Bogotá y varios municipios de Cundinamarca recibirán una inversión de más de $145.000 mil millones del Fondo Verde para el Clima de las Naciones Unidas para conservar y recuperar ecosistemas estratégicos que abastecen de agua a la capital y la región, además de fortalecer su capacidad para enfrentar futuras sequías y periodos de lluvias intensas.
Los recursos hacen parte del proyecto “Construyendo Resiliencia Hídrica en Bogotá y la Región” que tendrá una financiación total cercana a los 244.000 mil millones al sumar la donación internacional, los aportes del Distrito y otros aliados públicos y privados.
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Bogotá aportará 60.000 millones, cerca del 60% de la cofinanciación nacional prevista para el proyecto. El alcalde Carlos Fernando Galán afirmó además que la CAR y la Gobernación de Cundinamarca facilitarán más de 3.000 millones.
“Recibimos una donación del Fondo Verde del Clima de las Naciones Unidas por 145 mil millones de pesos. Bogotá va a aportar una contrapartida de 60 mil millones de pesos. También la CAR y la Gobernación van a poner cerca de 3 mil, 4 mil millones de pesos”, aseguró Galán.
El proyecto se ejecutará entre 2027 y 2032 y permitirá realizar acciones en ecosistemas de la cuenca alta del río Tunjuelo y en los páramos de Guacheneque, Guerrero, Chingaza y Sumapaz, además de bosques altoandinos fundamentales para la regulación del agua.
En total, se proyecta conservar y restaurar alrededor de 6.800 hectáreas en las que se encuentran fuentes hídricas que alimentan los sistemas de abastecimiento de Bogotá y las bocatomas de 40 acueductos comunitarios y veredales de la región.
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“Esta inversión de recuperación y conservación se va a hacer en la Cuenca Alta del río Bogotá, Páramo de Guacheneque, Páramo de Guerrero, y también en Sumapaz y en la cuenca del río Tunjuelo”, señaló el alcalde.
¿De qué se trata el proyecto?
El proyecto se concentrará en 12 microcuencas ubicadas en cuatro zonas estratégicas: Tunjuelo, Guandoque, Villapinzón y Tominé. Allí se ampliarán los acuerdos de conservación con las comunidades rurales, se recuperarán áreas degradadas y se acompañará a pequeños productores para implementar prácticas agrícolas y ganaderas que reduzcan el impacto sobre el suelo y las fuentes hídricas.
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Para 2032 se espera conservar cerca de 4.800 hectáreas mediante acuerdos con al menos 650 familias campesinas y propietarios rurales, además de restaurar más de 2.000 hectáreas de páramos y bosques altoandinos. La recuperación de estas áreas busca que los suelos y la vegetación puedan almacenar agua y liberarla de manera gradual hacia las quebradas y los ríos.
También se acompañarán a más de 1.200 familias de pequeños productores para que adopten prácticas sostenibles en unas 2.400 hectáreas y trabajen con 30 asociaciones de productores para fortalecer la comercialización de sus productos.
Los 40 acueductos comunitarios y veredales incluidos en la iniciativa recibirán apoyo según sus necesidades para medir mejor el agua, reducir pérdidas, mejorar su tratamiento y hacer seguimiento a su calidad, además de capacitar a las personas encargadas de operarlos.
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La meta después del racionamiento de agua
La iniciativa surge después de la crisis de abastecimiento que llevó a Bogotá a implementar racionamientos durante 2024 y 2025, una situación que, según el Distrito, evidenció la necesidad de proteger las fuentes hídricas antes de que disminuyan los niveles de los embalses.
Actualmente, la administración distrital reporta 6.008 hectáreas vinculadas a acuerdos de conservación, en los que participan 185 familias campesinas y propietarios rurales de Bogotá y Cundinamarca. A través de estos esquemas reciben incentivos económicos por conservar y restaurar zonas de sus predios relacionadas con la protección del agua.
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Galán aseguró que la meta es superar las 12.000 hectáreas bajo acuerdos de conservación a finales de 2027, duplicando el área actualmente vinculada a estos programas.
“Con este esfuerzo del Fondo Verde del Clima vamos a poder dar un salto mucho mayor. Vamos a poder duplicar el año entrante el esfuerzo que ha hecho Bogotá”, afirmó el alcalde.
El proyecto beneficiará a más de 10 millones de personas de Bogotá y 33 municipios de Cundinamarca, según las proyecciones del proyecto. Entre los territorios vinculados se encuentran Villapinzón, Sesquilé, Guatavita, Guasca, Tausa, Cogua y Zipaquirá, además de zonas rurales de la capital como Sumapaz, Usme, Ciudad Bolívar y Chapinero.