En el aeropuerto Alfonso López de Valledupar, familiares recibieron con emoción a 17 hombres y mujeres que regresaron al país después de permanecer cinco meses en Camboya, a la espera de una asistencia humanitaria que les permitiera volver a Colombia.
Estas personas, procedentes de varios municipios del Cesar, viajaron al país asiático con la promesa de trabajar en un call center, con salarios y comisiones que, según les ofrecieron, podían representar ingresos de entre 15 y 20 millones de pesos mensuales.
Sin embargo, la ilusión duró apenas unos días. Una de las víctimas, cuya identidad se reserva por seguridad, contó que fue llevada a una especie de villa donde permanecían personas de diferentes países, obligadas a vender planes de telefonía, descargar aplicaciones y realizar otras actividades.
Según su relato, eran tratados como “robots o máquinas” y utilizados para obtener dinero mediante estafas a través de llamadas que hacían a clientes de entidades bancarias.
“Cuando empezamos a trabajar, ellos nos ponían a escribir hasta que les diera su gana. Entrábamos tipo 9:00 de la noche, en hora de ese país, y salíamos a la 1 de la tarde del día siguiente. Nos amenazaban, nos castigaban. De pronto tú no pasabas un cliente para sacarle dinero, te hacían evaluaciones los fines de semana y si no las ganabas tenías que pagar cierta cantidad de dinero que te la descontaban de tu sueldo y era mucho”, fueron sus palabras.
Finalmente de los más de 4.600 dólares que les habían prometido ganar, terminaban recibiendo apenas 600 dólares, equivalentes a cerca de 1.896.000 pesos colombianos.
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La situación llevó a estas personas a buscar ayuda y lograron ponerse en contacto con un funcionario del Gaula de la Policía en el Cesar. Con su orientación, consiguieron escapar de la red en la que, según sus testimonios, permanecían bajo amenazas.
Su regreso a Colombia fue posible gracias a la gestión de una ONG internacional, que puso el caso en conocimiento del Ministerio del Interior y del Comité Departamental de Lucha contra la Trata de Personas. Fue así como después de cinco meses de espera, los 17 colombianos pudieron regresar al Cesar, donde fueron recibidos por sus familiares.