alejándola de la vida política por varios años.
“Eso fue una tragedia y toda tragedia le parte a uno la vida en dos. Yo tenía córnea queratocono y para mejorar la visión un poco tenía que usar lentes de contacto, pero también tenía un ojo muy seco que me rechazaba el lente y en las plenarias que son tan largas me fatigaba. Un médico me aconsejó hacer un trasplante de córnea, pero el trasplante se infectó en el quirófano y en cinco días la bacteria se comió el ojo literalmente”, confesó.
Agregó que la bacteria ya se estaba acercando al cerebro y la única opción que le dio el especialista fue extraer el ojo.
“Eso fue terrible pero pensé: es la vida y el ojo”, manifestó al afirmar que regresar al Congreso con una prótesis le costó muchísimo aceptar.
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“Yo me aislé y nunca consulté a un psiquiatra, me encerré en mi casa con mis hijos y como mujer siente uno como un menoscabo muy grande hasta que logra uno aceptarse. Ahora ya no me importa, pero lo primero fue aceptarlo y eso me llevó varios años”, dijo.