Hoy se cumplen diez años de una de las votaciones que cambió el rumbo político del país. El 2 de octubre de 2016, 13 millones de colombianos acudieron a las urnas para decidir si aprobaban el acuerdo de paz negociado durante cuatro años entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc. El No ganó con 6.431.376 votos, frente a 6.377.482 del Sí: una diferencia de 53.894 sufragios.El resultado obligó a modificar el acuerdo que había sido negociado en La Habana. El Gobierno abrió conversaciones con los sectores que promovieron el No y, el 24 de noviembre de ese año, Santos y las Farc firmaron en el Teatro Colón de Bogotá una nueva versión del acuerdo, que posteriormente fue refrendada por el Congreso.Desde entonces comenzó una nueva etapa, con la entrega de las armas, la reincorporación de los excombatientes y la puesta en marcha de compromisos sobre tierras, desarrollo rural, participación política y reparación de las víctimas.Pero la salida de las Farc de las armas no significó el fin de la violencia en todas las zonas donde había operado la guerrilla. Desde 2016 comenzaron a aparecer disidencias, primero con el Frente Primero comandado por alias 'Iván Mordisco', que se apartó del proceso antes de la firma del acuerdo. Con el tiempo surgieron nuevas estructuras y alianzas, entre ellas el Estado Mayor Central y los Comandos de la Frontera en Putumayo, mientras otros antiguos mandos retomaron las armas. El resultado fue una nueva configuración del conflicto, con grupos que disputan territorios y rentas ilegales como el narcotráfico, la minería y la extorsión.El acuerdo también creó el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, integrado, entre otras instituciones, por la JEP, la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas.Uno de los principales debates diez años después del plebiscito está en la Jurisdicción Especial para la Paz, la justicia creada por el acuerdo para investigar y juzgar los delitos más graves cometidos durante el conflicto armado y establecer responsabilidades.La discusión actual tiene tres frentes y pasa por los resultados que ha entregado, el dinero que necesita para continuar y el tiempo que debe seguir funcionando. En estos diez años, el acuerdo cambió la política, permitió la desmovilización de las Farc y abrió una etapa de implementación que todavía tiene asuntos pendientes en tierras, desarrollo rural, participación política y reparación de las víctimas.En algunos de los procesos más importantes, las primeras sanciones ya fueron impuestas, pero su ejecución apenas comienza. En julio de este año, el Ministerio de Justicia informó que había 19 comparecientes con sanciones propias y que se habían asegurado recursos para poner en marcha los primeros proyectos restaurativos.Ese ritmo es precisamente uno de los argumentos de quienes cuestionan la continuidad de la jurisdicción. Señalan que, diez años después de la firma del acuerdo, todavía hay investigaciones abiertas, procesos en juicio y decisiones pendientes sobre responsables de graves violaciones cometidas durante el conflicto.La JEP, por su parte, sostiene que se trata de investigaciones complejas, que requieren establecer responsabilidades individuales, contrastar miles de testimonios y documentos y garantizar los derechos tanto de las víctimas como de los comparecientes.En Bogotá, durante el evento América Latina Lidera, en la Universidad del Rosario, el expresidente Juan Manuel Santos pidió a la JEP acelerar sus procesos y cumplir el mandato para el que fue creada. Santos reconoció los cuestionamientos por la demora y sostuvo inicialmente que la jurisdicción debía terminar su cometido en 2028, incluso antes si era posible.Sin embargo, Santos hizo una precisión sobre el alcance de su posición y señaló que garantizar el funcionamiento de la JEP durante los 15 años previstos, hasta 2033, es fundamental para cumplir plenamente con los derechos a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición.En el Congreso, el senador y director de Salvación Nacional, Enrique Gómez, impulsa precisamente el cierre de la JEP en marzo de 2028. Presentó un proyecto de acto legislativo para establecer que ese plazo no pueda ampliarse y que los procesos que queden pendientes pasen a la justicia ordinaria, es decir, a los jueces y tribunales que atienden normalmente los procesos penales en Colombia.El debate sobre el financiamiento de la JEP llegó al presupuesto nacional. El Congreso discute cuánto dinero tendrá la JEP en 2027 y sobre la mesa está una reducción de unos 170.000 millones de pesos frente a los recursos solicitados por el tribunal.De ese monto, 100.000 millones serían trasladados a la justicia ordinaria y otros 70.000 millones tendrían otro destino dentro del presupuesto. La propuesta