La ministra de Ambiente y Energía de Ecuador, Inés Manzano, afirmó que la reciente tarifa impuesta al transporte de petróleo colombiano a través del Oleoducto Transecuatoriano responde a criterios técnicos y soberanos, no a un castigo comercial. En entrevista con Mañanas Blu, la funcionaria del Gobierno del presidente Daniel Noboa explicó que el incremento de 900%, de 3 a 30 dólares por barril, “tiene que ver con costos de oportunidad, temas sociales, ambientales y de maniobra operativa”.
“No hemos cerrado el oleoducto. Está disponible. Si no les viene bien la tarifa, entendemos que no quieran usar nuestro oleoducto”, señaló Manzano, en alusión a las petroleras colombianas que transportan crudo hacia el puerto de Esmeraldas.
La ministra insistió en que la medida no constituye una retaliación contra Colombia, sino una actualización necesaria frente a los nuevos costos del sistema energético ecuatoriano. “Yo no decido castigar el petróleo colombiano. Este es un tema que tiene que ver con seguridad y con la gestión de nuestros recursos naturales”, dijo, indicando además que Ecuador atraviesa un contexto complejo en materia fronteriza y económica.
Tensión bilateral por tarifas energéticas
La decisión ecuatoriana llega en medio de una guerra comercial inesperada entre ambos países. Tras el anuncio de Quito, el Gobierno colombiano respondió con la imposición de aranceles de entre 20% y 30% a 26 productos ecuatorianos y con la suspensión de la venta de energía eléctrica a Ecuador, servicio que se mantenía activo desde los apagones sufridos en ese país durante 2024.
Frente a ello, Manzano sostuvo que Ecuador se ha visto obligado a tomar decisiones acorde con su soberanía energética, recordando que durante la crisis eléctrica “mientras ustedes me vendían electricidad a 69 centavos, nosotros antes la comprábamos a seis. Ese aumento nos obligó a revisar toda nuestra política tarifaria”.
La ministra añadió que la tarifa del oleoducto podrá ser revisada si se restablece el diálogo energético con Bogotá. “Si el Ministerio de Energía de Colombia decide volver a exportar energía hacia Ecuador, nosotros podríamos revisar nuevamente los valores técnicos y los informes”, afirmó, dejando la puerta abierta a una resolución técnica y diplomática.
Dos oleoductos bajo el radar
Ecuador cuenta con dos principales ductos de transporte: el OCP, operado por empresas privadas, y el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), administrado por el Estado. Ambos han sido utilizados tradicionalmente para el transporte del crudo colombiano, especialmente por Ecopetrol y compañías privadas que operan en el sur de Colombia.
Sin embargo, según la ministra, hasta el momento “no se ha transportado petróleo colombiano por nuestras instalaciones”, debido a que las empresas aún no han decidido si mantienen o suspenden sus operaciones logísticas a través del territorio ecuatoriano.
Aunque reconoció que las decisiones recientes se producen en un ambiente de alta tensión económica, Manzano insistió en que el trasfondo político no cae bajo su competencia ministerial. “Los temas de aranceles los maneja la Cancillería y el Ministerio de Producción; yo doy las respuestas técnicas que se merecen los pueblos colombiano y ecuatoriano”, puntualizó.
Soberanía y seguridad fronteriza, los ejes de la defensa ecuatoriana
Manzano también vinculó la política energética con la situación de seguridad en la zona limítrofe entre ambos países, marcada por el avance de grupos delictivos y el narcotráfico. “Queremos una lucha conjunta contra el narcotráfico. Nuestros ciudadanos en frontera están recibiendo presiones de grupos que vienen del lado colombiano”, expresó, haciendo un llamado a la cooperación binacional.
La funcionaria insistió en que Ecuador busca mantener relaciones respetuosas y de colaboración. “No somos países peleados, somos más hermanos de lo que la historia nos ha hecho ver”, añadió, subrayando que su intención es proteger tanto el interés económico como la integridad territorial del Ecuador.
Un conflicto con implicaciones regionales
El aumento en la tarifa y las consecuentes medidas comerciales abren un nuevo capítulo en la relación colombo-ecuatoriana, históricamente estrecha en materia energética y petrolera. Mientras Bogotá evalúa los efectos económicos de los aranceles recíprocos, Quito reafirma su derecho a regular los servicios estratégicos según su legislación nacional.
El intercambio de declaraciones políticas y técnicas deja entrever que la crisis energética y comercial entre Colombia y Ecuador podría extenderse si no hay una mediación diplomática. Por ahora, la ministra Inés Manzano concluye su mensaje con una postura de apertura controlada: “Ecuador sigue encendido y con su sistema eléctrico estable. Estamos listos para dialogar, pero también para defender nuestra soberanía”.