El presidente Gustavo Petro destacó los avances alcanzados por su gobierno en materia de reducción de la desigualdad y la pobreza en Colombia.Según afirmó el mandatario, el país pasó de registrar en 2021 el nivel de desigualdad social más alto del siglo a evidenciar una disminución significativa del índice Gini en 2025, indicador utilizado para medir la distribución del ingreso y las brechas sociales.El jefe de Estado también resaltó que la pobreza monetaria se redujo al 28 %, la cifra más baja registrada en lo corrido del siglo. Además, informó que la pobreza extrema descendió al 9,6 %, alcanzando por primera vez un solo dígito en la historia reciente del país. De acuerdo con el presidente, estos indicadores “representan un avance significativo en la lucha contra la exclusión social y evidencian una mejora en el acceso de millones de colombianos a ingresos y condiciones de vida más dignas”.Durante su intervención, Petro subrayó que solo en 2025 cerca de 1,7 millones de personas salieron de la pobreza monetaria y un millón superó la condición de pobreza extrema. Incluso, aseguró que, durante su administración, aproximadamente cuatro millones de colombianos han logrado superar la pobreza monetaria.El mandatario calificó estos resultados como uno de los principales logros de su gobierno y reiteró que la reducción de la pobreza y la desigualdad constituye un objetivo central de su proyecto de transformación social para el país.
En Colombia hoy hay 1'791.000 personas menos en condición de pobreza y cerca de un millón de personas salieron de la pobreza extrema, de acuerdo con el Dane. Este es el mejor dato para el país desde el año 2012.La medición de pobreza apunta a que pasamos de 31.8% en 2024 de incidencia de la pobreza a 28% para 2025. Mientras tanto, la pobreza extrema cayó del 11.7% al 9.7%.En Colombia se considera que una persona es pobre si sus ingresos individuales están por debajo de los 482.041 pesos. Es decir, que para que una familia de tres supere la pobreza se requieren ingresos por 1'446.123 pesos al mes. Una familia de 4 requiere ingresos por 1'928.164 pesos.La línea de pobreza indica la cantidad dinero que una persona necesita para poder comprar el mínimo de alimento, vestuario y vivienda que se necesita.La línea de pobreza extrema, en cambio, está atada a la ingesta mínima de comida que un ser humano necesita para no morir de hambre. Hoy en Colombia el 9.7% de la población no logra esos ingresos mínimos, a pesar de que casi un millón de personas han salido de la pobreza extrema en el último año.Los datos muestran también que Colombia se encamina a ser un país con mayor equidad. El índice de Gini, que mide la desigualdad, se redujo de 0.551 a 0.531.
Según el más reciente informe del Dane, el departamento de Cundinamarca ocupa el primer lugar en reducción de pobreza multidimensional en el país, al registrar un 4,1 % en 2025 en el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM). Esta es la cifra más baja del departamento en los últimos años y representa una reducción de 3,3 puntos porcentuales frente al 7,4 % de 2024.“Esto significa que más de ciento trece mil familias hoy en Cundinamarca tienen mejores condiciones de vida, más acceso a la salud, más niños estudiando, mejores condiciones de vivienda, más empleo y menos barreras en los territorios para acceder a servicios básicos, especialmente en el sector rural”, aseguró el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey.El resultado refleja avances para la población más vulnerable del departamento. Entre 2024 y 2025, el trabajo informal se redujo en 6,2 puntos porcentuales y el rezago escolar en 3,1 puntos, dos de los componentes que más inciden en este indicador.El gobernador Rey añadió que uno de los avances más relevantes se presenta en las zonas rurales. “Los centros poblados y el área rural dispersa, que en 2018 registraban niveles cercanos al 20 %, han reducido la pobreza en cerca de 13 puntos porcentuales, acercándose progresivamente a las cabeceras municipales, donde el IPM se ubica en 3,2 %”, afirmó el mandatario.El Índice de Pobreza Multidimensional permite identificar en qué dimensiones persisten las brechas, y los avances en este indicador están asociados a las estrategias de mejora en acceso a salud, saneamiento, educación y condiciones laborales.
