiquete original debidamente diligenciado, sin tachones ni enmendaduras.Documento de identidad original.Fotocopia legible del documento de identidad.Además, se solicitan documentos adicionales según el valor del premio, calculado en unidades de valor tributario (UVT):Premio inferior a 48 UVT: se requieren únicamente los documentos fundamentales.Premio entre 48 y 181 UVT: se debe presentar también el Formato SIPLAFT, disponible en el punto de venta (PDV).Premio superior a 182 UVT: se solicita una certificación bancaria con una antigüedad no mayor a 30 días, a nombre de la persona que diligenció el tiquete. El pago se realiza mediante transferencia bancaria en un plazo aproximado de ocho días hábiles.
En su reflexión dominical, el pastor Andrés Corson invitó a los creyentes a confiar en los propósitos de Dios, incluso cuando los sueños personales no se cumplen o las circunstancias parecen tomar un rumbo inesperado. A partir de pasajes bíblicos como el Salmo 33:10 y Jeremías 29:11, explicó que los planes del Señor no necesariamente corresponden a las expectativas individuales, sino que tienen un propósito que involucra a toda la humanidad y a la Iglesia.Durante su mensaje, Corson también hizo referencia a Romanos 8:28 para recordar que las dificultades, las injusticias y las decepciones pueden convertirse en oportunidades de crecimiento cuando se mantienen la fe y la confianza en Dios. Para ilustrarlo, mencionó la historia de José, quien, después de ser vendido por sus hermanos y enfrentar diferentes adversidades, reconoció que Dios había utilizado esas circunstancias para cumplir un propósito mayor. “Ustedes se propusieron hacerme mal, pero Dios dispuso todo para bien”, recordó.Finalmente, el líder religioso invitó a los oyentes a no alejarse de la Iglesia ni abandonar el propósito espiritual por causa de las decepciones, los conflictos o las diferencias con otras personas. A través de la historia del apóstol Pablo durante su viaje a Roma, en medio de una fuerte tormenta, explicó que las dificultades no necesariamente significan que los planes de Dios hayan fracasado. “Si usted quiere que los planes de Dios se realicen, no se baje del barco”, expresó Corson.Escuche la reflexión completa aquí:
Sofía y Antonella Petro, hijas del expresidente Gustavo Petro, publicaron una carta en la que se refirieron a las denuncias que rodean al exmandatario. En el documento, afirmaron que, como feministas, consideran que las acusaciones de las mujeres deben tomarse en serio y que las investigaciones deben avanzar con celeridad y perspectiva de género.Al mismo tiempo, expresaron su confianza en que su padre no es un hombre corrupto y señalaron que será la justicia la encargada de establecer la verdad.“Como feministas, siempre será nuestro deber hacer un llamado a tomar con seriedad las denuncias de las mujeres y pedir que sean protegidas”, señalaron las dos jóvenes. En ese sentido, rechazaron los ataques, las burlas y la revictimización contra Deicy Jiménez, sin mencionarla directamente.En la carta también pidieron que las investigaciones avancen con celeridad y que las autoridades analicen el caso desde una perspectiva de género. “El linchamiento, la burla, la revictimización y la retórica misógina contra la denunciante deben ser rechazados”, manifestaron.Sofía y Antonella, quienes se identificaron como militantes de izquierda, también plantearon reparos frente al contexto político en el que se han conocido estos señalamientos. Consideraron que algunos sectores estarían utilizando las causas feministas con fines políticos.“Estamos en el contexto de la llegada al poder de una fuerza política que prometió el aniquilamiento de la izquierda y que trabaja por el desmonte, justamente, de los avances en igualdad de género y derechos LGBTIQ”, escribieron.En esa misma línea, señalaron que es posible exigir autocrítica y activar procesos internos dentro de su movimiento político, sin desconocer los avances que, a su juicio, alcanzó el Gobierno anterior. “Un movimiento siempre será más grande que sus individuos, porque las ideas perduran más allá de sus líderes”, afirmaron.En otro apartado, las hijas del expresidente se refirieron a su relación familiar con Gustavo Petro y aseguraron que confían en que atenderá los requerimientos de las autoridades. “Como hijas, confiamos en que nuestro padre, como ya lo ha afirmado, comparecerá ante la justicia sin dilación. Esa respuesta le corresponde únicamente a él”, expresaron.También manifestaron que, aunque estarán para él como hijas, no renunciarán a sus posiciones políticas y éticas. Según señalaron, durante años han mantenido críticas frente a comportamientos machistas del exmandatario.Sobre los señalamientos de corrupción, afirmaron: “Confiamos en que Gustavo Petro no es un hombre corrupto y ha sido respetuoso con el erario público”. Sin embargo, reconocieron que su opinión no determina el resultado de las investigaciones y agregaron: “Es la justicia la encargada de determinar la verdad”.El pronunciamiento se conoce en medio de las actuaciones judiciales y disciplinarias relacionadas con las declaraciones de Deicy Jiménez, contratista de la pasada administración, quien ha denunciado una presunta red de mujeres que habrían obtenido contratos a cambio de favores sexuales.Jiménez rindió declaración ante la Corte Suprema de Justicia durante una diligencia de aproximadamente tres horas y media. En esa audiencia guardó silencio frente a varias preguntas, entre ellas algunas relacionadas con la supuesta compra de una sustancia que, según los señalamientos, habría tenido como destinatario al expresidente. La mujer se comprometió a entregar su teléfono celular para que fuera inspeccionado por la Policía Judicial.La Procuraduría General de la Nación también abrió una indagación previa para establecer si existen elementos que permitan avanzar en una eventual investigación disciplinaria por las presuntas irregularidades en la contratación y los hechos denunciados.
