Una resolución del Ministerio del Medio Ambiente declaró como reserva natural una extensión de 942.000 hectáreas en la Sierra Nevada. Para que se hagan una idea, la extensión equivaldría a más de un millón 300.000 canchas de fútbol.
La medida tendrá una duración de dos años, pero implica que la Agencia Nacional de Minería no podrá otorgar nuevas concesiones, suscribir contratos ni habilitar nuevas áreas para actividades de exploración o explotación minera dentro del área definida.
Margarita Villafañe, integrante del cabildo Arhuaco del Magdalena y La Guajira, explicó en Mañanas Blu con Camila Zuluaga que esta resolución surge como una respuesta necesaria tras la anulación del decreto 1500, hecho que dejó a la población indígena “prácticamente desprotegidos ante cualquier situación”.
Villafañe aclaró que, si bien se suele hablar de la "Línea Negra" (que reconoce los sitios sagrados desde 1973), esta nueva medida se enfoca específicamente en la protección ambiental, cultural y social de la Sierra.
"No solamente es un pedido, una solicitud de los pueblos indígenas, sino es un bien para toda la sociedad colombiana que es importante sincronizar este compromiso. La Sierra Nevada no es de producción, es de protección ambiental para poder conservar la fuente hídrica", indicó Villafañe.
Frente a las preocupaciones de sectores económicos por el freno a la actividad minera, Villafañe señaló que la resolución debe verse como un llamado a la unidad entre el gobierno regional, local y nacional.
“La preocupación tiene que ser cómo vamos a unificarnos, cómo vamos a coordinar para poder proteger la Sierra Nevada, que es para el bien de todos”, enfatizó, subrayando que no se trata solo de un pedido indígena, sino de una necesidad para evitar el avance del cambio climático y proteger los recursos hídricos que abastecen a las zonas urbanas.
Amenazas históricas sobre el territorio sagrado
La Sierra Nevada ha enfrentado décadas de presión por el crecimiento poblacional en las ciudades, intervenciones en el pie de monte y el impacto de los cultivos ilícitos.
Villafañe recordó que los pueblos indígenas llevan más de 40 o 50 años de gestión buscando visibilizar la importancia de sus sitios sagrados, los cuales funcionan como “clínicas donde, según ella, se pueden tener los órganos vitales importantes de la cultura".
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