ha sido presentada como parte de una discusión más amplia sobre el uso de los recursos públicos y las prioridades de la justicia.El presidente Abelardo de la Espriella respalda el traslado de 100.000 millones de pesos a la justicia ordinaria y sostiene que los recursos deben concentrarse en las necesidades más urgentes de la rama judicial. El Gobierno presenta el ajuste como una decisión de responsabilidad fiscal y ha cuestionado el costo que ha tenido la JEP desde su creación.La JEP y sectores que defienden la justicia transicional sostienen una posición diferente. Advierten que una reducción importante de recursos podría afectar la investigación de los casos, la práctica de pruebas, la protección de víctimas y testigos y el avance de los procesos que están llegando a una etapa de decisiones judiciales.La propia jurisdicción sostiene que está trabajando para cerrar sus investigaciones, pero que todavía debe avanzar en juicios, definir la situación jurídica de comparecientes y ejecutar las sanciones que ya han sido impuestas.
En una entrevista con Mañanas Blu, el expresidente Juan Manuel Santos hizo una revelación que reabre el debate sobre uno de los episodios más polémicos de la historia reciente del país: el plebiscito por la paz. El Nobel de Paz aseguró que en 2016 un magistrado de la Corte Constitucional le ofreció la posibilidad de “tumbar” el mecanismo de refrendación, decisión que él rechazó por considerarlo un compromiso político con los colombianos.“Inclusive uno de los magistrados de entonces de la Corte Constitucional, cuando le solicitamos el aval del referendo, me dijo si quiere le tumbo el plebiscito. Y yo le dije no, no, eso es una promesa que yo le hice al pueblo colombiano”, relató Santos.El exmandatario admitió que llevar el acuerdo a un plebiscito fue un error que le generó “dolores de cabeza todos los días”, aunque defendió su decisión como un acto de coherencia frente al país.El plebiscito: un error político con consecuenciasUno de los momentos más reveladores de la conversación fue cuando Santos reconoció que el plebiscito por la paz, celebrado el 2 de octubre de 2016, fue una apuesta equivocada.“Yo habría podido presentar el acuerdo sin plebiscito porque ya estaba firmado… pero me sentí en la obligación de cumplir con esa promesa”, explicó.El expresidente defendió, sin embargo, la legitimidad del proceso posterior, en el que los líderes del “No” fueron convocados a renegociar 58 puntos, de los cuales se aceptaron 56. El resultado fue el Acuerdo del Teatro Colón, aprobado por el Congreso con el aval de la Corte Constitucional y el respaldo de la comunidad internacional.La primera condena de la JEP y la justicia transicionalSantos también se refirió al fallo histórico de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que impuso sanciones a siete exmiembros del secretariado de las FARC por crímenes de guerra y de lesa humanidad.“Nunca los máximos responsables de una guerrilla se habían confrontado con las víctimas, les habían pedido perdón, habían dicho la verdad y habían sido sancionados”, destacó. Para Santos, este hecho constituye un hito en la resolución de conflictos armados a nivel mundial, aunque reconoció el dolor de muchas víctimas que sienten insuficiente la justicia restaurativa.El expresidente recordó que la justicia transicional se diseñó bajo los parámetros del Estatuto de Roma y que, aunque no contempla penas privativas de libertad tradicionales, busca garantizar verdad, reparación y no repetición.El papel de las víctimas en el proceso de pazDurante la entrevista, Santos compartió una anécdota que marcó su visión sobre el proceso de negociación. Inicialmente escéptico de dialogar con las víctimas, encontró en ellas el motor para persistir en la búsqueda de la paz.“Después de contarme sus tragedias que me hacían llorar, muchas víctimas me decían: ‘Presidente, siga adelante, persevere’. Esa generosidad me cambió la visión 180 grados”, afirmó.En ese sentido, defendió las concesiones realizadas en el marco del acuerdo con las FARC como un sacrificio necesario: “La justicia transicional es un sapo que tenemos que tragarnos si queremos la paz”.Disidencias de las FARC y la implementación del acuerdoConsultado sobre el rearme de facciones como las comandadas por Iván Mordisco o alias Calarcá, Santos fue enfático en calificarlas como “bandas criminales” y criticó al gobierno de Gustavo Petro por otorgarles estatus político.“Este gobierno les dio un estatus de Estado Mayor Conjunto que no se merecen. Son bandas criminales que coparon el territorio por falta de implementación del acuerdo”, aseguró. Según él, la ausencia del Estado en las zonas dejadas por las FARC abrió espacio al narcotráfico y la minería ilegal, lo que explica la actual crisis de seguridad.