Bogotá se consolidó como la región con menor pobreza multidimensional del país y la que registró la mayor reducción en 2025, de acuerdo con el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).La capital pasó de una incidencia del 5,4 % en 2024 al 2,2 % en 2025, una caída de 3,2 puntos porcentuales, considerada estadísticamente significativa.A nivel nacional, el indicador también mostró avances: la pobreza multidimensional disminuyó del 11,5 % al 9,9 %, lo que representa que cerca de 793.000 personas superaron esta condición. Este índice, a diferencia de la pobreza monetaria, mide variables relacionadas con la calidad de vida, como acceso a salud, educación, condiciones de vivienda y empleo.En el caso de Bogotá, la reducción fue más acelerada. Según las cifras oficiales, 252.000 personas salieron de la pobreza multidimensional, lo que significa que una de cada tres personas que logró superar esta situación en el país reside en la ciudad.El alcalde Carlos Fernando Galán atribuyó estos resultados a políticas públicas enfocadas en mejorar el acceso a servicios básicos, especialmente en salud y educación. En ese sentido, destacó el trabajo conjunto entre entidades como Capital Salud y las secretarías distritales, que permitió reducir barreras en la atención médica.Entre las medidas implementadas, según explicó, se encuentran la entrega más oportuna de medicamentos, la disminución en los tiempos de espera para citas con especialistas y exámenes diagnósticos, así como el fortalecimiento de los servicios resolutivos en salud.En educación, el Distrito resaltó avances en la reducción del rezago escolar, asociados a estrategias para garantizar la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo y el acceso oportuno según la edad.El informe del Dane también evidenció mejoras en el frente laboral y en equidad de género. La dimensión del trabajo continúa siendo la principal contribuyente a la pobreza multidimensional en la ciudad, con un 32,8 %. Sin embargo, la brecha entre hogares con jefatura femenina y masculina se redujo de 4,1 a 1,8 puntos porcentuales entre 2024 y 2025.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en 2025 bajó de 11,5 % a 9,9 %, una cifra históricamente baja, lo que representa que 793.000 personas salieron de la pobreza multidimensional.Por regiones, en 2025 las de mayor incidencia de la pobreza multidimensional fueron Orinoquía-Amazonía (18,2 %), Caribe (17,9 %) y Pacífica (9,7 %).Mientras que las más bajas se presentaron en: Central (9,3 %) y Oriental (7,4 %). Bogotá: 2,2 %, la menor incidencia del país, con una reducción estadísticamente significativa de -3,2 p.p.Frente a 2024, ninguna región presentó aumentos; por el contrario, se registran reducciones en todas.Según el Dane, en 2025, la incidencia de pobreza multidimensional en los hogares donde al menos un miembro se reconoce como venezolano y ha residido durante un año en el municipio fue del 32,9 %.En los hogares con al menos un miembro venezolano con una residencia de cinco años en el mismo municipio, la incidencia fue del 26,2 %. En comparación, para el total nacional, la incidencia se ubicó en 9,9 %.
