Publicidad ofensiva contra la familia y Barranquilla: editorial Ley del Montes
Editorial de Óscar Montes a propósito de publicidad de aerolínea que invito a visitar 'La arenosa' con la moza.
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Desde hace un tiempo se ha vuelto costumbre dejar todo en manos de los publicistas, con la creencia –errada, claro- de que ellos encuentran la solución a todos los problemas.
Los publicistas nos venden detergentes que no sólo quitan las manchas, sino que dejan la ropa reluciente; nos hacen comprar carros que se estacionan solos, nos embuten tiquetes a Cancún con cuatro noches en hotel de cinco estrellas, todo por 250 mil pesos; nos ponen a comprar fajas hipotérmicas que nos hacen perder diez kilos de peso en apenas una semana.
Los publicistas saben que no hay problema que un buen eslogan no pueda solucionar. De lo que se trata –dicen los creativos de las agencias de publicidad- es de impactar al consumidor, hasta el punto de obligarlo –sin que se dé cuenta- a comprar el productos que se le ofrece, que puede ser un detergente, un carro último modelo, una camisa, un perfume...
Pero no todo está permitido en el mundo de la publicidad, por más que los publicistas consideren que pueden hacerlo todo. Lo que acaba de suceder con una empresa de aviación nacional contra Barranquilla es inadmisible. Dicha compañía no encontró mejor manera de ofrecer sus servicios a quienes viajan a la ciudad por estos días que con el siguiente mensaje: “Llévate a la moza pa´ la arenosa”.
Difícil encontrar una mejor muestra de chabacanería, mal gusto, carencia absoluta de creatividad y agresión a una ciudad, que semejante esperpento publicitario. “La campaña –dice muy bien la líder cívica Susana De León- atenta contra la dignidad de las mujeres y los valores familiares”. Y como ella cientos de barranquilleros manifestaron ayer su malestar con la pieza publicitaria que enfadó –con toda razón- a un buen número de barranquilleros.
A Barranquilla la llaman La Arenosa con cariño, como también le dicen Curramba o La Puerta de Oro de Colombia. Esos remoquetes obedecen al enorme afecto que despierta la ciudad en Colombia y en el mundo. Quienes tenemos la fortuna de vivir en ella nos sentimos orgullosos de hacer parte de una sociedad pujante, alegre y de espíritu festivo, sin que ello signifique desprecio por los valores familiares.
De manera que está en mora la empresa de aviación que incurrió en semejante dislate en reparar el daño causado a la ciudad y a sus habitantes. El “mamagallismo” –que es propio de los hombres y mujeres del Caribe- no puede prestarse para semejante ofensa. Quedamos a la espera de las disculpas que tendrá que ofrecer dicha empresa.
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