El primero es la imagen corporal, que consiste en que la mujer se de una ducha desnuda, se relaje por unos minutos, cierre los ojos y se visualice, sin tocarse, cada parte de su cuerpo desde el rostro hasta los pies.
Este es un ejercicio que ayuda a la mujer a tener una mejor conciencia de su propio cuerpo, algo que muchas evitan por miedo a los defectos físicos.
Mientras se realiza este proceso, es importante que se piense qué cambiaría y qué no cambiaría, qué le gusta y qué no. Con esto hay un autoreconocimiento y aceptación.
El segundo ejercicio, Flavia lo denominó ‘El Toque’. Este comienza con imaginar que el cuerpo es un amigo confiable y comenzar a deslizar las manos sobre cada parte, mientras se mira al espejo detalladamente, completamente desnuda.
Luego, las manos deben llegar directamente a la vagina y al clítoris, el cual se debe tocar y mientras se realiza esto, respirar profundamente y contar hasta tres. Lo anterior debe repetirse entre cuatro y cinco veces.
Esta es una manera de descubrir el cuerpo, explorarlo y aprender a quererlo, además de construir una confianza propia, ya que no es confiar en la pareja sino en uno mismo.