Milimétricamente planeado: policía revela detalles del asesinato de empresario en Bogotá
El sicario vestía un traje elegante, quedó registrado en cámaras de seguridad, y aprovechó la única oportunidad que tuvo.
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El general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, reveló en Mañanas Blu los pormenores de un ataque sicarial que dejó como saldo la muerte del reconocido empresario agroindustrial José Gustavo Andrés Aponte Fonnegra y su escolta, el intendente retirado Luis Gabriel Gutiérrez Garzón. El hecho ocurrió el miércoles 11 de febrero de 2026, a las 3:42 p.m., en la esquina de la calle 85 con carrera Séptima, frente a un gimnasio Bodytech en el exclusivo barrio La Cabrera, Chapinero. Este suceso enciende de nuevo las alertas por el sicariato en Bogotá, un fenómeno que según datos recientes registra tasas de impunidad cercanas al 90% y cientos de casos anuales.
El general Cristancho describió el homicidio como una operación "totalmente planeada", con una "articulación milimétrica" que evidencia inteligencia previa sobre las rutinas de la víctima. "Se puede evidenciar que al señor Aponte lo estaban esperando. Este sicario lo está esperando caracterizado, digo caracterizado porque es primera vez que observamos un sicario vestido de traje de corbata", explicó el oficial, destacando que el atacante llegó dos minutos antes, esperó a que Aponte y su escolta bajaran las escaleras hacia el parqueadero, y les disparó por la espalda a menos de un metro, casi a la altura de la nuca. El sicario huyó corriendo hacia la Séptima, donde una motocicleta lo esperaba en una estación de servicio para dirigirse al sur.
Cristancho enfatizó que los criminales conocían con precisión los horarios: "Sabían las rutinas, sabían la hora, y sabían que a la hora que llegaba, a la hora que salía. Creo que tuvieron que generar una inteligencia para poder determinar cuál era la rutina del señor Aponte". La zona, vigilada por puestos fijos de protección a dignatarios debido a la residencia de altos funcionarios, no impidió la ejecución, ya que el sicario se camufló con su atuendo formal en un entorno de ejecutivos.
José Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, de 47 años, era un empresario de tercera generación en el sector arrocero y ganadero, propietario de la marca Arroz Sonora —una de las tres mayores compradoras de arroz paddy en Colombia, con 298.712 toneladas en 2024— y de la empresa Flexo Spring, dedicada a empaques para alimentos. También poseía fincas como La Angostura y La Alcancía en el Meta, visitadas en eventos de Fedegán. El sector agropecuario lamentó su pérdida como referente empresarial.
Aponte contaba con escoltas privados de una empresa particular. Ese día, solo uno lo acompañaba —el otro estaba con su esposa—, lo que facilitó el ataque pese al vehículo blindado. Ni la esposa ni la familia reportaron amenazas previas, extorsiones o mensajes intimidatorios al llegar al lugar o en el hospital.
A pesar de la presencia policial cercana —una patrulla pasó 10 minutos antes y un puesto fijo alertó vía radio—, la confusión inicial retrasó la persecución. "Cuando ocurre el hecho fue muy confuso hasta que nadie nos dio datos (...). Casi que duramos 10 minutos sin tener un dato exacto de qué íbamos a buscar, porque desafortunadamente nadie nos dijo, o sea, nadie nos decía nada", relató Cristancho, criticando la falta de colaboración ciudadana inmediata.
Otro obstáculo fue el acceso a cámaras de seguridad: administradores de edificios y estaciones de servicio exigieron órdenes judiciales, demorando la identificación del sicario con corbata y la moto. "No nos dejan ver las cámaras de inmediato. Entonces tienen que llamar al uno, al otro (...). Ahí pudimos llegar a determinar cómo iba a estar la persona y qué motos usaron", precisó el general.
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