Más de 4.000 reses muertas por ola invernal, ¿subirá el precio de la carne?
El decreto firmado por todos los ministros declara la emergencia en ocho departamentos severamente afectados por las lluvias, inundaciones y frentes fríos. En el caso del sector agropecuario, el panorama es crítico.
La emergencia económica, social y ecológica decretada por el Gobierno Nacional mediante el Decreto 0150 encendió las alarmas en el sector agropecuario tras confirmarse la muerte de entre 3.000 y 4.000 reses por cuenta de la ola invernal que golpea con fuerza a la región Caribe, especialmente a la cuenca media y baja del río Sinú. La pregunta que surge ahora es inevitable: ¿impactará esta tragedia el precio de la carne en Colombia?
En entrevista con Mañanas Blu, la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, detalló el alcance de la afectación y las medidas que se estudian para evitar un desabastecimiento o un incremento descontrolado en los precios de la proteína animal.
4.000 reses muertas y 450.000 cabezas afectadas
Uno de los datos más sensibles es el relacionado con la mortandad de ganado. Según reportes de Fedegán y el Fondo Nacional del Ganado, entre 3.000 y 4.000 reses han muerto en el país, mientras que solo en Córdoba hay 450.000 cabezas de ganado afectadas.
La ministra fue enfática en aclarar: “Es importante decir que esas 450.000 cabezas de ganado no son reses muertas, están afectadas, han tenido que desplazarse”. Sin embargo, reconoció que se trata de una afectación significativa en una región clave para la producción de carne y leche.
Además de la pérdida directa de animales, la inundación ha destruido pasturas, lo que obliga a movilizar el ganado hacia zonas más altas. El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) ha intensificado la expedición de guías de movilización y se han dispuesto 100 hectáreas en Turipaná para ubicar temporalmente animales.
El problema no es solo productivo, sino también sanitario. “Hay mucha mortandad debajo de estas aguas. Es un tema sanitario que hay que controlar rápidamente”, advirtió Carvajalino.
Inundaciones en Córdoba
Foto: AFP
¿Subirá el precio de la carne?
La preocupación por el precio de la carne es latente. En enero ya se registró un incremento que, según el Gobierno, está asociado a la presión internacional por exportaciones hacia mercados como Rusia y China.
“Habíamos pedido al Fondo Nacional del Ganado (…) análisis precisos y estamos estudiando algunas normas para modificar”, señaló la ministra. Incluso, ante la pregunta sobre posibles restricciones a las exportaciones, respondió: “Estamos estudiando las medidas que sean necesarias para garantizar el abastecimiento interno de la proteína. No hay que descartar en este momento ninguna medida”.
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No obstante, hasta ahora no se reportan incrementos adicionales derivados de la emergencia invernal. “Hoy no tenemos incrementos de precios, riesgos de abastecimiento o informes sobre acaparamiento y especulación”, aseguró.
El Ministerio, junto con el DANE y la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), realiza un monitoreo semanal de precios para evitar distorsiones en el mercado.
Fedegán aseguró que la ganadería no causa deforestación.
Foto: Freepik.
Emergencia económica y millonaria inversión para el agro
El decreto firmado por todos los ministros declara la emergencia en ocho departamentos severamente afectados por las lluvias, inundaciones y frentes fríos. En el caso del sector agropecuario, el panorama es crítico.
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“Tenemos cerca de 700.000 millones de pesos que son necesarios para ayudar al drenaje, al restablecimiento de pastos y al restablecimiento de cultivos”, explicó Carvajalino. Esta cifra se suma a una cartera vigente de 1,2 billones de pesos en créditos de pequeños productores en los departamentos afectados, lo que elevaría la inversión total proyectada a cerca de 2 billones de pesos para la recuperación del sector.
Las afectaciones no son menores. Inicialmente se identificaron 19.800 hectáreas agrícolas inundadas, pero la cifra podría ascender a 30.000 hectáreas entre Córdoba, Sucre y Antioquia. A ello se suman 180.000 hectáreas pecuarias comprometidas.
La ministra subrayó que el proceso será complejo: “Una vez el agua baje, nos toca recuperar esos suelos y empezar a sembrar pasto (…) ojalá podamos empezar a sembrar sistemas silvopastoriles muchísimo más resilientes”.
Seguridad alimentaria y programas de reactivación
La crisis también amenaza la seguridad alimentaria en Córdoba y zonas cercanas. Frente a ello, el Gobierno implementará un programa de adquisición de alimentos frescos provenientes de productores afectados, con doble objetivo: apoyar a las familias damnificadas y dinamizar la economía local.
“Queremos poner alimentos frescos en las familias que están viviendo la emergencia, pero también ayudar a intensificar y dinamizar la actividad agropecuaria”, explicó la funcionaria.
Entre las estrategias contempladas están:
Líneas de crédito para agricultura campesina, familiar y comunitaria.
El Programa FIA, priorizado en 21 municipios de Córdoba.
El programa de adquisición de excedentes estacionales del Ministerio de Agricultura.
Además, se mantiene en pie la declaratoria de Área de Protección para la Producción de Alimentos (APAN) en 21 municipios cordobeses, considerada ahora “mucho más necesaria que antes” para proteger y restaurar suelos productivos.
Un reto estructural para el sector ganadero
Más allá de la coyuntura, la ministra reconoció que el país enfrenta un desafío estructural. La recuperación del hato ganadero dependerá no solo del rescate de animales afectados, sino de la restauración de pasturas y suelos inundados.
“Tenemos que tomar varias medidas pensando en mantener la actividad económica de los ganaderos (…) y el abastecimiento interno de nuestro mercado de carne y de leche”, concluyó.
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La ola invernal ha dejado al descubierto la vulnerabilidad del sector agropecuario frente a fenómenos climáticos extremos. Por ahora, el Gobierno asegura que no hay desabastecimiento ni aumentos desmedidos en el precio de la carne, pero reconoce que las próximas semanas serán determinantes para evitar que la emergencia climática se convierta también en una crisis inflacionaria en la canasta básica de los colombianos.