Marcela Meléndez asumió esta semana como nueva directora de Fedesarrollo, convirtiéndose en la primera mujer en liderar el centro de pensamiento económico en más de cinco décadas de historia. En su primera entrevista para Mañanas Blu 10:30 tras asumir el cargo, Meléndez dejó clara una de sus principales preocupaciones: la seguridad como condición indispensable para el desarrollo.“Yo creo que no hay manera de que el país se ponga en una senda virtuosa de crecimiento y reducción de la pobreza y la desigualdad mientras no aborde el tema de seguridad con todas las ramificaciones que tiene”, afirmó.¿Qué relación tiene la seguridad y el crecimiento económico?Para la nueva directora, el problema de orden público no solo es un asunto de defensa o justicia, sino un obstáculo estructural para la economía. Explicó que la inseguridad impacta las finanzas públicas, la inversión privada y la productividad.Por un lado, señaló que los recursos destinados a atender la violencia se desvían de sectores clave como educación, salud e infraestructura. Por otro, advirtió sobre el efecto en las empresas: “El tema de seguridad le pega, no solo por los costos ineficientes que a veces hay que asumir para protegerse (…) sino también porque hay una incertidumbre muy grande sobre cómo se recupera la inversión que uno realiza”.Además, subrayó el impacto social de largo plazo. “Cuando tú has tenido tanta gente golpeada por la violencia y expuesta a un trauma violento, pues esas personas tienen un reto mayor que otras para engancharse en el mercado laboral”, explicó, advirtiendo que esto profundiza la desigualdad en un país ya marcado por brechas estructurales.Orden fiscal y reformas pendientesMeléndez también puso sobre la mesa los retos macroeconómicos inmediatos. Habló de la necesidad de “ordenar la casa desde lo macrofiscal” y de mantener niveles de deuda sostenibles. A su juicio, existe un desbalance entre ingresos y gastos que obligará al próximo gobierno a tomar decisiones difíciles.En esa línea, fue clara sobre el debate tributario: “Creo que no” es posible que el próximo presidente gobierne sin una reforma tributaria. Más allá de aumentar o reducir impuestos, planteó que el país debe revisar la complejidad del sistema y corregir distorsiones que afectan la actividad productiva.El salario mínimoEn cuanto al incremento del salario mínimo, señaló que en Colombia no funciona como un verdadero mínimo, pues cerca del 50 % de los trabajadores gana menos que ese valor. Alertó sobre los efectos colaterales de aumentos elevados, especialmente por la indexación del salario mínimo a pensiones, subsidios y vivienda de interés social.“Son grandes preguntas que hay que contestar alrededor de una decisión que no solamente es simbólica”, explicó, insistiendo en la necesidad de analizar las implicaciones fiscales y distributivas.Escuche la entrevista completa en el audio adjunto:
En Colombia, 8.1 millones de personas son pobres energéticos, es decir, tienen alguna privación relacionada con actividades esenciales realizadas con energía como acceder a las comunicaciones, cocinar con energéticos adecuados, acceder a energía de calidad, entre otros.La medición mostró un avance al pasar del 16.1 % en 2024 al 15.4 % en 2025, es decir, unas 300.000 personas salieron de la pobreza energética el año pasado. Sin embargo, a este ritmo de avance, el país tendrá que esperar a 2034 para tener una pobreza energética de un solo dígito.En el 2024 aumentó el porcentaje de hogares sin una energía adecuada para cocinar. Esto implica que más personas usaron leña, carbón y desechos para cocinar, además se estancó la mejora en la calidad del servicio de electricidad.En contraste, más hogares pudieron acceder a electrodomésticos como lavadora y nevera, más personas accedieron a Internet y también a computadoras, tablets y smartphones."En síntesis, el país avanza con el timón en la dirección correcta y mejor equipado, pero con los motores de acceso y calidad a bajas revoluciones. Los progresos en conectividad y equipamiento han impulsado la reducción de la pobreza energética, pero no bastarán para alcanzar una mejora profunda y sostenida si no se consolidan avances estructurales en el acceso y la calidad de la energía", señala el informe.Promigas propone que para llegar a la meta de un dígito de pobreza energética hay que priorizar la mejora de la calidad del servicio en los municipios donde se ha deteriorado, especialmente en la región Caribe, y expandir soluciones no convencionales de energía. También hace falta profundizar el plan de sustitución de leña, según el informe.
