Mineros de Segovia tienen oro, pero pasan hambre
Algunos mineros tienen en sus bolsillos suficiente oro para comprar un carro, pero abren la nevera y no hay comida.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
La abundancia de oro en una Segovia con 36 días de paro minero encima convirtió el preciado metal en cualquier cosa, un producto poco transado y desvalorizado.
La protesta de los mineros en el nordeste de Antioquia llegó al límite: no hay extracción en los socavones y, mucho menos, compraventas que dinamicen el negocio.
Como es de esperarse cada día que pasa aumenta la preocupación de los mineros porque no hay donde vender el oro que, incluso, tienen de sobra en sus casas; la comida escasea, el hambre abunda, las familias están desesperadas, no hay donde vender el metal, nadie que lo compre al precio que sea.
Marcos, de 26 años, es minero y responsable de su esposa e hijastro, los tres están comiendo en los sancochos comunitarios que se sirven en la concentración principal del paro porque en su casa la nevera está vacía desde hace más de 1 mes.
Publicidad
“Quizá uno sobreviva al paro, eso sin saber cuándo es que se termine. Lo difícil es ver a la familia pasando dificultades y no poder hacer nada”, dijo.
Publicidad
Superando el miedo que le da a algunos hablar con nosotros por represalias de los organizadores de las protestas, al momento de la entrevista Marcos exhibe con molestia los más de dos millones de pesos representados en una pequeña bola de oro, que no ha logrado vender.
Si bien está fastidiado por la situación de Segovia también está de acuerdo con el paro. Marcos dice que para sacar el oro tuvo que “estar meses metido en socavones dándole a la piedra para que aflojara” y que si bien no tiene legalmente le permiso de hacerlo trabaja en “socavones ancestrales” y que nadie se los puede quitar.
Aunque un minero no tiene sueldo fijo, en un mes puede conseguir desde simples granos o, cuando la suerte los saluda, hasta libras. De cualquier modo, lo uno o lo otro es suficiente para vivir, pero no en medio de un paro que cumple 36 días y que los tiene pasando hambre.
Para tratar de suplir las necesidades alimentarias de todos, los que voluntariamente u obligados asisten a la protestas, se están entregando mercados por parte de la Gobernación de Antioquia y el Ejército.
Publicidad