La Alcaldía de Bucaramanga comenzó este lunes el desmonte de la ciclorruta ubicada sobre la carrera 21, una infraestructura que fue construida durante el gobierno del exalcalde Rodolfo Hernández y que durante los últimos años estuvo en el centro de cuestionamientos por parte de ciudadanos, comerciantes y conductores.
La intervención hace parte del proceso de reingeniería de la red de ciclorrutas que adelanta la administración del alcalde Cristian Portilla, con el argumento de mejorar la movilidad y adaptar la infraestructura a las condiciones actuales del tráfico.
Las críticas a estos corredores no son recientes. Desde poco después de su construcción, ciudadanos denunciaron problemas de diseño, invasión de los espacios destinados a las bicicletas y dificultades para la circulación vehicular. En 2020, por ejemplo, ya se reportaban daños en los elementos de segregación instalados en la carrera 21 y la ocupación del carril por automotores.
El tema también llegó a los estrados judiciales. En 2022, un fallo dentro de una acción popular promovida por la Personería de Bucaramanga ordenó a la administración municipal ajustar varios tramos de la cicloinfraestructura, al advertir posibles afectaciones a derechos relacionados con la movilidad y señalar que debían observarse las condiciones establecidas en el Plan de Ordenamiento Territorial.
Posteriormente, en 2023, la Alcaldía comenzó a desmontar algunos tramos, entre ellos el ubicado en la calle 55, mientras se planteaba la reorganización de estos corredores. La discusión continuó durante los años siguientes, con nuevas denuncias sobre invasión de las ciclorrutas por motocicletas y vehículos y cuestionamientos sobre la funcionalidad de algunos diseños.
Ahora, el turno es para la carrera 21.
Jahir Manrique, director de Tránsito de Bucaramanga, explicó que la administración realizó estudios técnicos y aforos para determinar el comportamiento de vehículos particulares, buses y ciclistas antes de definir la nueva configuración.
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“Lo que vamos a hacer es organizar el tráfico que pasa por la carrera 21”, explicó Manrique, quien aseguró que el objetivo es recuperar un carril para los vehículos particulares sin eliminar la prioridad para los usuarios de bicicleta.
Con la intervención, la carrera 21 quedará con tres carriles. Dos estarán habilitados para el tránsito particular y el carril de la derecha será de uso preferente para buses y bicicletas. De acuerdo con Tránsito, este último podrá ser utilizado eventualmente por vehículos particulares, pero tendrá prioridad para el transporte público y los biciusuarios.
La propuesta oficial de reingeniería contempla precisamente modificar la tipología de la infraestructura. La propia Alcaldía ha señalado que la carrera 21 tenía una ciclorruta bidireccional en uno de sus costados y que el corredor debía ser revisado dentro del proceso de reorganización de la red.
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El alcalde Cristian Portilla indicó que la primera fase del proyecto comenzó este lunes y comprende el tramo entre la calle 55 y dos cuadras después de la quebrada Seca.
Según el mandatario, en esta zona se habilitará nuevamente el espacio vial y se realizará un retorno mediante señalización y pintura, sin construir nuevamente separadores de concreto.
“No se le va a volver a gastar ni un centímetro de cemento, ni un centímetro de varilla”, afirmó Portilla, quien explicó que el nuevo modelo utilizará señalización y pequeños elementos reflectivos para delimitar el espacio preferente de buses y bicicletas.
La segunda fase está prevista para los próximos meses y comprenderá el tramo entre la quebrada Seca y la glorieta de San Francisco. Posteriormente, la Alcaldía proyecta una tercera etapa para conectar los diferentes tramos y conformar un circuito.
Portilla aseguró que uno de los problemas de la infraestructura anterior era precisamente la falta de continuidad. Según los estudios y aforos citados por el mandatario, el flujo de ciclistas no era igual en ambos sentidos de la vía y la infraestructura no estaba conectada de manera funcional con otros corredores.
La Alcaldía sostiene que la reingeniería no significa abandonar la movilidad sostenible. Por el contrario, Manrique aseguró que se busca conservar los kilómetros de infraestructura para bicicletas, pero modificando su diseño para responder a la dinámica actual de la ciudad.
“Queremos mantener los mismos kilómetros de ciclorruta en la ciudad, pero estamos haciendo un cambio de tipología”, señaló el director de Tránsito.
El proceso ocurre en medio de una discusión que Bucaramanga arrastra desde la construcción de la primera red de cicloinfraestructura. El proyecto inicial contemplaba 17,4 kilómetros de corredores para alcanzar la meta de 20 kilómetros establecida en el plan de desarrollo de la época, aunque desde entonces varios de sus tramos han sido cuestionados por problemas de diseño, operación y articulación con la red vial.
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