En medio de una cirugía de alta complejidad que pondrá nuevamente a prueba la fortaleza de Lucas Murillo, su familia se convirtió este fin de semana en su principal fuente de ánimo. Sus ocho hermanos viajaron desde Cúcuta hasta Bucaramanga para encontrarse con él, abrazarlo y recordarle que no está solo en esta batalla.
Lucas, conocido cariñosamente como Luquitas, permanece en la Fundación Cardiovascular de Colombia, en Floridablanca, donde los médicos han venido preparando las condiciones para el procedimiento que se realizará este lunes.
Su mamá, Andrea Patricia García Velasco, cuenta que estos días han estado marcados por exámenes, preparación y mucha esperanza.
Sus hermanos llegaron, están en Bucaramanga y vienen para encontrarse con su hermano y darle ánimo, llenarle un ratico de alegría y que se sienta el apoyo que siempre le han brindado. Luquitas es el corazón de nuestra familia
La cirugía que enfrentará Lucas no corresponde a un trasplante de corazón, según explicó su mamá. El trasplante, que en algún momento se había contemplado debido a la condición cardíaca del niño, por ahora quedó aplazado luego de los procedimientos realizados recientemente y de la posibilidad de avanzar con esta nueva alternativa quirúrgica.
“Esta cirugía es como el paso a seguir en su vida en este momento”, explicó Andrea, quien reconoce que se trata de un procedimiento complejo y que el cuerpo de Lucas tendrá que adaptarse a una nueva forma de circulación sanguínea.
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Para Luis Alfredo Murillo, papá de Lucas, fue motivo de orgullo tener a toda su familia reunida, ahora incluso hasta con nietos: “Bastante alegría, tanto para Lucas como para nosotros como padres, porque en el caso mío, yo hace 15 días tampoco los había visto. Y ellos, pues, también habían visto al hermanito solamente por televisión o por ahí por una videollamada”.
Durante los últimos días, el niño también fue sometido a dos cateterismos y a una resonancia magnética de su cabeza, como parte de la preparación médica. Los especialistas continúan evaluando sus condiciones antes de llevarlo al quirófano.
Mientras los médicos se preparan para la cirugía, afuera del hospital la familia hace lo suyo: acompañar, abrazar y mantener viva la esperanza.
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Andrea reconoce que el miedo está presente, porque conoce los riesgos del procedimiento, pero asegura que también se siente fortalecida por el respaldo de sus hijos y de las personas que han seguido la historia de Lucas.
Nos sentimos fortalecidos porque sabemos que hay muchas personas que están orando por nosotros, por el niño y por los médicos también. Por favor, no lo dejen de hacer
Este lunes, cuando Lucas ingrese nuevamente al quirófano, tendrá detrás una familia entera haciendo fuerza por él. Ocho hermanos que cruzaron caminos para estar juntos, una mamá que no baja los brazos y una comunidad que, desde distintos lugares, sigue acompañando al pequeño en esta nueva batalla.
Porque para los Murillo, antes de cualquier procedimiento médico, hay una certeza: la fuerza de la familia también hace parte de la lucha.