Una alimentación basada en productos ultraprocesados podría estar pasando una factura más alta de lo que muchos imaginan. Un estudio reciente liderado por investigadores de la Universidad Atlántica de Florida concluye que los adultos que consumen mayores cantidades de este tipo de alimentos tienen un 47% más de probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte en Estados Unidos.
El análisis, dado a conocer esta semana, se apoyó en datos de 4.787 participantes de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de EE. UU. Los investigadores revisaron registros detallados de al menos un día de ingesta alimentaria por persona, además de antecedentes de eventos como infartos o accidentes cerebrovasculares. Con esa información, calcularon qué proporción del total de calorías diarias provenía de productos ultraprocesados y clasificaron a los participantes según su nivel de consumo.
Para garantizar resultados más precisos, el equipo ajustó el análisis considerando variables como edad, sexo, raza, origen étnico, nivel de ingresos y hábito de fumar. Aun tras ponderar estos factores, la asociación entre mayor ingesta de ultraprocesados y riesgo cardiovascular se mantuvo sólida.
Entre 2021 y 2023, los estadounidenses que declararon consumir más alimentos de este tipo, incluyendo carnes ahumadas, dulces, galletas, pizzas congeladas, bebidas azucaradas y papas fritas, fueron quienes presentaron las tasas más elevadas de afecciones cardíacas. Estos productos, que actualmente representan cerca del 60% de la dieta promedio en el país, suelen resultar más accesibles económicamente que opciones frescas y nutritivas, lo que complica el panorama de salud pública.
Gran parte del problema radica en la composición de estos alimentos. Suelen contener concentraciones elevadas de sodio, azúcares añadidos y grasas poco saludables, componentes que contribuyen al deterioro del sistema cardiovascular. Además, diversos estudios han vinculado su consumo frecuente con daños en la microbiota intestinal, mayor riesgo de cáncer y mortalidad prematura.
El doctor Charles Hennekens, profesor de Medicina y Medicina Preventiva y titular de la Cátedra Sir Richard Doll en la institución floridana, subrayó la trascendencia de los hallazgos. Según explicó, los resultados no solo orientan futuras investigaciones, sino que también deberían influir en la práctica clínica y en el diseño de políticas públicas enfocadas en la prevención.
A la luz de estas conclusiones, los autores recomendaron a médicos y otros profesionales sanitarios que aconsejen activamente a sus pacientes reducir la ingesta de ultraprocesados. Cambiar patrones alimentarios podría ser una herramienta clave para disminuir la incidencia de enfermedades del corazón.
El estudio también se suma a una creciente inquietud en torno al aumento de ciertos tipos de cáncer en adultos jóvenes. En particular, el cáncer colorrectal ha mostrado un incremento preocupante entre personas menores de 50 años. Datos de la Sociedad Americana del Cáncer indican que actualmente casi el doble de jóvenes recibe este diagnóstico en comparación con hace una década.
Para este año, se estiman 108.860 nuevos casos de cáncer de colon y 49.990 de cáncer de recto en Estados Unidos. Aunque las causas son múltiples, algunos especialistas apuntan a la dieta rica en ultraprocesados como uno de los factores que podrían estar influyendo en esta tendencia.
En conjunto, la evidencia refuerza un mensaje claro: reducir el consumo de productos altamente industrializados no es solo una recomendación nutricional, sino una estrategia potencialmente decisiva para proteger la salud cardiovascular y prevenir enfermedades graves a largo plazo.