El fiscal general de la Nación, Francisco Barbosa, expresó en Mañanas Blu su desacuerdo con la política de paz total, promovida por el presidente Gustavo Petro, y planteó interrogantes sobre las recientes acciones de grupos armados ilegales, como el ELN y las disidencias, con los que el Gobierno está llevando a cabo procesos de paz."Los criminales emplean conceptos filosóficos de paz sin sustento real", señaló el fiscal en diálogo con Néstor Morales.Barbosa sugirió que, como hoy se habla de "lo popular" y si la razón detrás de esta política es satisfacer la voluntad del pueblo colombiano y buscar que estos grupos reconsideren sus acciones, se podría considerar la posibilidad de llevar a cabo un plebiscito en el que los ciudadanos decidan si desean mantener los procesos de paz con el ELN y otros grupos delictivos.“Aquí se habla de lo popular. Todo el día se habla de lo popular. Entonces, como existe una figura que es popular, que se llama el plebiscito, que es un mecanismo de participación ciudadana, pues que sea la gente la que determine si está o no está conforme con eso que está ocurriendo en el Estado. Como estamos en democracia, y la democracia, además, es la que determina de la existirán pronunciamientos en uno o en otro sentido”, dijo el fiscal.Barbosa destacó que esta propuesta se basa en el artículo 51 de la Constitución colombiana, que establece la facultad del fiscal general de la Nación para participar en el diseño de la política del Estado en materia criminal. A la pregunta sobre si está en campaña, el fiscal respondió que no. Que solo le interesa hacer cumplir la Constitución y la ley."Sí, ando en campaña para que se respete la Constitución y la ley en Colombia. Pues (soy) candidato al fiscal general de la Nación, esa es la candidatura que quiero y además porque me tengo que dedicar a trabajar y a desarrollar mis labores académicas. Además, de poder escribir y de seguir pensando en el país. A mí me interesa es que el país siga siendo un lugar vivible para todos nosotros", dijo el funcionario en Mañanas Blu.Problema en la materialización de órdenes de capturaEl fiscal señaló que el problema principal hoy para la Fiscalía reside en la materialización de las órdenes de captura. Según Barbosa, hay 3,324 órdenes pendientes de ejecución en Colombia, muchas por asesinatos de líderes sociales, reincorporados, defensores de derechos humanos y familiares de reincorporados. Esta situación, aclaró, se ha agravado debido a los ceses bilaterales de hostilidades con grupos armados ilegales, que han llevado a la retirada de la fuerza pública en muchas zonas rurales, lo que dificulta la ejecución de estas órdenes.“A uno le puede gustar o no el proceso de paz de Santos con las FARC o el de Uribe con los paramilitares, o el de Belisario Betancourt de los años 80. Cada presidente hace y se siente autónomo para decidir de un proceso de paz. Lo que estamos viendo aquí es una pluralidad de iniciativas sin mayor contenido y sin mayor orden. Nunca se había abierto un boquete con tantos con el país. Es decir, aquí se habla desde el ELN hasta las disidencias, pero también además con los grupos delincuenciales urbanos que se encuentran por supuesto también haciendo acercamientos. Esto lleva a que la institucionalidad termina siendo afectada y afectada porque, como lo he dicho desde hace un año”, puntualizóDesacuerdo con el diseño de la política de paz actualBarbosa subrayó que su desacuerdo no radica en la facultad presidencial de llevar a cabo procesos de paz, sino en la falta de contenido y orden en la implementación de la política actual. Señaló que esta política ha abierto boquetes en todo el territorio nacional, afectando la seguridad y la justicia. En su opinión, la situación actual es diferente a los procesos de paz históricos en Colombia y requiere una revisión profunda.El fiscal insistió en la importancia de un debate nacional sobre la situación. Argumentó que la ciudadanía debe estar informada sobre los desafíos que enfrenta el país en términos de justicia y seguridad.
El presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, dijo el martes que pedirá a la guerrilla del ELN y a "todas las agrupaciones armadas" un "cese al fuego bilateral" para comenzar "negociaciones judiciales en la mayoría de los casos y negociaciones políticas en la minoría".El senador Ariel Ávila se conectó a Sala De Prensa para hablar sobre la reanudación de las conversaciones con esta guerrilla.“Una negociación con el ELN es inevitable porque la razón de ser de esta guerrilla era llegar por la vía armada, la izquierda democrática llegó al poder entonces su objetivo ya no existe …Creo que la negociación no va a ser tan demorada porque ya está avanzada la hoja de ruta. El lío es reconstruir las relaciones internacionales”, dijo.Ávila explicó que lo que se está proponiendo son proyectos de sometimientos a la justicia para esas estructuras porque a punta de represión no se va a lograr.El lunes, el jefe del ELN, Eliécer Herlinto Chamorro, alias "Antonio García", aseguró en un comunicado que esa guerrilla está "dispuesta a reanudar las conversaciones de paz con el nuevo Gobierno para que sus resultados traigan la paz con justicia social para toda Colombia".
Durante la entrega de títulos a familias en zona urbana en el municipio de Magangue, Bolívar, el presidente Iván Duque les respondió a sus contradictores quienes le han criticado por la falta de implementación de los acuerdos de paz y falta de acompañamiento las familias víctimas de la violencia.“Este gobierno ha incorporado más de un millón setecientas mil hectáreas al banco de tierras. Muchos dicen que el gobierno no ha hecho nada por la paz, esas son palabrerías, esas son palabras que solo buscan ponzoñas; porque saben una cosa, aquí se ha incorporado el 88% en la tierra que está en el banco de tierras”, indicó el mandatario.El jefe de Estado reveló que durante su mandato entregaron 51.042 títulos de propiedad a familias en 302 municipios de 25 departamentos.“Este gobierno cree en un campo con desarrollo integral, no en la palabra integral, con apellidos o con sobre nombres, que los tratan de anclar a la reivindicar a los violentos. La política integral no necesita de las armas para ser reivindicada en Colombia, requiere de la laboriosidad, del trabajo, del empuje del desempeño del campesino, pero nunca de las armas”, expresó.Buena parte de las familias han recibido su título, la mayoría corresponden a mujeres, seguido de los hombres e incluso a personas de la comunidad LGBTI.Escuche el podcast “Al Pelo con Tata” y conozca colores de moda que pueden sentarle bien a tu cabello:
Este miércoles la ONU, la Unión Europea, la OEA y la Nunciatura Apostólica emitieron un comunicado en el cual muestran su respaldo al informe que presentó este martes la Comisión de la Verdad en el cual explica las causas y consecuencias del conflicto armado pero también se hacen recomendaciones para superar la violencia.Para la comunidad internacional este fue un trabajo riguroso que se desarrolló por más de tres años y el cual busca construir la paz y retratar el dolor de las víctimas y lo califican como un sistema innovador fruto del acuerdo de paz firmado entre las extintas Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos.“El informe de la Comisión de la Verdad materializa el compromiso de poner a las víctimas en el centro del Acuerdo de Paz, clave para establecer las bases de la reconciliación y la construcción de paz en Colombia”, se leyó en el comunicado.En el mismo sentido aseguraron que van a continuar apoyando el proceso de paz en Colombia y pidieron al Estado tener en cuenta las recomendaciones que se hacen en el informe con el fin de superar la violencia.“Ahora empieza, para la sociedad y las autoridades del Estado, la tarea de difundir y desarrollar las recomendaciones del Informe de la Comisión de la Verdad, para lograr la plena implementación del Acuerdo de Paz y para erradicar la violencia de los territorios”, señaló el comunicado.Escuche el podcast “Zorros y Erizos” y conozca, con el gobierno de Gustavo Petro ¿qué viene para el país?