No es un secreto que Bogotá tal vez sea una de las ciudades más desiguales de Colombia, y es que son muchos los ciudadanos que viven en condición de vulnerabilidad, pobreza e incluso en la calle, lo que lleva a pensar sobre las medidas que se implementan en el Distrito para enfrentar esta problemática.Pese a ello, el DANE ha dado datos que ilusionan a los capitalinos, al indicar que los avances que ha tenido Bogotá de cara a la lucha contra la pobreza y la desigualdad en el último año han dado frutos.Según la postura de la entidad, la pobreza monetaria se redujo en 4,6 puntos porcentuales y la pobreza extrema en 1,7 pp, cifras superiores al promedio nacional (2,8 pp y 0,9 pp, respectivamente). Pero eso no lo es todo, pues el índice Gini señaló que bajó del 0,53 al 0,52, consolidando una tendencia positiva por cuarto año consecutivo.Transferencias monetarias, clave en la reducción de la pobreza en BogotáAnte la revelación del DANE, la concejal Cristina Calderón Restrepo celebró lo dicho por la entidad y destacó la importancia del control político en los bonos y transferencias monetarias, siendo una herramienta que respeta la autonomía de los hogares y les permite decidir en qué invertir, según sus prioridades.“Las transferencias no condicionadas no solo llegaron a más personas, sino con mayor valor y mayor dignidad. 52.000 hogares adicionales en pobreza extrema comenzaron a recibir apoyo, y se aumentaron los recursos para personas mayores y con discapacidad”, explicó Calderón Restrepo.Adicionalmente, la Alcaldía Mayor de Bogotá señaló que existen tres factores que revelan los avances en la capital. Según ello, lo más destacado es el crecimiento del PIB de Bogotá (1,9% vs. 1,7% a nivel nacional), una inflación controlada (bajó del 9,43% al 5,7%) y la transformación del sistema de transferencias monetarias.¿Cuánto recibieron las familias bogotanas por transferencias en 2024?Según lo registrado en 2024, las transferencias distritales aportaron 1,9 puntos en la reducción de la pobreza monetaria y 1,2 puntos en la pobreza extrema. Además, cabe recordar que el monto asignado a la pobreza extrema pasó de $384.000 a $423.000 mensuales.Lo que ha dejado ver un modelo funcional para la disminución de la pobreza, sin tener que apoyarse en discursos vacíos, sino con ejercicios que dan resultados. Por lo tanto, es viable que desde el Estado se pueda proteger la vida de los colombianos.
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) publicó su boletín técnico sobre Pobreza Monetaria en Colombia para el año 2024, ofreciendo una perspectiva crucial sobre los umbrales de ingresos que definen la pobreza en el país. Si alguna vez se ha preguntado cuánto debe ganar un hogar para ser considerado pobre, o incluso en situación de pobreza extrema, los datos actualizados del Dane proporcionan una respuesta. Lo primero, es explicar que la medición de la pobreza monetaria en Colombia se basa en el ingreso per cápita de la unidad de gasto (el ingreso corriente del hogar dividido por el número de integrantes de la unidad de gasto). Este valor se compara con el costo mínimo de una canasta de bienes y servicios básicos.Para el año 2024, la línea de pobreza monetaria a nivel nacional fue de $460.198 por persona al mes. Esto significa que, si el ingreso por persona en su unidad de gasto está por debajo de esta cifra, se le considera en situación de pobreza monetaria.Cuánto dinero necesita una familia para no ser pobre en ColombiaPara un hogar compuesto por 4 personas, el ingreso total mensual para ser considerado pobre varía significativamente según la ubicación geográfica, pero si el hogar gana menos de $1.840.792 al mes, es considerado en pobreza. En cabeceras municipales la cifra cambia, si el hogar gana menos de $2.040.644 entra al umbral de pobreza, mientras que en centros poblados y rurales es si el hogar gana menos de $1.167.992.Además de la pobreza monetaria, el Dane también mide la pobreza monetaria extrema, que se define por el costo mínimo mensual para adquirir únicamente una canasta básica de alimentos. La línea de pobreza monetaria extrema a nivel nacional para 2024 fue de $227.220 por persona al mes.Para un hogar de 4 personas en situación de pobreza monetaria extrema, los umbrales de ingreso total mensual son:Total Nacional: Menos de $908.880.Cabeceras municipales: Menos de $969.556.Centros poblados y rural: Menos de $704.616.Esta información es vital para comprender la realidad económica de millones de colombianos y los desafíos que enfrenta el país en la lucha contra la pobreza.El informe del Dane también ofrece un panorama más amplio sobre la situación de la pobreza y la desigualdad en Colombia en 2024:Incidencia de la Pobreza Monetaria: A nivel nacional, el 31,8% de la población se encontró en situación de pobreza monetaria en 2024, lo que representa una disminución de 2,8 puntos porcentuales respecto al 34,6% de 2023. Esto significa que 1.267.063 personas salieron de la pobreza monetaria entre 2023 y 2024.Incidencia de la Pobreza Monetaria Extrema: El 11,7% de la población nacional estaba en pobreza monetaria extrema en 2024, una reducción de 0,9 puntos porcentuales desde el 12,6% de 2023. En términos absolutos, 420.482 personas salieron de la pobreza monetaria extrema en 2024 en comparación con 2023.Ciudades con mayor tasa de pobreza monetaria en 2024Quibdó: 59,6%Riohacha: 48,8%Otras ciudades con alta incidencia incluyen Valledupar (47,5%), Sincelejo (46,0%) y Florencia (43,5%).La cantidad de dinero que le faltaba a una persona pobre para salir de esa situación fue, en promedio, del 12,6% a nivel nacional en 2024, menor que el 13,6% de 2023. Las zonas rurales y centros poblados tienen la brecha más amplia (17,9%), mientras que las 13 ciudades y áreas metropolitanas tienen la más baja (8,9%).
La pobreza en Colombia alcanzó su nivel más bajo desde 2012 y llegó al 31,8 % de la población, de acuerdo con las mediciones del Dane.El año anterior, 1.267.000 personas salieron de la pobreza, impulsadas por una combinación de mayores ingresos y redistribución. En Colombia, se considera que una persona es pobre si, para 2024, contaba con ingresos mensuales por debajo de los 460.198 pesos. Es decir, para que el Dane considerara que una familia de tres personas no era pobre, esa familia necesitaba tener ingresos mensuales de al menos 1.380.594 pesos el año pasado. Dentro de los ingresos, el Dane contabilizó transferencias del Gobierno, como los programas Renta Joven, Colombia Mayor, Compensación del IVA, Ingreso Mínimo Garantizado (Bogotá) y el apoyo al adulto mayor y a personas con discapacidad (Medellín).La pobreza extrema también se redujo, pasando del 12,6 % en 2023 al 11,7 % en 2024, lo que significa que unas 420.000 personas salieron de la pobreza extrema. Se considera que la línea de pobreza extrema para el año pasado se ubicó en 227.220 pesos por persona.A pesar de las reducciones en los niveles de pobreza, la situación de desigualdad no ha variado de forma significativa, aunque el año pasado presentó una ligera caída. El coeficiente de Gini pasó de 0,533 a 0,530.El año pasado, los hogares más pobres fueron los que menos incremento tuvieron en sus ingresos.“El ingreso per cápita medio en precios corrientes es entonces, en el total nacional, de $1.169.770, una variación absoluta de $115.547, que es estadísticamente significativa y que representa, en términos relativos, un 11 %”, explicó la directora del Dane, Piedad Urdinola.
El exjugador de la Selección Colombia Carlos Daniel Hidalgo relató en Blog Deportivo los momentos de angustia e incertidumbre que vivió durante el terremoto cuando se encontraba en Cali, ya que es el actual director técnico del equipo Sub-17 del Deportivo Pasto y en esa ciudad iban a disputar un partido de categorías menores.El exdelantero contó que se encontraba con el equipo hospedado en un hotel de seis pisos cuando comenzó el fuerte movimiento telúrico y, mientras sus jugadores estaban en el primer piso, él permanecía en una de las habitaciones debido a un malestar que le había impedido bajar a desayunar.Hidalgo explicó que estaba durmiendo cuando comenzó el terremoto y decidió salir rápidamente del hotel. Sin embargo, durante el descenso desde el quinto piso se encontró con una situación que puso en riesgo su vida, pues las escaleras y parte de la estructura comenzaron a colapsar.“Empiezo a bajar desde el quinto piso hasta el primero para intentar salir del hotel, y ahí fue cuando el edificio y las escaleras del edificio empezaron a colapsar, a caerme encima. Yo solo veía polvo y escombros”, relató el exfutbolista, quien llegó a caerse en dos oportunidades mientras intentaba alcanzar la salida.Los impactos provocados por los escombros le ocasionaron heridas en el rostro y la cabeza, por lo que, después de conseguir salir del edificio, fue trasladado posteriormente a Pasto para recibir atención médica. “Intenté llegar lo más rápido posible hasta abajo, me caí creo que en dos oportunidades