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Que el desgate físico no signifique la pérdida del sentido de la vida

Significa que cada persona tiene que diseñar su plan de vida pensando en qué va a hacer en la vejez, cómo va a vivir, que le va a llenar de significado los días en los que ya no esté trabajando o no sea productivo cómo antes.

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P. Linero
Foto: Instagram

Ayer me encontré con una amiga de la que he apreciado mucho y que tiene 85 años. La fui a visitar por sus achaques físicos. Le escuché sus quejas del estado actual y la pregunta de para qué se viven tantos años. Me fui con muchas inquietudes de su casa y convencido que la sociedad no se ha preparado ni afectiva ni sanitariamente para que los seres humanos vivamos tanto tiempo. Sabemos que en el último tiempo la expectativa de vida ha crecido sustancialmente.

Aún peor la Organización Mundial de la Saludasegura que “en 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más. En ese momento, el grupo de población de 60 años o más habrá subido de 1000 millones en 2020 a 1400 millones. En 2050, la población mundial de personas de 60 años o más se habrá duplicado (2100 millones). Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones… En 2050, dos tercios de la población mundial de más de 60 años vivirá en países de ingresos bajos y medianos”.

El arzobispoVincenzo Paglia, considera que las sociedades aún no plantearon cómo desarrollar el potencial de los adultos mayores y, además, acompañarlos afectiva y sanitariamente (Religión Digital). Es decir, la sociedad tiene que buscar espacios, acciones y posibilidades para que los viejos puedan seguir construyendo un proyecto de vida digno. Que el desgate físico no signifique la pérdida del sentido de la vida.

Esto también, significa que cada persona tiene que diseñar su plan de vida pensando en qué va a hacer en la vejez, cómo va a vivir, que le va a llenar de significado los días en los que ya no esté trabajando o no sea productivo cómo antes. Aceptar que somos seres que tendemos a la obsolescencia nos debe provocar prepararnos para ella. La vejez no puede ser una maldición.

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