En medio de las medidas de racionamiento que ya se vienen aplicando en algunos barrios de Medellín, la preocupación en el departamento ante la temporada de sequía son los niveles de Hidroituango, que tiene actualmente una capacidad de almacenamiento cercana al 50 %, debido a la remoción de cobertura vegetal exigida por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales y a una restricción que impedía elevar el embalse hasta la cota 420, lo que permitiría duplicar su capacidad.
Aunque EPM solicitó levantarla desde comienzos de año, al anticipar un fenómeno de El Niño fuerte, la autorización sólo se obtuvo la semana anterior, con el nuevo Gobierno, por lo que la baja en las lluvias esperadas generan preocupación.
Diego Fernando Salas, director administrativo de la Sociedad Hidroituango, confirmó que la remoción vegetal ya está en marcha y se espera comenzar a llevar el embalse a la cota 420 a principios de octubre, teniendo en cuenta que actualmente ingresan aproximadamente 345 metros cúbicos de agua por segundo y que las lluvias habituales de octubre a diciembre serán decisivas para almacenar agua antes del periodo más intenso de El Niño, previsto para comienzos del próximo año.
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"Nos encontramos realizando la remoción de la cobertura vegetal y esperamos a principios de octubre de este año ya llevar el embalse a la cuota 4 20. Este va a ser un proceso que nos puede demorar cerca de 3 meses y dependerá también de la capacidad o de la cantidad de agua que vaya llegando al río Cauca", indicó el director.
Así como lo sentenció el gobernador Andrés Julián Rendón, Salas manifestó que si la autorización se hubiera concedido antes, el embalse podría haberse llenado en seis o siete meses.
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Ahora, la seguridad del sistema depende de que lleguen lluvias suficientes durante los próximos meses, aunque la empresa reconoce que la temporada podría no ser intensa. Hidroituango aporta cerca del 11 % de la generación eléctrica nacional, pero no es posible determinar con certeza si habrá apagones o racionamiento. De momento, prevenirlo depende tanto de la oferta (generadores de energía) como de la demanda (usuarios).
"Si no se establecen las campañas y desde de los diferentes agentes nos ponemos de acuerdo en trabajar, es probable que pueda existir un racionamiento. Sin embargo, en este momento no hay una garantía sobre que el racionamiento se pueda dar. Las medidas ya se están tomando el gobierno nacional desde los diferentes generadores, desde Hidroituango, pero todo depende de lo que se haga hacia adelante", manifestó Salas.
Ampliando este punto, el director manifestó que como el fenómeno debe enfrentarse desde la oferta y la demanda los generadores deben garantizar la operación de centrales hidráulicas y térmicas, mientras el Gobierno impulsa el ahorro energético mediante la resolución CREG 120 y gestiona recursos para que las plantas térmicas dispongan de gas y carbón.
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También, agregó el vocero, se requiere conciencia ciudadana para ahorrar agua y energía. El resultado dependerá de la coordinación entre Gobierno, generadores, ciudadanos y de los caudales que reciban los embalses del país.
En cuanto a lo que en la historia colombiana se recuerda como “la hora gaviria”, Salas manifestó que modificar una hora el horario nacional sigue siendo una alternativa en estudio. Un análisis de XM concluyó que su aporte sería reducido, aunque podría considerarse tras evaluaciones técnicas y una ponderación gubernamental de sus posibles beneficios.