Colombiano de 21 años, exiliado en Alemania, falleció en extrañas circunstancias en el país europeo
Alan Garzón Ramírez fue amenazado en Medellín en 2018 después de marchar con una camiseta que decía “No a la guerra de Duque y Uribe”.
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A pesar de no tener una vida común, a Alan Garzón Ramírez, quien falleció exiliado en Alemania, no le faltaron mamás. Su abuela, tías y primas se encargaron de darle el amor, los cuidados y las enseñanzas que su madre, fallecida cuando él era un niño, no pudo darle.
El ‘Niño’, como lo llaman sus familiares, era muy cariñoso y apegado a su familia y amigos, personas que hoy luchan contra la tristeza de saber que murió lejos de todos los que lo amaban.
Y es que salir del país fue una necesidad. En 2018, con solo 17 años, el sentido social de Alan lo llevó a participar en una marcha vistiendo una camiseta con la leyenda “No a la guerra de Duque y Uribe”, lo que le acarreó una serie de amenazas de muerte.
“Te quitas esa camiseta o te pelamos. O aprende o aprende, vamos a coger todas estas porquerías y las vamos a sacar del país", le gritaba un hombre a Alan el día de la marcha.
"Pa'que sepas, te quitás esa camiseta o te pelamos, y tenemos la ayuda del presiente Duque".
— Maria Niny Echeverry (@Marianiniecheve) January 20, 2019
Sin palabras...
#UribeEsElCáncerDeColombia#TeQuitásEsaCamisetaOTePelamos#NoMasUribe pic.twitter.com/W72C8gxsKC
Según una de sus primas, quien prefiere ocultar su nombre por razones de seguridad, Alan odiaba la violencia y ese día en particular solo quería marchar para que pusieran los ojos en los líderes sociales asesinados en el país.
"A él no le gustaba que hubiera tanta violencia, entonces como él veía que pedían justicia por los que se habían muerto, él lo que quería reflejar era que no generaran más violencia y la gente lo interpretó de otra forma y ahí fue cuando lo amenazaron y le tocó salir del país", contó la prima de Alan.
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Las amenazas llegaban por todas partes y cada vez eran más preocupantes, por eso casi un año después y recién cumplió los 18 años, Alan decidió irse del país y solicitar asilo en Alemania.
"Allá lo ayudaron con el asilo, trabajó un año con un arquitecto, aprendió alemán e inglés en un año, era increíble lo inteligente que era él", explica su familiar.
Hasta septiembre de este año, cuando desapareció, Alan se encontraba viviendo en la ciudad de Hannover, donde trabajaba en un restaurante y estudiaba para convertirse en chef, pero su corazón siempre estuvo en Medellín, con su familia.
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Su prima aún recuerda que el 23 de septiembre habló con él y le dijo que "se sentía muy aburrido, que la gente era muy horrible, que no aguantaba más y se quería venir para Colombia".
Según informaron las personas allegadas a Alan en Alemania, el joven de 21 años desapareció entre el 23 y el 27 de septiembre, pero nadie supo decir qué sucedió o en qué circunstancias desapareció; lo que sí supo su familia en Medellín es que el joven había tenido algunos problemas por xenofobia con algunos locales.
"Me dijeron que él había tenido un problema con unos tipos porque él llegó hablando español y los tipos como muy racistas. Eso era a lo que él se refería, que el racismo allá es muy horrible", puntualizó la prima de Alan.
Fue solo hasta mediados de octubre que las llamadas del consulado y de algunos amigos de Alan en Alemania informaron que su cuerpo fue encontrado por unos recolectores de hongos en un bosque.
Desafortunadamente, el estado en que se encontró el cuerpo de Alan no permitió a las autoridades de Hannover determinar qué causó la muerte del joven, aunque la Cancillería colombiana sí explicó que la policía local “confirmó la ausencia de factores externos que pudieran haber contribuido al deceso del joven colombiano, por lo cual ha informado que se han cerrado las investigaciones pertinentes a su búsqueda y razones del fallecimiento”.
Por ahora, sus allegados en Medellín lamentan el que el joven haya muerto lejos de su familia, teniendo que huir de amenazas de personas poco tolerantes.
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"En este país lo que falta es mucha humanidad. Aquí falta gente inteligente, con valores, con principios porque los poquitos que hay así, son atropelladas", dijo la prima de Alan.
Actualmente la familia de Alan se encuentra a la espera de que sus cenizas sean repatriadas para darle el último adiós, pero ya en su propia tierra.
Escuche el podcast Emprender, fallar y triunfar:
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