"Soy el gran responsable de la excitación que hubo en la última media hora de juego" por parte de mis jugadores, reconoció Klopp, porque "no puedo celebrar como lo hice en el cuarto gol, cuando todavía quedaban 35 minutos por jugar".
Después del golazo anotado por Sadio Mané (64), el extécnico del Borussia Dortmund se precipitó al borde del campo de juego y le pidió a su atacante que le salte sobre la espalda para llevarlo como triunfador.
Un minuto después el Arsenal descontó y marcó el tercero en Wembley a falta de 16 minutos para el cierre, en un clásico de locos que pudo terminar con victoria para cualquier lado.
"En ese momento, detuvimos el motor pero el partido todavía no había acabado", deploró Klopp. "Arsenal perdió, pero les permitimos volver a meterse en partido", añadió.