En el departamento del Meta sigue la polémica por cuenta de las 33 mil hectáreas que tiene la comunidad de Menonitas, mientras esta comunidad asegura que fueron adquiridas legalmente, comunidades indígenas de la región aseguran que estas tierras les pertenecen.El gobernador del Meta, Juan Guillermo Zuluaga, señaló para Mañanas Blu, cuando Colombia está al aire, que él mismo fue a la zona para hablar con dicha comunidad en compañía de autoridades ambientales y aseguró que son tierras que han sido adquiridas por esta comunidad de manera lícita, a esto le sumó que se ha convertido en tierra productiva que ha beneficiado a esta zona del país.“Han hecho compras absolutamente legales. La gente de la región han pedido que defendamos a esta comunidad, (…) nos están ayudando a desarrollar la altillanura colombiana que antes no hacía nada”, resaltó.Por su parte, Ramón Estrada, líder cacique del territorio ancestral Tsabilonía, ubicado en Puerto Gaitán, Meta, habló sobre el reclamo de su comunidad y los argumentos que tienen sobre la propiedad de dicho territorio.Para él se trata de una comunidad que les quitó la tierra, “somos reclamantes de nuestros territorios ancestrales”, aseguró.“Nosotros somos semi nómadas, que dejamos un lugar descansar y luego retornamos y así lo hemos hecho con ese territorio. Eso no está en abandono, lo que pasa es que los dejamos descansar”, dijo sobre el territorio el cual reclaman como propio.Hay que recordar que más de 150 familias menonitas llegaron en 2016 al departamento del Meta. A la fecha, son dueños de 33 mil hectáreas de tierra donde producen industrialmente soya y maíz. De acuerdo con esta comunidad, generan empleo, pagan impuestos y desarrollan proyectos productivos.Klass Wall, líder menonita en Colombia, explicó en este mismo espacio, en días pasados, sobre esta cultura, las razones por las cuales llegaron al país.¿Quiénes son los Menonitas? Los menonitas son un grupo de iglesias cristianas que tienen sus raíces en el siglo XVI. Se encuentran en más de 60 países alrededor del mundo, con las poblaciones más grandes en América del Norte, Europa y América Latina.Los menonitas creen que la Biblia es la palabra inspirada de Dios y que la salvación es por gracia mediante la fe en Jesucristo. También creen en la importancia de seguir el ejemplo de Jesús en su vida diaria, lo que incluye vivir con sencillez, trabajar duro y servir a los demás.A principios del siglo XX, América Latina era una tierra de oportunidades para los menonitas. Abundaban las tierras, los recursos naturales y los gobiernos dispuestos a respetar su voluntad de no injerencia del Estado en sus prácticas religiosas y culturales.Vea aquí la entrevista:
En Colombia hay una comunidad religiosa llamada los menonitas, que llegaron al país en 2016 y se instauraron en el departamento del Meta y hoy están en siendo señalados por el congresista Wilson Arias de despojar campesinos y obtener tierra de manera ilegal. ¿Quiénes son los Menonitas en Colombia?Los menonitas son un grupo de iglesias cristianas que tienen sus raíces en el siglo XVI. Se encuentran en más de 60 países alrededor del mundo, con las poblaciones más grandes en América del Norte, Europa y América Latina.Los menonitas creen que la Biblia es la palabra inspirada de Dios y que la salvación es por gracia mediante la fe en Jesucristo. También creen en la importancia de seguir el ejemplo de Jesús en su vida diaria, lo que incluye vivir con sencillez, trabajar duro y servir a los demás.A principios del siglo XX, América Latina era una tierra de oportunidades para los menonitas. Abundaban las tierras, los recursos naturales y los gobiernos dispuestos a respetar su voluntad de no injerencia del Estado en sus prácticas religiosas y culturales.Según Los Informantes, programa de investigación