El fenómeno de El Niño comienza a reflejarse en la vida cotidiana de miles de samarios. En distintos sectores de Santa Marta, la escasez de agua potable se ha convertido en una preocupación diaria, obligando a cientos de familias a comprar pimpinas de agua y contratar carrotanques para poder cocinar, asearse y realizar las labores básicas del hogar.
Los habitantes aseguran que las interrupciones del servicio son cada vez más prolongadas. En algunos barrios, el agua no llega desde hace más de diez días, una situación que atribuyen a la disminución de los caudales de los ríos que abastecen el sistema de acueducto de la ciudad.
La emergencia coincide con las primeras semanas de consolidación del fenómeno de El Niño, que ya ha provocado altas temperaturas y una reducción en las fuentes hídricas que abastecen a Santa Marta. Ante la falta del servicio, la única alternativa para muchas familias ha sido comprar agua a particulares, una solución que representa un gasto adicional para los hogares.
"Hoy la gente tiene que comprar agua en pimpinas o pagar carrotanques porque el servicio prácticamente desapareció en varios sectores. Hay familias que no tienen otra opción para poder abastecerse", aseguró Carlo Torres, líder de la Localidad 2.
La situación también está afectando la rutina de los menores de edad. Según denunció Denis Pérez, habitante de uno de los sectores afectados, la falta de agua ha impedido que algunos niños puedan asistir con normalidad a clases. "Hay niños que no están yendo al colegio porque en sus casas no tienen agua para bañarse ni para preparar la comida antes de salir", afirmó.
Hasta el momento, ni la Empresa de Servicios Públicos del Distrito, Essmar, ni la Alcaldía de Santa Marta se han pronunciado o informado cuáles serán las medidas para garantizar el suministro en los barrios que reportan mayores afectaciones.
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La preocupación crece entre las comunidades, que temen que la situación se agrave durante los próximos meses, cuando los efectos del fenómeno de El Niño sean aún más intensos y continúe disminuyendo la disponibilidad de agua en las cuencas que abastecen a la ciudad.