“Aranceles no son una medida política, sino una defensa del país”: ministra de Gobierno de Ecuador
Nataly Morillo defendió la decisión del presidente Daniel Novoa de imponer un arancel del 30% a productos colombianos, argumentando que responde a razones de seguridad nacional y no a tensiones diplomáticas.
En medio de la creciente tensión comercial entre Ecuador y Colombia, la ministra de Gobierno ecuatoriana, Nataly Morillo, aseguró que la reciente imposición de aranceles del 30% a las importaciones colombianas no responde a una “guerra comercial”, sino a una acción de defensa nacional frente a amenazas de seguridad en la frontera común.
En diálogo con Néstor Morales en Mañanas Blu, la funcionaria recalcó que la medida anunciada por el presidente Daniel Novoa busca “proteger la soberanía ecuatoriana” ante la falta de cooperación binacional en el combate al crimen organizado. “Esto no es una guerra de aranceles declarada, es un tema de firmeza y de soberanía en respuesta a la seguridad que necesitamos nosotros en el Ecuador”, afirmó Morillo.
La ministra insistió en que el gobierno ecuatoriano ha realizado “esfuerzos reales de cooperación”, pero que “no ha habido la misma reciprocidad por parte del presidente Petro”. En ese contexto, el Ejecutivo de Quito considera que los aranceles son una herramienta temporal “para evidenciar la necesidad de corresponsabilidad” en el control fronterizo.
Aranceles en el marco de la política de seguridad
La decisión, según Morillo, se enmarca en la estrategia de seguridad integral que impulsa el presidente Novoa desde 2024, cuando declaró prioridad nacional la lucha contra el crimen organizado y la minería ilegal. “El país se encuentra en una guerra contra los grupos de delincuencia organizada; ya no tenemos delincuencia común, tenemos crimen organizado transnacional”, explicó.
La ministra precisó que el arancel del 30% “estará vigente hasta que exista un compromiso real y efectivo para combatir de forma conjunta el crimen organizado transnacional en la zona fronteriza” y señaló que su eventual suspensión dependerá de resultados verificables en cooperación entre fuerzas de seguridad de ambos países.
Esperamos que realmente exista esta corresponsabilidad, que se vean resultados concretos en esta lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado
subrayó.
Daniel Noboa, presidente de Ecuador
Foto: AFP
Sin ruptura diplomática ni motivación política
La crisis arancelaria comenzó con el anuncio hecho por Daniel Noboa durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, el pasado 17 de enero. La decisión generó una inmediata respuesta del Gobierno colombiano, que aplicó un arancel similar a productos ecuatorianos y anunció la suspensión temporal de exportaciones de energía hacia Ecuador.
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Sin embargo, Morillo negó que exista una escalada que ponga en riesgo las relaciones bilaterales. “No va a romper estos lazos comerciales ni afectará los lazos de hermandad. Nosotros seguimos apostando por el diálogo, pero también actuamos con responsabilidad para proteger a nuestra población”, dijo.
La funcionaria también descartó que la decisión del Ejecutivo ecuatoriano tenga motivaciones políticas o esté influenciada por terceros países. “No tiene nada que ver Estados Unidos con el anuncio. Nosotros somos soberanos y tomamos las decisiones pensando en la soberanía y el territorio ecuatoriano”, añadió y negó, asimismo, cualquier conexión con tensiones derivadas de declaraciones del presidente Petro sobre la situación judicial de Jorge Glas, exvicepresidente de Rafael Correa.
Contexto económico y efectos en frontera
Consultada sobre las consecuencias económicas de la medida, Morillo sostuvo que “no habrá afectación significativa a la balanza comercial bilateral”. Según datos ofrecidos por la Ministra, Ecuador importó desde Colombia entre enero y noviembre de 2025 cerca de 191 millones de dólares en cosméticos, 124 millones en productos farmacéuticos y 120 millones en vehículos y autopartes.
“Estos aranceles no buscan encarecer los productos, sino fomentar una corresponsabilidad efectiva con Colombia. Son medidas coherentes con nuestra política de seguridad y defensa económica”, puntualizó.
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En relación con el impacto para los habitantes de la frontera, la titular de Gobierno aseguró que Ecuador mantiene solo dos pasos fronterizos habilitados —el de Carachi al norte, con Colombia, y el de Huaquillas al sur, con Perú—, tras el cierre de cruces ilegales desde el 24 de diciembre de 2025. Dijo además que “hasta el momento no se han afectado las balanzas comerciales” pese a la reducción de puntos de tránsito.
¿Qué pasará con el suministro de energía de Colombia a Ecuador?
Sobre el suministro eléctrico, Morillo confirmó que Ecuador ya no depende de la energía colombiana. “Este año no vamos a tener desabastecimiento. Fue un problema heredado de gobiernos anteriores, pero ahora hay planificación para 2026”, declaró.
Consultada sobre una posible reunión binacional prevista en Ipiales, la ministra declinó confirmar su participación y aseguró que “las gestiones están en manos de la Cancillería ecuatoriana”, aunque reiteró que su país mantiene disposición al diálogo.
La ministra Nataly Morillo cerró la entrevista destacando que la decisión de su Gobierno “no es comercial ni política, sino una herramienta de defensa nacional frente a riesgos fronterizos reales”. Con ello, dijo, el Ejecutivo ecuatoriano busca sostener su narrativa de soberanía ante una crisis que mantiene en tensión a dos de los socios históricos más relevantes de la Comunidad Andina de Naciones.