por los golpes que recibía en la cabeza, porque la verdad era bastante duro los golpes que yo recibía de los escombros”, contó. Ahora está en la capital de Nariño, en una clínica donde le practicaron tomografías y radiografías para determinar el alcance de las lesiones. Impactantes imágenes del terremotoEl regreso a Pasto también estuvo marcado por la impresión de lo que había dejado el terremoto en Cali. Durante el trayecto de regreso a Pasto, observó las consecuencias del movimiento telúrico en distintos puntos de la capital del Valle del Cauca. “Primero viendo toda la ciudad de Cali bastante afectada, muchísimos edificios derrumbados, agrietados también. En las vías no tuvimos ningún inconveniente, sí la gente bastante asustada”, manifestó. Una vez en Pasto, se comunicó con su familia y conoció que también habían sentido con fuerza el movimiento.Este momento le dejó una gran enseñanza: prestar atención a las capacitaciones de evacuaciones y así estar preparado cuando la tierra se vuelva a mover en cualquier momento.
Dos incendios forestales de grandes proporciones mantienen en alerta a organismos de socorro en Santander. Las emergencias se presentan en sectores rurales de Matanza, El Playón y Suratá, en la zona baja del páramo de Santurbán, donde las condiciones del terreno han dificultado el acceso de los equipos de emergencia y el control de las llamas.Una de las emergencias más complejas se registra en la vereda San Francisco, zona rural de Matanza. El incendio, que comenzó el pasado 10 de agosto, completa varios días activo y ya habría consumido cerca de 15 hectáreas de cobertura vegetal.La emergencia se concentra en una zona montañosa, de difícil acceso y alejada de fuentes de agua, situación que ha obligado a los organismos de socorro a enfrentar mayores dificultades para llegar hasta los puntos donde permanecen las llamas.Bomberos y personal de apoyo trabajan para contener la propagación del fuego y evitar que alcance nuevas áreas de bosque. Sin embargo, las condiciones topográficas representan uno de los principales obstáculos para las labores de extinción.Una situación similar se registra en sectores rurales de El Playón y Suratá, donde también se han reportado focos de incendio en áreas montañosas de la zona baja de Santurbán. La preocupación de las autoridades está relacionada con la posibilidad de que las llamas continúen avanzando sobre zonas de cobertura vegetal.A estas emergencias se suma un incendio reportado en zona rural de Mogotes, en inmediaciones de los sectores Vegas de Casas y Vega de Torres. Habitantes de diferentes puntos del municipio han advertido la presencia de una extensa columna de humo sobre las montañas.Por ahora, no se cuenta con información oficial sobre la magnitud de este último incendio, sus causas o la cantidad de hectáreas afectadas. Los organismos de emergencia adelantan la verificación de la situación.Las autoridades mantienen el llamado a la comunidad para reportar oportunamente cualquier columna de humo o foco de incendio, especialmente ante las condiciones de vegetación seca y las dificultades que representa combatir incendios en zonas montañosas y alejadas de fuentes de agua.