de Caracol Televisión, a nueve horas de Bogotá, los menonitas se instalaron y han convertido sus 32.000 hectáreas en la tierra prometida. Algunos los consideran una secta acusada en varios países de crímenes ambientales y otros los ven como un grupo pacífico trabajador y amante de la agricultura.Los menonitas son una comunidad religiosa hermética y conservadora a la que pocos foráneos pueden entrar y por eso muchos los tildan de secta. Ellos creen en la Biblia y en Dios, pero no veneran santos ni a la Virgen María como los católicos, rechazan las armas y el servicio militar y no creen en el bautismo de niños, sino en el de adultos."Nuestro objetivo de venir aquí a Colombia, a formar la colonia acá, era para nosotros poder producir alimentos porque sabemos que el mundo lo necesita", comentó Ramón Dyck para Los Informantes. Han sufrido persecuciones y, tras cuatro siglos migrando por el mundo, parece que encontraron el paraíso en Colombia."Mi sueño con mi familia era vivir aquí, así en un lugar como en el que estamos viviendo ahora. Como la tierra prometida", añadió. No obstante, es importante recalcar que esta "tierra prometida" le costó a él y a su comunidad de menonitas más de 110.000 millones de pesos y que tiene el tamaño del área urbana de Bogotá, alrededor de más de 25.000 hectáreas.¿Por qué la denuncia por tierras contra Los Menonitas en Colombia?El congresista Wilson Arias denunció que esta comunidad religiosa está presuntamente adquiriendo tierras en el Meta de manera irregular y afectando a campesinos de la zona. En Mañanas Blu, con Camila Zuluaga, Klass Wall, líder menonita en Colombia, entregó detalles sobre esta cultura, las razones por las cuales llegaron al país y de una u otra manera respondieron a la denuncia del congresista Arias.Dicha comunidad religiosa proviene de Alemania, luego de pasar por Rusia, Canadá y México; son agricultores, por lo cual las tierras colombianas resultaron ser un punto de gran inversión.“Mejoramos la tierra, sembramos y nos gustó”, señaló Klass Wall, quien contó que desde el 2016 empezaron a llegar, por lo cual ya son alrededor de 870 personas que se dedican al campo en esta zona del país.Por su parte, contó que hacen contratación para las labores del campo que incluyen a colombianos e incluso a venezolanos.De igual manera el líder menonita aclaró que las tierras han sido adquiridas de manera legal: “El primer grupo que compró eran como 56 personas, luego de que vimos que nos gustó la tierra, compramos a los vecinos y a invertir más plata. Somos agricultores de México, la mayoría vendió todo y compraron aquí tierras. En todos los casos, antes de comprar, revisamos que todos los papeles estén al día”, afirmó.Aquí la entrevista completa:
Descubra las historias, experiencias y conversaciones que inspiran una nueva edición de Encuentros Blu, este domingo, 19 de julio de 2026.Ángela López, coordinadora del Museo La Tertulia de Cali, habló sobre el trabajo que lidera este espacio cultural y la importancia del cine y las artes como escenarios de encuentro, reflexión y construcción de ciudadanía.Rodrigo Medina Galán, escritor colombiano radicado en Tailandia, presentó su libro El puente que se mojó los pies, una obra que invita a reflexionar sobre el crecimiento personal, las decisiones cotidianas y la importancia de avanzar con conciencia a través de una historia cercana y emotiva.Diana Carolina Patiño Ramos, fisioterapeuta, compartió su experiencia profesional y explicó la importancia del movimiento, la prevención y el cuidado del cuerpo para mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas.Claudia Rubio, cineasta, abogada especialista en derechos de autor y escritora, habló de su libro Amelié, una promesa de amor por el planeta, una historia inspirada en sus raíces que busca promover la conservación ambiental y despertar conciencia sobre el cuidado de la naturaleza a través de la literatura.Escuche el programa completo acá:
