Tres años después de tragedia de Portales de Blas de Lezo, familias aún claman justicia
El desplome del edificio Portales de Blas de Lezo, en Cartagena, dejó el saldo trágico de 21 obreros muertos y 22 más heridos.
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El 27 de abril de 2017 solo bastó un segundo para que la ilusión con la que Dollimar Aycardi esperaba la llegada de su segundo hijo se esfumara tras recibir una llamada telefónica. Al otro lado de la línea una persona le decía que su esposo, Elvis Barroso, era uno de los 21 obreros muertos en el desplome del Edifico Portales de Blas de Lezo, al suroriente de Cartagena.
“Es como si el mundo se te cayera encima. Yo estaba viendo las noticias, pero no sabía que mi Elvis estaba en ese edificio. Yo no sabía qué hacer, me quedé sola, embarazada y con un bebé de un año”, recuerda la mujer, que actualmente, tres años después de esta tragedia, reclama a las autoridades la falta de condenas en este, uno de los casos más sonados en la ciudad de Cartagena.
El desplome de este edificio en el barrio Blas de Lezo no solo dejó un saldo trágico de 21 obreros muertos y 22 más heridos. También dejó al descubierto una gran red de construcciones ilegales encabezada por Wilfran Quiroz y su familia a largo de más de una docena de barrios de la ciudad de Cartagena.
Según el informe de las autoridades, el clan Quiroz, como fue denominado por la Fiscalía, construyó 16 edificios que, de acuerdo a los estudios patológicos, evidencian "malas prácticas de ingeniería” y “deficiencias en el diseño estructural”.
El abogado Javier Doria, quien asesora a varias de las familias de las víctimas, asegura que tres años después de esta tragedia, las familias además de lidiar con el dolor de perder a sus seres queridos, deben lidiar con “el poco interés de las autoridades judiciales en llegar al fondo de este caso”.
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“En este momento no hay ninguna persona que esté condenada por este hecho, hay uno de los miembros del clan que tiene una condenada por temas de fraude procesal y falsedad de documentos, pero en realidad como consecuencia de la caída del edificio y por cuenta de la estafa a más de 200 familias de la ciudad de Cartagena aún no hay ninguna sanción. Este ha sido un caso típico de impunidad donde hay muchas víctimas y poca actuación por parte del Estado y por parte de los jueces”, señaló el abogado.
Doria dijo también que la mayoría de los integrantes de la familia Quiroz se encuentran en libertad, y los proceso por homicidio culposo y lesiones culposas, además del proceso administrativo en contra del Distrito y los Quiroz para indemnizar a las víctimas avanzan lentamente.
’Mis hijos alivian mi dolor’
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Aunque un día como hoy está cargado de muchos recuerdos dolorosos para Dollimar, esta mujer que actualmente se desempeña como jardinera en la Escuela Taller de Cartagena, dice que la ausencia de su esposo le exigió “superarse”.
“Después de su muerte fue muy difícil porque estaba embarazada y no contaba con los recursos (…) Mi mamá me apoyó, el director de la Escuela Taller de ese momento me dio la oportunidad de estudiar jardinería y luego empecé a trabajar, yo tenía que seguir adelante por mis hijos”, relató la mujer que actualmente vive en el barrio El Pozón con sus dos pequeños: Elvis, de 4 años, y Nayelbis, de 2 años y medio, quien solo podrá conocer a su padre por fotografías.
“Es muy triste que ellos estén por ahí como si nada, es como si nada hubiera pasado, como si nadie hubiera muerto”, dice Dollimar, esperando que en algún momento esta historia cambie.