Frisby está simplificando sus procesos operativos para mejorar la eficiencia. Además, se está ajustando a las recientes modificaciones en los horarios de algunos centros comerciales donde tiene presencia, así como a la reducción de la jornada laboral.
Estas, entre muchas otras medidas, están siendo analizadas e implementadas por la cadena de restaurantes para mitigar el impacto del incremento del 23,7 % en el salario mínimo. Con esto, Frisby busca compensar el mayor gasto laboral mediante cambios internos, en lugar de trasladar completamente el aumento a los precios o reducir su personal.
Sara Baena, gerente general de Frisby, explicó que el ajuste si tiene un efecto directo sobre la estructura de costos. “El 77% de nuestras personas ganan salario mínimo, así que el aumento nos afecta de manera importante. Sin embargo, estamos comprometidos con no despedir y en asumir el impacto entre todos, generando iniciativas para contrarrestar ese efecto que no estaba inicialmente estimado”, afirmó.
Frisby cuenta actualmente con 6.000 colaboradores en 61 municipios del país y opera 290 restaurantes. De esa planta, el 77% devenga un salario mínimo, lo que explica la magnitud del impacto financiero que genera el aumento decretado para 2026.
Según un comunicado de prensa, la compañía cerró el 2025 con crecimiento de posiblemente 10% en ventas, pues no se especifica la cifra y además, anunció una inversión integral de sus servicios de 65.000 millones de pesos para este año.
Estas declaraciones se producen en un contexto en el que distintos sectores empresariales han manifestado preocupación por el efecto del aumento salarial en costos operativos, especialmente en actividades intensivas en mano de obra como el comercio y la gastronomía.