Estar en una piscina puede parecer una actividad segura y cotidiana, pero para los niños implica varios riesgos cuando no hay una supervisión constante. Más allá de saber nadar, existen peligros poco visibles como los sistemas de succión, resbalones o momentos de distracción que pueden convertirse en emergencias en cuestión de segundos.Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten que el ahogamiento es una de las principales causas de muerte accidental en menores, y que muchos de estos casos ocurren en entornos recreativos donde se baja la guardia.En ese contexto, un reciente caso ocurrido en Europa alertó a las autoridades sobre los riesgos en piscinas, especialmente aquellos relacionados con fallas o ausencia de medidas de seguridad.Niña de 11 años muere en una piscinaUna niña de 11 años de edad falleció tras un accidente ocurrido en una piscina de un complejo turístico en la costa de Italia, un hecho que actualmente es investigado por las autoridades.El lamentable incidente ocurrió el 14 de julio en un balneario ubicado en la localidad de Sestri Levante, en la región de Liguria. Según reportes de medios, la menor se encontraba dentro de la piscina cuando su cabello quedó atrapado en el sistema de succión del desagüe.Personas que estaban en el lugar notaron que la niña tenía dificultades para salir del agua e intentaron ayudarla, pero no lograron liberarla de inmediato debido a la fuerza del sistema que mantenía su cabello atascado.Equipos de emergencia acudieron al sitio e hicieron maniobras de reanimación cardiopulmonar antes de trasladarla en helicóptero al Hospital Pediátrico Gaslini, en Génova. A pesar de los esfuerzos médicos, la menor murió horas después debido a las graves condiciones en las que llegó.Tras el fallecimiento, el centro médico expresó condolencias a la familia y confirmó que los padres autorizaron la donación de órganos de la pequeña.Frente al caso, el ministro de Protección Civil, Nello Musumeci, señaló que este tipo de incidentes muestra que se deben reforzar las normas de seguridad en piscinas, especialmente en lo relacionado con los sistemas de succión.Por su parte, la fiscalía abrió una investigación para determinar si hubo fallas en el funcionamiento del drenaje o negligencia en las condiciones del lugar. El caso es analizado preliminarmente como un posible homicidio culposo y se ordenó una autopsia para esclarecer las causas exactas de la muerte.
Una persona resultó muerta y otra más herida tras el derrumbe de la fuente de la Glorieta del Árbol Gordo en Ciudad Rodrigo de la ciudad de Salamanca, en el centro de España, durante las celebraciones por el Mundial que ganó la selección española por 1-0 ante Argentina en el MetLife Stadium de Nueva York. Según ha informado el servicio de emergencias 1-1-2 de Castilla y León, el suceso se produjo poco después de la medianoche, cuando la sala de operaciones recibió varias llamadas alertando del colapso de la fuente sobre algunas de las personas que se encontraban concentradas en el lugar.El 1-1-2 dio aviso del incidente a la Policía Local de Ciudad Rodrigo, a la Guardia Civil de Salamanca, a los Bomberos de la Diputación de Salamanca y a Emergencias Sanitarias-Sacyl, que movilizó recursos asistenciales hasta el lugar.Los servicios sanitarios atendieron a dos personas, que fueron trasladadas al centro de salud de Ciudad Rodrigo. Una de ellas falleció en el centro sanitario, mientras que sobre el estado de la otra persona herida no han trascendido más datos por el momento.Asimismo, se activó el Grupo de Intervención Psicológica en Desastres y Emergencias para prestar apoyo a los familiares de la persona fallecida.
