A tres días de la posesión del nuevo Congreso de la República, se agudiza el enfrentamiento político entre el presidente electo Abelardo De La Espriella y el expresidente Álvaro Uribe, concentrado en la definición del nombre del próximo presidente del Senado y en la definición de las mesas directivas de las diferentes comisiones del Legislativo.
Hasta este momento, sin un acuerdo político, todo parece indicar que la presidencia del Senado se definiría a voto limpio en plenaria el próximo lunes 20 de julio, entre el senador Alfredo Deluque, del partido de la U y candidato apoyado por el presidente De La Espriella, y el senador del Centro Democrático Honorio Henríquez, impulsado por el expresidente Álvaro Uribe.
Lo que hay de fondo es la pelea entre el presidente De La Espriella y el expresidente Uribe por el liderazgo político de la derecha, plasmado inicialmente en el reconocimiento de quién llevará la batuta y será la voz cantante en el poder Legislativo.
El expresidente Álvaro Uribe le expresó telefónicamente su molestia de manera directa al presidente electo Abelardo De La Espriella el pasado 4 de julio, por su decisión de impulsar la candidatura de Alfredo Deluque a la presidencia del Senado, ante lo cual, según dijo el propio Uribe a Blu, De La Espriella le expresó que era un compromiso que había adquirido.
Uribe también le recordó al presidente electo que él había hecho una promesa de no intervenantiabelardismo, teniendo en cuenta los ruidos existentes en torno a una posible actuación de la Senadora Martha Peralta a favor de Alfredo Deluqueeligió con las tesis del Centro Democrático y que ese partido de buena fe se había declarado partido de gobierno inmediatamente después del triunfo. Además, Uribe le dijo de frente al presidente electo: “ustedes quieren acabar con el Centro Democrático”.
Mientras la derecha se divide por cuenta de las diferencias entre el presidente De La Espriella y el expresidente Alvaro Uribe, quien está pescando en río revuelto es la izquierda y en particular el presidente saliente Gustavo Petro, quien en las últimas horas decidió meterse de lleno en la elección de presidente de Senado: citó a la bancada del Pacto Histórico a la Casa de Nariño para unificar la postura de su partido en torno al antiabelardismo, teniendo en cuenta los ruidos existentes en torno a una posible actuación de la Senadora Martha Peralta a favor de Alfredo Deluque, su paisano.
Pero el presidente Petro no solamente está amarrando los votos del Pacto, sino que también ha hecho llamadas a congresistas de otros partidos políticos aliados o cercanos a la izquierda como la Alianza Verde, para que no voten por el candidato Deluque, lo cual claramente impulsa la candidatura de Honorio Henríquez, ante lo cual podríamos estar ante el rocambolesco escenario de una posible foto de ver el próximo lunes votando unidos en la definición del nuevo presidente del Senado, al Petrismo y al Uribismo.
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