La situación sanitaria en el departamento del Chocó ha alcanzado un punto crítico tras el devastador terremoto ocurrido este lunes. El Hospital San Francisco de Asís, en Quibdó, el único centro público de mediana complejidad en la región, se encuentra desbordado por la afluencia masiva de heridos y pacientes derivados de otros centros asistenciales.El doctor Ovidio Garrido, agente interventor de la institución, describió en Meridiano Blu la alarmante situación operativa:"A esta hora tenemos 76 personas con una sobreocupación de 245.2% en el servicio de urgencia", indicó el funcionario, quien añadió que el área de cuidados intensivos también opera al límite."En el servicio de UCI tenemos una capacidad instalada de nueve camas y las nueve camas las tenemos ocupadas, una sobreocupación del 100%", informó.Esta saturación se debe a que la red hospitalaria de Quibdó se encuentra prácticamente inhabilitada. Según Garrido, el hospital de primer nivel y la red privada "no están dando [abasto], es decir, tienen los servicios cerrados prácticamente", mientras que otras instalaciones sufrieron afectaciones estructurales, obligando a que todos los pacientes sean derivados al San Francisco de Asís.Llamado urgente al Gobierno Nacional Ante la emergencia, el interventor hizo un llamado directo al presidente y al Gobierno nacional para que se liberen recursos de un proyecto de sostenibilidad ya radicado. Estos fondos son vitales no solo para adquirir insumos, sino para cumplir con el personal:"Le debemos dos meses al personal de OPS y al personal de especialistas. A pesar de todo, ellos han dado la cara, han puesto toda la voluntad", enfatizó. Además de la crisis financiera, el hospital enfrenta un agotamiento físico de su personal de enfermería, muchas de las cuales sufrieron daños en sus propios hogares durante el sismo. Para aliviar la carga, Garrido detalló lo que se necesita urgentemente.Le puede interesar: Venezolanos en Bucaramanga recogen ayudas para damnificados por el terremoto en Colombia"Necesitamos compresas estériles, gasas hospitalarias, suturas, unidades de sangre, hemoderivados, reactivos de laboratorio, suero antiofídico", entre otros suministros médicos esenciales.Hacia una solución estructuralAunque el hospital ha recibido apoyo de médicos especialistas e intensivistas recientemente, la capacidad física sigue siendo el principal obstáculo. Garrido enfatizó que, para ampliar la atención inmediata, se requieren "más camas, más camillas y más sillas de rueda".Escuche la entrevista aquí:
Con el pasar de los años, el universo del gaming ha evolucionado a una velocidad que muchos nunca imaginaron, y es que desde la llegada de Spacewar!, el primer videojuego de computadora, que llegó en 1962, los jugadores fueron aumentando año a año, disfrutando de juegos de todo tipo, así como de una evolución no solo gráfica, sino también en historia y jugabilidad.Por eso, cada 29 de agosto se celebra el Día del Gamer y se ha transformado en una fecha para que los amantes de este tipo de entretenimiento disfruten de su hobby de la mejor manera, y es que muchos prefieren hacerlo desde su consola, desde su celular o desde su computador. Por ello, el segmento de laptops o computadores portátiles cada día deposita más esfuerzo para atrapar a los gamers más exigentes.¿Qué debe tener una laptop para jugar videojuegos según la IA?Sin duda, ya son millones las laptops que cuentan con buenas especificaciones para jugar un sinfín de entregas, ya sean Triple A o Indie. Sin embargo, cuando se habla de competir, la cosa cambia, pues solo las mejores especificaciones pueden hacer la diferencia.Y es que elegir un computador portátil no depende solo de contar con potencia bruta, sino también de tener un equilibrio perfecto entre refrigeración, velocidad de respuesta y procesamiento gráfico para asegurar la mejor experiencia al momento de enfrentar partidas extensas y competitivas.Para que una laptop responda al nivel exigido por los videojuegos actuales, debe cumplir con estas especificaciones clave:Tarjeta gráfica (GPU): Es el componente más importante; una NVIDIA RTX serie 40 o equivalente garantiza fluidez y tecnologías de escalado.Procesador (CPU): Un chip Intel Core i7 o AMD Ryzen 7 de última generación evita cuellos de botella.Pantalla rápida: Panel con una tasa de refresco de al menos 144 Hz para movimientos precisos.Memoria y almacenamiento: Mínimo 16 GB de RAM DDR5 y un disco SSD NVMe para cargas veloces.Refrigeración avanzada: Ventiladores potentes y salidas de aire eficientes