La pediatra venezolana Francis Giannandrea, docente de la Universidad Central de Venezuela y voluntaria de la Fundación Hacer País, describió en entrevista con Sala de Prensa Blu el impacto humano que dejó el terremoto en La Guaira y aseguró que la atención a los damnificados va mucho más allá de la entrega de alimentos y medicamentos.La médica explicó que las primeras horas posteriores a la emergencia estuvieron marcadas por la incertidumbre y la búsqueda de sus estudiantes, varios de ellos residentes en las zonas más afectadas.“Las primeras 48 horas fueron muy angustiosas porque intentábamos contactar a nuestros estudiantes. Lamentablemente, dos de ellos fallecieron y eso me afectó profundamente como persona y como docente”, dijo.Giannandrea contó que, posteriormente, logró identificar a 11 estudiantes damnificados, a quienes la Fundación Hacer País ha brindado apoyo con alimentos, medicamentos y acompañamiento para atender otras necesidades de sus familias.La recuperación emocional, uno de los mayores retos tras el terremotoPara la especialista, uno de los impactos más graves de la tragedia es el daño psicológico que enfrentan quienes perdieron sus hogares y buena parte de su historia de vida.“Hay déficit material, pero la parte emocional es algo que nos va a costar mucho más recuperar. Muchas personas no solo perdieron su casa, también parte de su identidad”, destacó.La pediatra recordó que durante una visita a La Guaira escuchó el testimonio de una estudiante que le confesó que ya no existían el colegio donde estudió, la panadería que frecuentaba ni muchos de sus vecinos.“Cuando uno escucha esos relatos es imposible no ponerse en el lugar de ellos”, afirmó.Los médicos también necesitan apoyo psicológicoGiannandrea reconoció que el impacto emocional también ha alcanzado al personal de salud que atiende la emergencia. Incluso, reveló que acudió por primera vez a una consulta psicológica.“Desde hace una semana hice la solicitud de apoyo psicológico y ayer tuve mi primera consulta. El soporte emocional es necesario para todos los que estamos viviendo esta situación”, precisó.La médica señaló que el desgaste emocional afecta tanto a quienes sufrieron directamente el desastre como a quienes participan en las labores de atención.Medicamentos e insumos siguen siendo prioritariosSobre las principales necesidades en las zonas afectadas, Giannandrea advirtió que existe preocupación por el posible aumento de infecciones respiratorias, enfermedades de la piel y problemas gastrointestinales debido a las condiciones en las que permanecen muchos damnificados.“Necesitamos desde medicamentos básicos hasta tratamientos para enfermedades crónicas. No es una emergencia de corto plazo; habrá que atender situaciones agudas y también pacientes con patologías de base”, mencionó.Además, destacó que continúan siendo fundamentales los alimentos no perecederos, el suero oral, probióticos y otros insumos para las personas que permanecen en refugios o en campamentos improvisados.Finalmente, la pediatra resaltó la solidaridad de la población venezolana frente a la tragedia y aseguró que miles de ciudadanos han encontrado distintas formas de ayudar, incluso en medio de las dificultades económicas que atraviesa el país.Escuche la entrevista completa aquí:
Un sismo de magnitud 4.6 se registró en la noche de este domingo 19 de julio en el municipio de Los Santos, Santander, según informó el Servicio Geológico Colombiano (SGC) en su boletín.De acuerdo con la entidad, el movimiento telúrico ocurrió a las 8:44 p. m. y tuvo una profundidad de 158 kilómetros, por lo que fue catalogado como un sismo de profundidad intermedia. Hasta el momento, las autoridades no han reportado personas lesionadas ni daños materiales asociados al evento.Tras el temblor, el Servicio Geológico Colombiano invitó a la ciudadanía que haya percibido el movimiento a diligenciar el formulario 'Sismo Sentido', una herramienta que permite recopilar información sobre cómo fue percibido el evento en las diferentes regiones del país y fortalecer el monitoreo sísmico.El municipio de Los Santos es reconocido por concentrar una de las mayores actividades sísmicas de Colombia debido a su ubicación sobre el Nido Sísmico de Bucaramanga, una zona donde se registran con frecuencia movimientos telúricos de distintas magnitudes.¿Por qué tiembla tanto en Colombia?De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano (SGC), la alta actividad sísmica en el país se debe a su ubicación sobre la interacción de tres placas tectónicas: la de Nazca, la Sudamericana y la del Caribe. El movimiento constante de estas placas genera la liberación de energía que da origen a los sismos.La entidad explica que la Placa de Nazca se introduce por debajo de la Placa Sudamericana, mientras que la Placa del Caribe ejerce presión desde el norte, una convergencia que convierte a Colombia en una de las zonas con mayor actividad sísmica de la región.Según el SGC, en el país se registran en promedio cerca de 2.500 sismos al mes, es decir, alrededor de 80 movimientos diarios. No obstante, la mayoría son de baja magnitud, pasan desapercibidos por la población y solo quedan registrados por la Red Sismológica Nacional de Colombia.