Este martes ante el Consejo de Seguridad de la ONU se presentó el informe trimestral del secretario general de la ONU, António Guterres, sobre la implementación del acuerdo de paz en Colombia.El representante del secretario general de la ONU en Colombia, Carlos Ruiz Massieu, se refirió ante los miembros del Consejo de Seguridad sobre la polémica operación en Puerto Leguízamo, en el Putumayo, del pasado 28 de marzo. En ese momento el Ejército informó de 11 disidentes de las Farc abatidos, sin embargo, las comunidades han denunciado que entre los fallecidos habría civiles.Es por esto que Ruiz Massieu pidió esclarecer estos hechos ante la operación realizada por el Ejército Nacional.“Subrayo la importancia de que las autoridades investiguen a fondo la muerte de 11 personas, entre las que podría haber líderes indígenas y comunitarios, en el marco de una operación militar contra miembros de un grupo armado ilegal en Puerto Leguízamo”, resaltó.Asimismo, explicó que la violencia en esa y otras zonas del país puede afectar la implementación del acuerdo de paz. Por lo que les pidió a las autoridades trabajar en las regiones más afectadas.Escuche el podcast "Zorros y Erizos" y conozca el acontecer político del país:
Este martes el presidente Iván Duque hablará ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en Nueva York, sobre la implementación del acuerdo de paz durante su gobierno. Se espera que defienda las acciones que ha tomado para garantizar los derechos de los excombatientes de las Farc y las víctimas del conflicto.Sin embargo, desde el movimiento Defendamos La Paz, del cual hacen parte académicos, políticos y exnegociadores de paz, tanto del gobierno como de la extinta guerrilla de las Farc, les enviaron una carta a los 15 embajadores del Consejo de Seguridad para que contrasten las afirmaciones de Duque con la realidad, asegurando que su gobierno no ha sido comprometido con la paz.“Podríamos entregar miles de datos para demostrar que el presidente Iván Duque ha acabado con la integralidad del Acuerdo de Paz en violación de los compromisos estatales asumidos, cumpliendo solo partes que él y su partido de gobierno consideran aceptables”, indica el movimiento.Explican además que, los 315 excombatientes que han sido asesinados tras la firma del acuerdo y los homicidios contra líderes sociales en Colombia, así como la situación humanitaria y de orden público que viven algunos departamentos, demostrarían la falta de compromiso del gobierno.Ante esto, le piden al Consejo de Seguridad de la ONU que continúe apoyando la implementación del acuerdo de paz.“Solicitamos el continuo respaldo del Consejo de Seguridad a la implementación integral del acuerdo de paz, a la independencia de la JEP y de la Comisión de la Verdad, que pronto publicará su informe”, resaltan.Escuche el podcast "Zorros y Erizos" y conozca el acontecer político del país:
La difícil situación en materia de derechos humanos por la que atraviesa la zona del Catatumbo, Norte de Santander, se agudiza con el pasar de los años. El abandono estatal y la guerra marcada por todos los actores armados que confluyen en un territorio rico en diversidad, pero también estratégico para las rutas del narcotráfico y la frontera con Venezuela, dejan en evidencia la necesidad que mantienen las comunidades de poder superar estos factores para avanzar en el desarrollo y el progreso.Para lograrlo, se requiere una verdadera inversión social y apuesta de paz estable y duradera.Con la firma del acuerdo de paz hace cinco años se creyó que el panorama sería otro en cada una de las poblaciones que lo conforman, sin embargo, desde su firma y la poca implementación en los territorios, la guerra y el abandono siguen como antes y tienden a empeorar."Si no hay una verdadera política de paz y una implementación total de los acuerdos, el panorama no será otro más que la guerra y escenarios de conflictos en los territorios", dijo Juan Carlos Quintero, líder de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat).Las familias tenían otras esperanzas luego de la firma, una de ellas, que la paz comenzara a notarse en algunas zonas, que los planes de sustitución gradual de cultivos fueran efectivos, que se ejecutarán obras en favor de sus necesidades en materia