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El vallenato siempre ha estado en la vida del escritor Alonso Sánchez Baute, desde niño en Valledupar, y desde joven cuando se trasladó a Bogotá donde se graduó de abogado en 1988. Ahora, dice, está en una etapa de reconciliación con su pasado.
La historia de este género que nació en la región Caribe de Colombia la tiene en su cabeza y la narra, muy bien, como un cuento, porque ha sido un ratón de biblioteca que investiga y habla con los que más saben.
“El vallenato viene de la Sierra Nevada de Santa Marta, era la música que interpretaban las comunidades indígenas de allí a través de las gaitas. El acordeón es de origen austriaco, pero primero apareció la guitarra que llegó en la época de la conquista”.
Cuenta que, en los inicios del vallenato, el acordeón era un instrumento popular, del pueblo. Y, por el contrario, la guitarra era de las élites. “A finales de 1892 vino un francés a la Sierra Nevada y en una crónica dice que tuvo que salir de emergencia de Río Frío porque en la casa vecina había una cumbiamba que no lo dejaba dormir”.
La falta de registro histórico del vallenato ha llevado a este acucioso escritor a investigar sobre sus orígenes. “La mayoría de las historias del vallenato están referenciadas de segundas y terceras voces, entonces en esa transmisión oral se gana o se pierde mucho”.
Los 15 años que vivió en su tierra natal fueron marcados por el conflicto armado. En su libro ‘Líbranos del bien’ cuenta sobre la juventud de alias ‘Jorge 40’ y alias ‘Simón Trinidad’, y los giros que tuvieron sus vidas.
“Cada vez me he metido más en lo mío. Mi universo natural es la noche, el universo gay con el que me di a conocer. A este universo es al que tuve acceso y más me significó la vida”, señala.
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Cuando reveló su condición sexual en una entrevista a El Espectador el 12 de octubre de 2003, la noticia fue recibida en Valledupar como una tragedia. “Salió el titular inmenso ‘La oveja rosada de la familia’ y eso fue un escándalo, al punto que mi casa parecía un funeral”.
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Dice que no escribe por catarsis, que lo hace como una forma de lucha contra un propio conflicto que se lo traslada a sus personajes, entonces se deshace del problema. Y él, el vallenato, nace de nuevo.
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Escuche la entrevista completa en Mesa BLU aquí: