TM le quitó oportunidad a Bogotá de tener mejor aire: empresa de buses eléctricos
El debate se abre en la medida de si la adjudicación para la nueva flota ponderaba los buses más baratos o los de menos impacto ambiental.
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El pasado viernes, Actin Transport y Green Bogotá estaban en la puja para quedarse con al menos uno de los lotes en la adjudicación de los contratos para la nueva flota de buses en Bogotá.
Son las firmas encargadas de los buses eléctricos que trazarían un avance significativo en la búsqueda de reducir de forma radical niveles de contaminación en el aire de la capital.
Juan Pablo Nova, apoderado en el proceso de adjudicación, manifestó en entrevista con BLU Radio que TransMilenio realizó una serie de interpretaciones equivocadas, que le dieron así el paso al diésel y al gas natural, relegando a una tecnología limpia, criticando la forma como se llevó a cabo el proceso licitatorio.
“Participación que de entrada ya estaba limitada por las condiciones de los pliegos, por la forma en evaluarlo, por las respuestas que ellos daban cuando nosotros hacíamos requerimientos o peticiones, pero definitivamente lo que cercenó la oportunidad de tener buses eléctricos en Bogotá, fue una interpretación errada que ellos dieron frente a una subsanación de una garantía presentada la cual en nuestro criterio es totalmente viable y válida a la luz de la jurisprudencia, de las mismas normas que regulan qué se puede subsanar y qué no, pero a Transmilenio definitivamente le pareció que no y de acuerdo a esa decisión fue que nos dejaron limitada la participación para el lote de suba y nos quitaron la oportunidad de participar en el lote Américas que precisamente fue el que quedó desierto”, señaló.
Nova dijo que el problema, para ellos, no era la situación financiera, pues cuentan con todas las garantías económicas, y que no descartan un as bajo la manga, en caso de una nueva apertura para adjudicar el patio de Las Américas, que se declaró desierto el pasado viernes.
A su vez, para el abogado no fueron suficiente una serie de pruebas de garantía que presentaron: “Existían entre las dos cartas de crédito que se presentaron más de 58 mil millones de pesos como garantía de seriedad por medio de cartas de crédito stand by, pero a Transmilenio y su equipo le pareció que no y por lo tanto no nos permitieron participar en el lote”.
Faltando la fase de suscripción de contratos para que quede en firme el acto administrativo en el que se declaró desierta la adjudicación para el lote de Las Américas, no se pierden las esperanzas de que TransMilenio reconsidere su postura y plantee posibilidades para que Bogotá, aunque sin tener la mayoría de buses articulados y biarticulados eléctricos, puedan avanzar aunque sea a paso lento.
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“Consideramos que no está cerrada la posibilidad dentro de esta licitación. Si Transmilenio deja en firme ese acto que declara desierto ese lote de Américas y vuelve y lo licita, mis clientes entrarían a participar en la medida en que ahora sí exista de verdad intención de tener buses eléctricos y esto implica la forma en que se evalúa y la entrega de puntajes”, agregó.
¿Buses más baratos, pero que contaminen más?
672 buses a diésel, 461 buses a gas y cero eléctricos son el resultado del proceso licitatorio y que recorrerán Bogotá durante los próximos diez años. Si el presupuesto planteado por quienes ofrecieron buses cero-emisión estaba dentro de las cuentas de quienes adjudicaron los contratos, ¿por qué no pasaron la prueba?
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“Colocaron los buses eléctricos al mismo nivel de Los híbridos y los de gas y eso está incorrecto porque debería ser a menos emisiones más puntaje, pero aquí se dio el mismo puntaje”, respondió Nova manifestando que los argumentos de TransMilenio nunca fueron suficientes, cuando según él contaban con los requisitos para competir a la par de los triunfadores.
“TransMilenio había establecido un criterio para evaluar si las ofertas que se presentaban eran viables económicamente y la propuesta que presentó Green Bogotá y Acting Transport era viable. Claro que era más costosa que la de los buses a diésel y a gas por el tipo de tecnología, pero no quería decir que se salía de los presupuestos que tenía la entidad. Aquí desde luego las limitaciones de orden presupuestal no permitían que toda la flota fuera 100% eléctrica, pero sí era una oportunidad de oro para que Bogotá trazara ese camino de transformación del sistema masivo de transporte con combustibles cero emisiones, que es lo que debe resaltarse”, añadió.
El otro debate que se abre es si por la adquisición de buses a menor costo se alcanzará a pagar los costos de la salud de los bogotanos, que tendrían que compararse frente a una muestra de ahorro en el sistema de salud en reducción de enfermedades respiratorias y varios tipos de cáncer derivados de la mala calidad del aire en la ciudad.