Lo que parecía ser un robo terminó convirtiéndose en una historia poco convencional. Un conductor dejó su taxi parqueado en una vía pública de Tunja, Boyacá, mientras ingresaba a un casino, pero al salir se llevó un enorme susto: el carro no estaba donde horas antes lo había dejado.
Según conoció Noticias Caracol, mientras el taxista se encontraba dentro del establecimiento, un hombre en aparente estado de embriaguez se acercó al taxi con la intención de solicitar el servicio para dirigirse a su destino. Sin embargo, al percatarse de que no había conductor y de que las llaves estaban puestas en el vehículo, tomó la decisión de subirse y conducirlo hasta su vivienda.
Toda la situación quedó registrada en cámaras de seguridad. Minutos después, el conductor salió del casino y, al no encontrar el taxi, entró en pánico y realizó la respectiva denuncia por el supuesto robo del vehículo ante las autoridades.
Sin embargo, horas más tarde, todo dio un giro inesperado. Luego de pasar la resaca, el hombre se dio cuenta de que el taxi estaba parqueado frente a su casa, por lo que decidió llamar a las autoridades y dar su versión de lo sucedido.
La Policía de Tunja se pronunció sobre los hechos a través de su canal de Facebook: "Se logra evidenciar que el conductor de este vehículo deja en estado de abandono en vía pública su vehículo, generando con esto factor oportunidad, para que un ciudadano que al parecer, dentro de las verificaciones realizadas, se encontraba en estado de ebriedad, coja el vehículo posteriormente dejándolo en vía pública". Adicionalmente, hacen un llamado a informar de manera oportuna cualquier hecho que pueda afectar la seguridad y convivencia a la línea 123.
Por su parte, el supuesto ladrón se disculpó ante lo ocurrido y aseguró que actuó mientras se encontraba en aparente estado de embriaguez. Aunque condujo el vehículo bajo los efectos del alcohol, la situación no pasó a mayores y el taxi fue recuperado sin daños.
En Colombia existe una ley que castiga conducir bajo efectos del alcohol o sustancias psicoactivas
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La Ley 1696 de 2013, que modificó el Código Nacional de Tránsito, establece fuertes sanciones económicas y administrativas para quienes sean sorprendidos manejando en estado de embriaguez o bajo el influjo de sustancias alucinógenas. Dependiendo de la gravedad y de si existe reincidencia, las multas para este 2026 pueden superar los $11 millones y alcanzar cifras cercanas a los $60 millones.
Además de las sanciones económicas, los conductores se exponen a la suspensión o cancelación de la licencia de conducción, la inmovilización del vehículo y la realización de trabajo comunitario obligatorio. Las autoridades también recuerdan que negarse a realizar las pruebas de alcoholemia puede generar sanciones aún más severas.