Joven de 23 años revela cómo le dijo a su familia que quería solicitar la eutanasia: "Más dolor"
La presión llegó a tal punto que, el pasado noviembre, el joven solicitó formalmente la eutanasia ante la intensidad del dolor y la falta de soluciones.
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Alejandro, quien se desempeñaba como auxiliar de enfermería y deportista de alto rendimiento, vive hoy una tragedia que comenzó en su lugar de trabajo: un call center. Según su denuncia, las extensas jornadas usando diademas y la constante negativa de sus superiores para asistir a controles médicos convirtieron una otitis tratable en un cuadro de monoplejía y síndrome de Meniere.
El estado de salud del joven se agravó tras un desmayo en su lugar de trabajo que derivó en un trauma craneal. En entrevista con Vamos Pa Eso podcast, Alejandro describe su realidad con crudeza: "Yo conozco más hospitales que un lugar de atracciones", señalando la indiferencia institucional que ha marcado su proceso.
A raíz del impacto y de complicaciones posteriores, desarrolló una monoplejía que le impide mover el brazo y la pierna izquierdos, dejándolo en condición de dependencia y con cuidados paliativos.
La presión llegó a tal punto que, el pasado noviembre, el joven solicitó formalmente la eutanasia ante la intensidad del dolor y la falta de soluciones. En un momento de quiebre, le hizo una desgarradora petición a su madre: "Mami, yo sé que tú me diste la vida pero acompáñame a que ella no tenga más de dolor".
No obstante, el procedimiento fue frenado por la oposición de su familia y un impedimento legal, ya que Alejandro había firmado previamente un "poder a ruego" que limitaba su autonomía para decidir sobre su muerte en ese estado.
Uno de los puntos más críticos de la denuncia radica en la actitud de su EPS y su empleador. Según el afectado, iniciaron un proceso en su contra por un supuesto "abuso del derecho" a las incapacidades, argumentando que en videos de redes sociales el joven no aparentaba estar enfermo.
"Esto no es vida para nadie, mi desesperación era muy grande", relató Alejandro, quien asegura haberse sentido perseguido mientras su salud mental se deterioraba.
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Incluso denunció que se le negaron suplementos nutricionales pese a haber perdido casi 20 kilos, bajo el argumento de que no estaba "tan flaquito". Solo la intervención de la Defensoría del Pueblo logró que la EPS desistiera de los señalamientos legales.