La protección del manatí antillano y la recuperación de los cuerpos de agua de Barrancabermeja se convirtieron en el centro de una estrategia conjunta que busca identificar las fuentes de presión ambiental y definir acciones concretas frente a la contaminación que amenaza la riqueza natural del distrito.
Durante varios días de trabajo, entre el 6 y el 9 de octubre, la Alcaldía Distrital, la Procuraduría Ambiental y Agraria, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS), Ecopetrol y representantes de las comunidades pesqueras participaron en mesas interinstitucionales y recorridos por ciénagas, caños y quebradas para inspeccionar y verificar posibles afectaciones ambientales.
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La jornada concluyó con la concertación de un plan de acción orientado a proteger el complejo cenagoso, con especial atención al humedal San Silvestre y la ciénaga El Llanito, ecosistemas fundamentales para la biodiversidad y la seguridad hídrica de Barrancabermeja.
Uno de los principales motivos de preocupación es la muerte de 21 ejemplares de manatí antillano registrada en los últimos tiempos, una situación que ha generado inquietud entre las comunidades y las instituciones vinculadas a la conservación de esta especie amenazada.
Leonardo Granados, secretario de Ambiente y Transición Energética del distrito, explicó que el objetivo es concentrar los esfuerzos en los sectores con mayores afectaciones y establecer responsabilidades frente a las presiones que comprometen la supervivencia de especies amenazadas y endémicas.
Adicionalmente, se contempla solicitar a la CAS la aplicación de la metodología Inspiragua, desarrollada por la entidad neerlandesa DWA, como herramienta para apoyar la gestión del agua en el territorio.
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Para las comunidades pesqueras, la recuperación de las ciénagas está estrechamente relacionada con la protección de sus medios de vida y la permanencia de las especies que habitan estos ecosistemas.
Yuly Velázquez, presidenta de Fedepesan, destacó la importancia de los recorridos y las mesas de trabajo para avanzar en una estrategia conjunta de conservación del manatí antillano y de los cuerpos cenagosos.
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La hoja de ruta concertada contempla siete líneas principales de acción:
- Contención de contaminantes: instalar una barrera mecánica permanente para contener hidrocarburos y aceites en la bocatoma del acueducto.
- Identificación de responsables y actores: ampliar la convocatoria a las instituciones, empresas y demás sectores que inciden en el complejo cenagoso.
- Pesca sostenible: articular proyectos productivos con la AUNAP, la CAS y las comunidades pesqueras.
- Protección de áreas estratégicas: evaluar las medidas de conservación del manatí y del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Humedal San Silvestre.
- Evaluación de impactos ambientales: revisar las afectaciones asociadas a procesos de biorremediación y contingencias de la industria petrolera en El Llanito y el caño San Silvestre.
- Gestión integral del agua: solicitar la implementación de la metodología Inspiragua en el complejo cenagoso.
- Seguimiento institucional: mantener las mesas de trabajo para revisar avances, coordinar responsabilidades y dar continuidad a los compromisos.
La próxima reunión de la mesa intersectorial está prevista para el martes 20 de octubre, cuando las entidades y los representantes de las comunidades deberán continuar el trabajo relacionado con la protección y restauración del complejo cenagoso.
Los recorridos de inspección permitieron avanzar en la identificación de las zonas que requieren mayor atención y en el análisis de los factores que podrían estar afectando el equilibrio ecológico. Entre los asuntos incluidos en la agenda están los posibles impactos asociados a hidrocarburos, aceites y contingencias de la industria petrolera.