Luego de huir de su ciudad natal, Ramadi, y de instalarse en Bagdag, las amenazas contras su padre obligaron a su familia a tomar una decisión definitiva: vender todas sus pertenencias y buscar un futuro en Estados Unidos.
Malak y Riyam, quienes logran reunir algún dinero trabajando como extras en algunas producciones de televisión, explicaron al portal Vice.com que en su país eran personas adineradas y acomodadas, con varios autos, casas y cultivos y que ahora viven de la caridad.
Aseguran que para ellos, los iraquíes, es muy difícil conseguir visa para ingresar a la tierra del ‘Tío Sam’, por lo que la única opción que tuvieron para lograr llegar a Estados Unidos fue recurrir al mercado negro, donde les exigieron una gran suma de dinero a cambio de llevarlos a Miami.
Según relataron, soportaron un viaje de más de 40 días en barco, sin poderse bañar y comiendo atún. Estuvieron a oscuras, desconocían los sitios donde paraba la embarcación y tuvieron que botar sus pertenencias al océano.
Cuando al fin salieron del cuarto oscuro un hombre les dijo ‘Welcome to Miami”, y las entregó al personaje que terminaría de estafarlas. Aseguran que las llevó a un hotel, les quitó sus documentos y sus celulares y que a la mañana siguiente este personaje había desaparecido sin dejar ningún rastro. Se encontraban en Cali.
Allí comenzaría otro viacrucis. Buscaron ayuda con la Policía y resultaron presos por cuatro días. No manejaban el idioma, no tenía dinero y estaban indocumentados, tres aspectos que no permitían dilucidar un buen futuro.
Finalmente lograron contactar a alguien que hablaba su mismo idioma y que les regaló unos pasajes en bus para Bogotá, además de darles la dirección de la mezquita donde viven ahora y la misma que ya no puede hospedarlos más.
Pasaron de Ramdí a Bagdad y ahora de Cali a Bogotá, más específicamente al barrio Galerías. Lo pocas noticias que han escuchado de Colombia no son las mejores, por lo que el temor de salir las limita cuando quieren salir a ‘reconocer el terreno’.
Confesión islámica es la mezquita que acogió a esta familia chiita que dejó todas sus comodidades huyendo de la guerra y en busca de una tierra prometida que fue arrebatada por ‘falsos profetas’ que los dejaron en la ruina.
Actualmente están a la espera de un permiso de trabajo que lo otorga el Ministerio de Relaciones Exteriores y cuentan con una cédula que asegura que están en proceso de ser aceptados como refugiados.
Mientras tanto realizan depilación corporal con hilos, una técnica que manejan a la perfección, y aparecen como extras en producciones de televisión, buscando dinero que les permita sobrevivir en una tierra totalmente desconocida.
Acnur les brinda un auxilio de 800 mil pesos mensuales pero aseguran que ya ha pasado tiempo y que no pueden mantener este beneficio.