de vías, salud, educación, agricultura y deporte."El campesino quedó decepcionado con el acuerdo, si bien es cierto, los proyectos del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet) que se ejecutan en varias poblaciones muestran obras, pero, son tan básicas que no logran un verdadero trasfondo entre lo que las comunidades necesitan y la región requiere", agregó el padre Ramón Torrado, integrante de la Comisión de Paz de la Diócesis de Ocaña.Entre tanto, el líder social Carmen Abril siente que con todo este incumplimiento se avecina una nueva guerra, un rearme de subversivos que hoy enfilan grupos como las disidencias del Frente 33 y 41 de las Farc, que hacen presencia en Norte de Santander.A esto se le suma el incremento de los combates, las personas lesionadas y fallecidas por minas antipersona, los desplazamientos forzados, la estigmatización de personas, el asesinato de líderes sociales, la erradicación de cultivos ilícitos, las amenazas, secuestros y extorsiones que están a la orden del día."Ciertamente uno, desde la puerta de su casa, siente este ambiente de desolación, abandono y guerra. Lo que se viene será peor que lo que hemos vivido en más de 50 años', aseguró.En el Catatumbo, si bien es cierto se perdieron las esperanzas en el acuerdo, esperan que el panorama pueda dar un giro con las apuestas sociales en inversión y desarrollo para sus comunidades.El abandono estatal los ha marginado y los mantiene en un atraso en distintos factores, los mismos que hacen que la única herramienta para subsistir y avanzar en busca de mejores condiciones de vida, sea la hoja de coca, pues los productos tradicionales como la cebolla, yuca, plátano, café, cacao, cebollín, aguacate y los cítricos, no tienen ni garantías en el cultivos y mucho menos en la comercialización.
Se cumplen cinco años de la firma del acuerdo de paz en el Teatro Colón en medio de diversas polémicas y polarización en distintos sectores.El presidente de la época, Juan Manuel Santos, firmó el documento en el que se acordaba el compromiso de paz con la guerrilla de las Farc, tras cuatro años y medio de arduas negociaciones en La Habana.La firma también llegó después de una coalición por el ‘NO’ liderada por el expresidente Álvaro Uribe, que ganó el plebiscito por la paz por un estrecho margen de 54.000 votos.Pese a todo consejo y recomendación, Santos decidió adelantar el plebiscito para refrendar los acuerdos de La Habana y tuvo que enfrentar la debacle de su legado.Tras una campaña de desinformación y una polarización, en la que el expresidente Álvaro Uribe se presentó como el más firme opositor del acuerdo, el plebiscito se hizo una semana después, el 2 de octubre, y fue rechazado con el 50,21 % de los votos.Finalmente, el 24 de noviembre de 2016, Colombia le dio una segunda oportunidad a la paz. El presidente Santos firmaba junto a Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, el nuevo acuerdo en el Teatro Colón de Bogotá con cambios sustanciales en el texto, ocasionados por los resultados del plebiscito.El acuerdo contenía seis puntos, centrados en la reforma rural integral para un mejor reparto de la tierra, uno de los causantes del alzamiento en armas de la guerrilla comunista; la participación política, que daba a los exguerrilleros diez escaños en el Congreso por dos legislaturas, y el fin del conflicto, que hablaba sobre cómo iba a ir la desmovilización.Otro punto fue el del "problema de las drogas", en el que las Farc tenían que explicar su relación con el narcotráfico y se pactaban soluciones a los problemas de sustitución de cultivos; el punto central de las víctimas, para su reparación e indemnización, y por último uno sobre implementación, verificación y refrendación.El 15 de agosto de 2017 concluyó el desarme de las Farc y 15 días después la antigua guerrilla se formalizó como partido, con las mismas siglas, pero distinto nombre: Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, que este año cambió por ‘Comunes’.Escuche este informe de Juan Camilo Maldonado: Siga y escuche el podcast de La Intérprete:División del feminismo en el Pacto Histórico
