Crece la preocupación en Barichara por la calidad del agua que llega a los hogares. Desde hace cerca de tres semanas, más de 6.800 habitantes reciben el servicio con coloración café o verdosa, mal olor y apariencia grasosa, situación que encendió las alertas de autoridades y organizaciones como ProSantander.
Durante una visita técnica realizada en el marco de la Agenda Estratégica del Agua, la entidad advirtió que el problema no es reciente. “Se trata de una situación estructural que se arrastra desde hace al menos cuatro décadas, tiempo en el que el municipio ha recibido agua sin tratamiento adecuado”, advierte Prosantander.
Según el diagnóstico, una de las principales dificultades se encuentra en la represa El Común, fuente clave de abastecimiento, donde la captación está ubicada en el fondo, lo que genera acumulación de sedimentos y lodo difíciles de tratar. A esto se suma que la planta de tratamiento opera por encima de su capacidad y presenta fallas en sus filtros, actualmente fuera de servicio por saturación. Como agravante, la represa alterna de La Laja se encuentra prácticamente seca.
“El problema principal no es la falta de agua, es la falta de tratamiento y de una planta insuficiente. Estamos tratando de articular esfuerzos entre la Gobernación, el municipio, las corporaciones autónomas y el sector privado para encontrar soluciones reales”, explicó Hernán Clavijo, gerente de la Agenda Estratégica del Agua de Prosantander.
El alcalde de Barichara, Milton Chaparro Jiménez, confirmó que la situación se intensificó tras el cambio de fuente de abastecimiento luego de Semana Santa. “El agua de la represa El Común ha permanecido estancada por meses y, según expertos, tiene baja oxigenación, lo que dificulta su tratamiento. Al aplicar cloro, toma un color naranja o café, que es lo que están percibiendo los usuarios”, explicó.
El mandatario también aclaró que, aunque se han generado versiones sobre la presencia de bacterias como E. coli, los análisis oficiales no evidencian este tipo de contaminación en el agua distribuida tras el proceso de tratamiento.
Frente a la crisis, la Alcaldía puso sobre la mesa dos proyectos para mejorar el sistema. El primero contempla el uso de una bomba donada por Ecopetrol para transportar agua desde el río Suárez hasta el casco urbano, iniciativa que requiere cerca de 2.000 millones de pesos para la instalación de tubería. El segundo, de mayor alcance, propone la construcción de una nueva planta de tratamiento en la represa El Común, con una inversión estimada de 12.600 millones de pesos y ya radicada ante el Ministerio de Vivienda.
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Desde Prosantander se insistió en que la crisis no es solo de infraestructura, sino también de articulación institucional. Durante las mesas de trabajo se evidenció la necesidad de mejorar la gestión del recurso hídrico, el control sobre el uso del suelo y la protección de las cuencas.
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Además del impacto en la salud pública, la situación también amenaza al turismo, principal motor económico del municipio. La llegada de visitantes incrementa la demanda sobre un sistema que ya opera al límite, mientras las quejas por la calidad del agua afectan la imagen de uno de los destinos más representativos del país.
Finalmente, ProSantander y la administración municipal hicieron un llamado al Gobierno Nacional y al sector privado para sumar esfuerzos que permitan ejecutar soluciones estructurales y evitar que esta problemática continúe afectando a la población y a toda la región.