Bucaramanga y el área metropolitana estarían jugando un papel cada vez más relevante dentro de las estructuras del narcotráfico en Colombia.
Así lo advierte Julio Acelas, director del Observatorio Ciudadano de Santander, quien asegura que la región dejó de ser únicamente un territorio de tránsito para convertirse en un punto estratégico para el acopio, circulación y coordinación de actividades relacionadas con el tráfico de drogas.
Según Acelas, desde finales de la década de los 90 hasta la actualidad cerca de 250 capos, extraditables, testaferros y jefes de bandas han sido capturados en Bucaramanga, su área metropolitana y el Magdalena Medio.
Para el analista, esta cifra debería llevar a mirar el fenómeno más allá de cada captura individual. “Que se capture uno más no es noticia”, sostuvo, al considerar que la reiterada presencia de integrantes de organizaciones criminales evidencia una dinámica mucho más amplia.
La captura de un presunto integrante del Tren de Aragua, buscado por Chile con circular roja de Interpol por secuestro extorsivo, vuelve a poner la lupa sobre los capos extraditables que ven a Bucaramanga como “un buen vividero”. pic.twitter.com/91kU9qiVFh
— Blu Santanderes (@BLUSantanderes) August 23, 2026
Acelas sostiene que Bucaramanga se habría convertido en uno de los principales nodos del narcotráfico del país, debido a su ubicación estratégica y a las conexiones que mantiene con diferentes regiones donde operan estructuras criminales.
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Según su análisis, en el área metropolitana se acopiaría y movilizaría droga y se coordinaría parte del negocio que posteriormente tendría como destino la Costa Atlántica. También señala conexiones con corredores provenientes del Catatumbo, el sur de Bolívar y Cesar.
Pero el problema, según el director del Observatorio, no estaría únicamente en el tráfico de estupefacientes. El lavado de activos también sería una de las dinámicas que deberían generar mayor atención de las autoridades, debido a los recursos que movilizan estas organizaciones y a la posibilidad de que sean incorporados a actividades aparentemente legales.
Acelas considera que la ciudad también resulta atractiva para integrantes de organizaciones criminales por sus condiciones económicas, su ubicación y su calidad de vida.
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“Los capos escogieron a Bucaramanga como un buen vividero”, afirmó el director del Observatorio, quien cuestionó que todavía existan sectores de las autoridades que sostengan que en la ciudad “no pasa nada”.