Cuatro personas murieron y otras decenas resultaron heridas el domingo tras la colisión de dos trenes al sur de El Cairo, que provocó el descarrilamiento de varios vagones, informaron las autoridades.Según la autoridad ferroviaria egipcia, un tren que cubría la ruta entre Guiza y Fayum impactó por detrás a otro que se dirigía desde El Cairo hacia la ciudad de Asuán, en el sur del país.El Ministerio de Salud informó en un balance preliminar de cuatro fallecidos y 88 heridos que estaban siendo atendidos en hospitales de la región de Guiza.El presidente Abdel Fatah al Sisi afirmó que seguía la situación "con gran preocupación" y ordenó una investigación urgente para "exigir responsabilidades a cualquiera que haya incurrido en negligencia".Los equipos de emergencia recurrieron a grúas para retirar los vagones accidentados, según la autoridad ferroviaria.Las autoridades anunciaron la apertura de una investigación para determinar las causas del accidente, ocurrido en la misma zona donde hace más de dos décadas tuvo lugar el peor desastre ferroviario de la historia de Egipto.En 2002, más de 370 personas murieron cuando un incendio arrasó un tren en el sur de El Cairo. En 2009, varios accidentes ferroviarios en la misma zona causaron decenas de víctimas.
El futbolista chileno Leandro Hernández, del Colo Colo, fue detenido la madrugada de este domingo en Santiago tras protagonizar un grave accidente de tránsito y conducir bajo los efectos del alcohol.Según el cuerpo policial chileno, Hernández "conducía en estado de ebriedad, con 1,2 gramos de alcohol en la sangre".El futbolista, de 21 años, salió ileso del accidente, pero el conductor contra el que chocó tuvo que ser trasladado a un hospital cercano tras sufrir heridas de consideración.De acuerdo con la prensa local, Hernández se habría saltado un semáforo en rojo y colisionó contra otro auto en el capitalino barrio de Providencia.El joven no está convocado al partido de este domingo frente al Ñublense porque se encuentra en recuperación por un esguince medial en el tobillo izquierdo.Colo Colo se mide a las 15:00, hora local, con Ñublense en Chillán, a 400 kilómetros al sur de Santiago, en un partido que podría alzarlo como campeón de la Liga de Primera 2026.
La agente Especial Interventora del Hospital Departamental de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Marjorie Englehard Archbold, dio a conocer que los recursos asignados al programa equipos básicos de salud no se encuentran disponibles en las cuentas de la E.S.E. en la cuantía que se necesita para atender las obligaciones pendientes.Dijo en un comunicado la funcionaria que ante esta crítica situación por el riesgo que corre la atención a las comunidades en la isla, adelanta la revisión financiera y administrativa relacionada con el programa, con el propósito de establecer los recursos recibidos, los valores ejecutados, los pagos realizados y los saldos pendientes asociados a cada obligación, y que corresponden a hechos ocurridos antes del inicio de la intervención; es decir, bajo la administración del exgerente del hospital, Michael Manuel Cardona.Agregó que esta situación fue puesta en conocimiento de la Superintendencia Nacional de Salud y del Ministerio, como entidad que asignó los recursos del programa.Asimismo, los hechos que así lo requieran serán puestos en conocimiento de los organismos de control competentes.“El Hospital Departamental de San Andrés continuará con la revisión de las cuentas presentadas por los contratistas y dará respuesta a las solicitudes recibidas conforme avance el proceso de verificación financiera”, ratificó la funcionaria.Hay que recordar que la Supersalud ordenó en octubre de este año la intervención forzosa administrativa por un año del hospital, tras una visita que hizo a la Isla el presidente Abelardo De La Espriella.En medio de la visita, se produjo un intercambio de palabras entre el mandatario con la gobernadora de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Girley Ordóñez Bowie, y la representante a la Cámara por la comunidad raizal Elizabeth Jay-Pang Díaz por la intervención del Hospital Departamental y el manejo de recursos públicos en el archipiélago.La decisión de intervenir el hospital por parte de la Superintendencia de Salud se tomó después de los múltiples incumplimientos en los planes de mejoramiento que, según la entidad, venían siendo exigidos desde 2022.
