Medellín se convierte en el escenario de una investigación marcada por el misterio, el humor y la sátira social en 'Marina y el caso de Plata', la novela de Verónica Villa-Agudelo que presenta a una detective poco convencional y una inesperada muerte que destapa una trama de poder, corrupción y falsas identidades.
La protagonista es Marina Grisales, una guarda de seguridad privada de 52 años que trabaja en la Asamblea Departamental de Antioquia y tiene una particular capacidad para descubrir aquello que otros pasan por alto.
La historia comienza con un hecho aparentemente menor: el robo del bolso de una practicante de prensa. Sin embargo, la intuición de Marina la lleva hasta la muerte del diputado Diego Plata, un poderoso político que estaba a punto de revelar información comprometedora sobre hechos de corrupción.
Lo que inicialmente parece un suicidio empieza a despertar sospechas y termina convirtiéndose en una investigación atravesada por ambición, engaños, manipulación y una mujer que podría estar ocultando más de una identidad.
Lejos de los detectives tradicionales, Marina no lleva gabardina ni pertenece a la Policía. Tiene una estatura de 1,51 metros, lleva dos décadas trabajando como guarda de seguridad y se desplaza por Medellín en bus o en su Fiat rojo.
Uno de los elementos centrales de la novela es Medellín, que deja de ser un simple escenario para convertirse en parte fundamental de la historia. La Alpujarra, San Juan, Carabobo y El Poblado aparecen junto a los buses, los “corrientazos”, el parlache, los trancones, la música de plancha y las expresiones propias de la ciudad.
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'Marina y el caso de Plata' combina novela negra, thriller, humor y sátira social para recuperar el atractivo del misterio clásico: observar, sospechar, conectar pistas y tratar de descubrir aquello que permanece oculto.