El debate sobre el financiamiento de la educación superior en Colombia será uno de los puntos que deberá resolver con urgencia el próximo Gobierno. Para Mario Posada García-Peña, rector de la Universidad de América, esta discusión trasciende lo presupuestal y se convierte en un asunto estratégico para el futuro del país, especialmente en una economía donde el conocimiento es cada vez más determinante.
Actualmente, Colombia cuenta con un sistema mixto de educación superior que integra instituciones públicas y privadas. Según datos del Ministerio de Educación Nacional, el país supera los 2,4 millones de estudiantes matriculados, de los cuales cerca del 50 % cursa sus estudios en universidades privadas. Este panorama, según Posada, evidencia que estas instituciones son un pilar clave para ampliar la cobertura y garantizar la formación del talento que requiere el país.
Sin embargo, el modelo enfrenta importantes retos. Mientras las universidades públicas buscan actualizar sus esquemas de financiación establecidos por la Ley 30 de 1992, las privadas afrontan presiones derivadas de la desaceleración económica y la reducción en la capacidad de pago de los hogares. De acuerdo con el Dane, factores como la inflación han impactado el ingreso disponible, lo que dificulta el acceso y la permanencia en la educación superior.
A esto se suma el rezago en inversión en investigación y desarrollo. Datos del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología indican que Colombia destina alrededor del 0,3 % de su PIB a este rubro, muy por debajo de estándares internacionales. En este contexto, Posada advierte que las universidades cumplen un papel central en la generación de conocimiento, innovación y soluciones a problemas sociales y productivos.
Frente a este escenario, el rector insiste en la necesidad de abordar el financiamiento desde una visión integral que fortalezca tanto a estudiantes como a instituciones. Esto implica, según explica, mejorar los mecanismos de apoyo financiero, incentivar la investigación y garantizar estabilidad normativa. La sostenibilidad del sistema educativo, concluye, será clave para que Colombia avance hacia una economía más competitiva, equitativa y basada en el conocimiento.