Tras cuatro años de lo sucedido y esperando que la verdad esté cerca, más detalles se conocen sobre la desaparición del ingeniero Andrés Camilo Peláez Yepes, quien fue visto por última vez el 4 de abril de 2022 en San Andrés de Cuerquia.
La Fiscalía está investigando si el cuerpo de Peláez Yepes habría sido arrojado a un río, tras meses de estar buscando su rastro en una vivienda de esa localidad del Norte de Antioquia, donde al parecer pasó los últimos momentos de su existencia.
Según explicó el abogado Santiago Uribe, representante de víctimas, la investigación inicialmente no avanzó debido a información que, según él, habría sido entregada a la Fiscalía por personas que participaron en los hechos y que no correspondía con lo ocurrido. Posteriormente, datos aportados por fuentes humanas habrían permitido reconstruir la secuencia del secuestro.
"Esperamos finalmente, pues, Andrés Camilo, encontrar el cuerpo de Andrés Camilo, y y, por intermedio de ello, pues, darle un parte de tranquilidad a doña Claudia, a toda su familia, y que se haga justicia", manifestó el abogado.
De otro lado, el profesional señaló que el móvil investigado inicialmente no estaría relacionado con la actividad profesional del ingeniero, sino con un supuesto descuadre de dinero de una plaza de vicio del grupo delincuencial El Mesa.
"Inicialmente, fue el descuadre de unos dineros de una plaza de vicio que manejaban estas personas, y, pues, con la finalidad de organizar el dinero que tenían descuadrado, secuestraron a Andrés Camilo para quitarle este dinero y así, pues, organizar el dinero que tenían perdido", explicó Uribe.
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De momento van cuatro personas capturadas por este caso, conocidas con los alias de ‘Willy’, ‘El Cabo’, ‘300’ y ‘El Paisa’, habrían participado en la planeación del secuestro. Peláez fue citado en esa localidad y, según esta versión, una persona vigiló su llegada para posteriormente retenerlo y trasladarlo a una vivienda.
Por lo pronto, la madre del ingeniero, Claudia Yepes, continúa esperando encontrar sus restos para darle el último adiós. Su hijo tenía 26 años cuando desapareció y trabajaba en la interventoría ambiental de Hidroituango.