En su reflexión dominical, monseñor Rafael de Brigard invitó a los creyentes a prepararse espiritualmente para el encuentro con Dios, sin aplazar las decisiones relacionadas con la fe, el perdón y el amor al prójimo. A partir del pasaje del Evangelio de San Mateo 25, sobre la parábola de las diez jóvenes que esperaban al novio con sus lámparas, el sacerdote recordó que nadie conoce el día ni la hora del final de su vida, por lo que es importante mantener una relación cercana con Dios. Durante su mensaje, monseñor señaló que el aceite de las lámparas representa el amor, la misericordia, el perdón y la esperanza, elementos que deben permanecer presentes en la vida cotidiana. En ese sentido, retomó una interpretación de San Agustín para explicar que la mejor manera de prepararse para el encuentro con Dios es vivir desde el amor a Él y al prójimo. “La propuesta radical de la vida cristiana” es vivir amorosamente, afirmó.Finalmente, el sacerdote recordó que la preparación espiritual no debe dejarse para los últimos momentos de la vida, sino que debe fortalecerse diariamente mediante la oración, la Santa Misa, la confesión y las obras de misericordia. Asimismo, hizo un llamado a reconocer la presencia de Dios incluso en medio de las dificultades y a mantener viva la fe. “El cristiano es un ser vigilante”, señaló, al explicar que debe estar atento tanto a las señales de Dios en la cotidianidad como a la preparación para el encuentro definitivo con Él.
Diez militares heridos durante el ataque contra integrantes del Batallón de Selva N.° 48, en Santa Rosa del Sur, Bolívar, reciben atención médica en Santander. Ocho permanecen en el Hospital Universitario de Santander (HUS), uno se encuentra en el Hospital Militar de la Segunda División del Ejército y otro recibe atención en Barrancabermeja.En el Hospital Universitario de Santander, la situación de dos pacientes genera especial preocupación. El subgerente del centro asistencial, Orlando Quintero, confirmó que los uniformados tienen entre 19 y 35 años y que dos de ellos permanecen en la Unidad de Cuidados Intensivos."Tenemos dos pacientes críticos en la Unidad de Cuidados Intensivos, sometidos a múltiples intervenciones quirúrgicas. Son pacientes con pronóstico reservado. Estamos dedicados a mantener sus condiciones vitales", explicó Quintero.Detrás de cada uno de estos pacientes hay familias que vivieron horas de incertidumbre sin poder conocer lo que ocurría con sus seres queridos. Olga Navarro, madre de uno de los soldados heridos, relató la angustia que enfrentó cuando intentaba comunicarse en medio de las lluvias y la falta de señal telefónica. Su hijo, Bera Navarro Yarur, de apenas 19 años, permanece en cuidados intensivos luego de ser sometido a una cirugía."Está entubado, estable. Tuvo cirugía del estómago hacia abajo. Está muy delicado, pero estable", contó su madre, quien recordó la desesperación que sintió mientras intentaba conocer noticias de su hijo.Varios de los uniformados presentan fracturas y otras lesiones de consideración. Además, algunos están bajo estudios médicos por posibles afectaciones en la visión y la audición, relacionadas con la onda explosiva que los alcanzó durante el ataque.Por su parte, el Hospital Universitario de Santander mantiene activo su equipo multidisciplinario y reforzó la capacidad asistencial para atender a los uniformados, varios de ellos sometidos a procedimientos quirúrgicos y seguimiento especializado.Mientras los equipos médicos concentran sus esfuerzos en la recuperación de los soldados, sus familias permanecen a la espera de noticias favorables sobre la evolución de estos jóvenes militares.