Dios no solo tiene un plan para cada persona, sino que desea profundamente revelarlo, según enseñó el pastor Andrés Corson. Sin embargo, ese plan no se descubre de manera automática: requiere que escuchemos activamente la voz de Dios y obedezcamos sus instrucciones.
“Mis ovejas oyen mi voz y me siguen”, recordó Corson citando a Jesús en Juan 10:27. Este camino de descubrimiento comienza con la lectura diaria de la Biblia, porque “Dios no te va a pedir hacer algo contrario a su palabra”, enfatizó. Libros como Jeremías, Isaías o los Salmos nos confirman que sus pensamientos hacia nosotros son de bien, no de mal. “Yo sé los planes que tengo para ustedes… planes para darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11).
Corson destacó Romanos 8:5 para resaltar que los que son guiados por el Espíritu piensan en lo que agrada a Dios. “Si algo te quita la paz, quizás Dios no quiere que lo hagas”, dijo, recordando cómo decisiones importantes en su vida fueron confirmadas por esa misma ausencia de paz.