Ante las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), que advierten que cerca de 88.000 jóvenes dejarían de ingresar a las universidades en la próxima década, expertos le piden a los candidatos a la Presidencia de la República poner este tema en el centro del debate. La alerta se da en medio de un cambio demográfico, pues en 2024 nacieron 445.011 niños en Colombia, la cifra más baja en al menos una década y 32,7 % inferior a la registrada en 2015.
De acuerdo con el Dane, la disminución de la tasa de natalidad se reflejará con mayor fuerza entre 2035 y 2045, lo que convierte a la educación superior en uno de los principales retos de política pública para los próximos gobiernos, principalmente porque se calcula que serán aproximadamente medio millón de jóvenes menos ingresando a las universidades en ese momento. Para Hernando Zuleta, PhD en Economía de la Universitat Pompeu Fabra y decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, esta reducción sostenida de la población joven impacta directamente la demanda de educación posmedia, es decir, la educación técnica, tecnológica y universitaria.
Zuleta afirmó que la disminución de la población estudiantil obligará a revisar la estructura de la oferta académica y su pertinencia frente a las necesidades reales del mercado laboral. Teniendo en cuenta lo anterior, afirma que el debate ya no puede centrarse únicamente en aumentar matrículas, sino en garantizar programas con enfoques más acordes con las transformaciones productivas.
El académico señaló que la transición demográfica también abre una oportunidad para mejorar el uso de los recursos públicos. “Probablemente se abre una posibilidad de invertir más y mejor en educación, porque en la medida en que tenemos menos niños, podemos dedicar más presupuesto por individuo”, dijo. En ese contexto, considera clave avanzar hacia coberturas en preescolar y, al mismo tiempo, mejorar la eficiencia del gasto en educación media y posmedia.
Por otro lado, de los ajustes más urgentes, según Zuleta, es reorganizar la oferta institucional. “Hay una cantidad de instituciones que tienen cada vez menor demanda. Necesitamos una política de fusiones. No tiene sentido tener tres o cuatro colegios operando al 30 %, cuando podemos tener un solo colegio de gran calidad operando a plena capacidad”, explicó.
En ese sentido, la academia cuestiona la pertinencia de seguir ampliando la construcción de universidades y colegios cuando ya existe capacidad instalada suficiente. Finalmente, se planteó la posibilidad de tejer alianzas entre el sector público y privado.