La agencia internacional Fitch Ratings ratificó la calificación nacional de largo plazo de Medellín en ‘AAA(col)’, la máxima de su escala, con perspectiva estable, tras evaluar el comportamiento de las finanzas del Distrito durante 2025.En su revisión del 5 de noviembre de 2026, la calificadora destacó el crecimiento de los ingresos tributarios, las transferencias nacionales y los dividendos de Empresas Públicas de Medellín (EPM), factores que contribuyeron a mantener márgenes operativos sólidos y aumentar la disponibilidad de recursos de la administración distrital.Según Fitch, Medellín tiene una expectativa muy baja de riesgo de incumplimiento de sus obligaciones financieras frente a otros emisores del país. Además, su perfil financiero ‘AA’ y su perfil crediticio individual ‘BBB’ la ubican por encima de Bogotá, Cali, Barranquilla y el departamento de Antioquia.El alcalde Federico Gutiérrez aseguró que esta calificación refleja la confianza en el manejo de los recursos públicos y permite respaldar la financiación de proyectos de infraestructura mediante créditos, cuyos pagos se distribuyen en el tiempo.“Esta calificación es una buena noticia para Medellín y una muestra de que cuando se administran los recursos públicos con transparencia, responsabilidad y rigor, se construye confianza. Recuperamos la credibilidad en nuestras instituciones y demostramos que la plata de la gente se debe cuidar e invertir bien”, expresó el mandatario.Por su parte, el secretario de Hacienda, Orlando Uribe Villa, indicó que el recaudo tributario pasó de 2,72 billones de pesos a 3,47 billones durante esta administración, lo que representa un crecimiento del 27,56 %.“En la ciudad hay más de 1.800 obras en marcha, avanzamos en la construcción de megacolegios, jardines infantiles Buen Comienzo, el Metro de la 80, escenarios deportivos y espacios culturales. Ese trabajo se financia con distintas fuentes”, afirmó el funcionario.En su evaluación, Fitch también señaló que salud y educación concentran las principales responsabilidades de gasto del Distrito. Sin embargo, indicó que el crecimiento de los gastos operativos ha estado acompañado por mayores ingresos, lo que ha permitido conservar un margen operativo positivo y estable.La ratificación de esta calificación se conoce mientras el Concejo de Medellín discute el presupuesto para 2027 y las fuentes de financiación de los proyectos de la ciudad.
El programa de este domingo, 8 de noviembre de 2026, 'En Blu Jeans' arrancó con la encuesta: ¿En cuáles de estas experiencias prefiere gastar su dinero?'La ciencia detrás de las cosas': Juanca Solarte explicó la anatomía de las orejas y el funcionamiento del oído, respondiendo a por qué nunca dejamos de escuchar.'Tema Central': Se analizó la economía de las experiencias y por qué las personas prefieren gastar su dinero en vivencias (viajes, gastronomía, entretenimiento y aprendizaje) antes que acumular bienes materiales.'Historias de viaje con JuanK': Juanca compartió detalles de su viaje a Egipto, comentando la importancia cultural de los gatos y su recorrido por las pirámides en la meseta de Guiza.'La máquina de la verdad': Se desmintieron mitos sobre Guatapé, explicando el valor cultural e histórico de sus zócalos y sus variadas opciones turísticas más allá de la rumba.