para evitar caídas de rendimiento.Computadores para jugar en 2026OMEN 16 League of Legends: rendimiento para la alta competenciaPara los usuarios que buscan adentrarse en las partidas clasificatorias de títulos de alta exigencia competitiva, el mercado ofrece alternativas diseñadas específicamente para optimizar el rendimiento. Un ejemplo de esto es la HP OMEN 16 League of Legends Edición Limitada, una máquina equipada con un procesador Intel Core i7 14650HX y una tarjeta gráfica NVIDIA GeForce RTX 4070.Este hardware, respaldado por 32 GB de memoria RAM DDR5, está pensado para aprovechar tecnologías de reducción de latencia y maximización de cuadros por segundo. Sus características principales incluyen:Gestión térmica avanzada: incorpora el sistema Tempest Cooling, diseñado para evitar caídas de rendimiento por sobrecalentamiento durante jornadas extensas.Fluidez visual: cuenta con un panel de 240 Hz con resolución 2.5K (2560 x 1600), clave para detectar movimientos rápidos con precisión en juegos como Valorant o League of Legends.Estética personalizada: integra detalles visuales inspirados en el universo de Runeterra, combinando la identidad gamer con un diseño estilizado.Otras alternativas para jugar competitivamenteLa oferta para los entusiastas de la tecnología y los videojuegos es amplia, permitiendo a los usuarios elegir configuraciones que se adapten a diferentes perfiles de uso y presupuestos:Lenovo Legion Pro 5: destacada de manera constante en los análisis técnicos por su estabilidad térmica en sesiones prolongadas de juego.ASUS ROG Strix G16: una opción orientada a quienes combinan el juego competitivo con la creación de contenido digital y la transmisión en vivo.Acer Predator Helios 16: enfocada en ofrecer la máxima fidelidad de color en pantalla y potencia suficiente para ejecutar títulos AAA con configuraciones gráficas en ultra.Para el Día del Gamer, la tendencia es simple: no importa el presupuesto, no importa en qué juegue, lo importante es disfrutar de los videojuegos que más le gustan. Ante ello, los portátiles han optimizado sus prestaciones, alcanzando incluso estándares de equipos de escritorio.
La solidaridad también cruzó fronteras. Ciudadanos venezolanos residentes en Bucaramanga se sumaron a la jornada de recolección de ayudas destinada a las familias afectadas por el terremoto que dejó daños en diferentes zonas de Colombia, entre ellas Cali, Manizales y Chocó.Integrantes de la comunidad venezolana, a través de la Fundación Entre Dos Tierras, llegaron a los puntos habilitados por las autoridades en Santander con alimentos no perecederos, pañales, elementos de aseo, implementos para animales y artículos destinados a los organismos de socorro y rescatistas que atienden la emergencia.Nilda Urdaneta, integrante de la Fundación Entre Dos Tierras, aseguró que esta jornada representa una manera de devolver parte del respaldo que los venezolanos recibieron de los colombianos durante momentos difíciles.“Cuando la tierra se mueve, los venezolanos también nos movemos”, señaló Urdaneta, quien recordó que hace algunos años Bucaramanga respondió de manera masiva ante una emergencia registrada en Venezuela.Según la representante de la fundación, durante aquella jornada fueron recolectadas toneladas de ayudas que fueron enviadas al vecino país, por lo que ahora consideran que es momento de retribuir ese gesto de solidaridad.“Venezuela está aquí presente porque esta tierra nos ha abierto los brazos, nos ha dado cariño, nos ha dado un hogar y esta es la manera de retribuirle con cariño”, afirmó.La comunidad venezolana hizo además un llamado a los habitantes de Bucaramanga y Santander para que se acerquen a los puntos habilitados y aporten, de acuerdo con sus posibilidades, elementos que puedan ser utilizados de manera inmediata por las familias afectadas.Entre los productos prioritarios se encuentran agua potable, alimentos enlatados, granos y otros alimentos que no requieran refrigeración, además de elementos de aseo personal.Urdaneta también destacó la importancia de apoyar a los animales que hayan resultado afectados y de entregar implementos para los rescatistas, como cascos y guantes, debido a que estos elementos son necesarios para quienes trabajan directamente en las zonas afectadas.La jornada se convierte así en un nuevo ejemplo de solidaridad entre Colombia y Venezuela, esta vez con ciudadanos venezolanos que, desde Bucaramanga, buscan aportar a la atención de las comunidades colombianas que hoy necesitan ayuda tras el movimiento sísmico.