Los habitantes y autoridades de los municipios ubicados al norte del Valle de Aburrá, norte y Nordeste de Antioquia, expresaron preocupación, por el anuncio de la Clínica del Norte de suspender desde el próximo 14 de agosto, los servicios de urgencias de alta complejidad.
Esto quiere decir, que si una persona está grave por enfermedad, un accidente de tránsito y demás, deberá buscar atención médica en un centro hospitalario de Medellín, lo que aumenta el riesgo de vida para las personas que viven en esas tres subregiones del departamento.
La gravedad de la situación radica en que esta institución de salud, que es la única en Bello con la capacidad operativa para atender emergencias de alto nivel, ya que los demás centros médicos del municipio solo prestan atención básica.
A través de un comunicado firmado por su representante legal, Esteban Guerra Henao, la entidad informó que la medida se adopta debido a una crisis financiera provocada por una cartera pendiente que supera los 107.000 millones de pesos por parte de la Nueva EPS, Savia Salud, Coosalud y el ADRES.
La administración municipal aseguró que por tratarse de un establecimiento privado, carece de la facultad legal para asignar fondos directos.
Además, la otra preocupación es que toda la atención recaería sobre el Hospital Marco Fidel Suárez, que hoy, se encuentra casi que colapsada su atención.
"Ahora, con lo que manifiesta la Clínica del Norte, nosotros también estamos con preocupación por lo que se pueda presentar y por la alta demanda, porque nos volvemos casi el único receptor de todo el norte del departamento. Estamos mirando acciones, cómo y cómo vamos a hacer para intervenir y para poder soportar toda la cantidad de usuarios que se acercan al hospital Marco Fidel Suárez", afirmó Julian Pineda, gerente del Hospital Marco Fidel Suarez.
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La Gobernación de Antioquia reiteró que por la falta de pagos desde las EPS y el Gobierno Nacional, ha provocado el cierre definitivo de 1.787 servicios de salud en el departamento.