“Había intenciones de rescatarlo”: director de la Dijín por operativo para extraditar a ‘Pipe Tuluá’
El coronel Elver Alfonso confirmó que existían planes de fuga y rescate del narco alias Pipe Tuluá, extraditado hacia Estados Unidos en un operativo de madrugada bajo estrictas medidas de seguridad.
Alias Pipe Tuluá, minutos antes de ser llevado al avión de la DEA
A la 1:30 de la madrugada de este lunes se puso en marcha uno de los operativos policiales más rigurosos del año: la extradición de Andrés Felipe Marín Silva, alias Pipe Tuluá, considerado uno de los jefes criminales más violentos del Valle del Cauca. La acción fue liderada por la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín) y contó con la participación de 70 uniformados, drones, helicópteros y la coordinación directa con agentes de la DEA y los US Marshals.
Desde la estación de Los Mártires, en el centro de Bogotá, el convoy policial recorrió la capital escoltado por aire y tierra hasta la base antinarcóticos del aeropuerto militar de Catam. Allí fue entregado a las autoridades estadounidenses para su traslado hacia Texas, donde deberá responder ante una corte distrital por delitos de narcotráfico y concierto para delinquir.
Alias Pipe Tuluá, extraditado a Estados Unidos
Foto: Policía Nacional
“Existían intenciones de rescate”: coronel Iver Alfonso
En entrevista con Mañanas Blu, el coronel Elver Alfonso, director de la Dijín, detalló que el operativo se diseñó con protocolos especiales debido a riesgos de fuga detectados por inteligencia policial. “Teníamos informaciones de que se quería escapar, de que había intenciones de la estructura delincuencial que él aún seguía dirigiendo, de hacer un rescate”, señaló el oficial, confirmando que la decisión de actuar durante la madrugada obedeció a la necesidad de “mitigar al máximo cualquier intento de fuga o sabotaje al traslado”.
Según Alfonso, la información recolectada indicaba movimientos de integrantes de la red criminal que pretendían interferir el proceso de extradición. Por ello, se adoptaron medidas excepcionales para trasladar al capturado sin margen de error: “Planeamos cada detalle junto con las agencias internacionales. Hacerlo de madrugada garantizaba velocidad, discreción y seguridad total”, explicó el coronel.
Una cooperación bilateral “sólida y efectiva”
El mando policial destacó que la extradición de ‘Pipe Tuluá’ representa un nuevo éxito de cooperación judicial entre Colombia y Estados Unidos. “Queda en evidencia una cooperación internacional sólida y efectiva, producto del trabajo articulado de la Policía Nacional, la Fiscalía General de la Nación y la DEA”, afirmó Alfonso, quien resaltó que las agencias estadounidenses colaboraron desde la fase de planeación hasta la custodia final del extraditado.
El oficial agregó que la operación “ratifica el compromiso del Estado colombiano en la lucha contra las redes de narcotráfico transnacional”, insistiendo en que “el crimen organizado no tiene refugio posible”. De acuerdo con la Policía Nacional, Marín Silva fue trasladado junto con otro extraditable en un avión de la DEA que despegó hacia las 5:00 a. m. desde la base de Catam con destino a Dallas, antes de su presentación ante la corte federal de Texas.
De “Los Rastrojos” al poder criminal en las cárceles
Alias Pipe Tuluá, de 42 años, inició su carrera criminal hace más de dos décadas en las filas de Los Rastrojos. Según los reportes judiciales, fue ascendiendo en estructuras criminales del suroccidente colombiano hasta convertirse en cabecilla de La Inmaculada, organización señalada de imponer el terror en Tuluá y otros municipios del Valle. Aun tras ser capturado, siguió delinquiendo desde prisión mediante una red conocida como “Los Mago”, responsable de extorsiones y homicidios contra guardianes del INPEC.
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Las autoridades lo señalan de haber mantenido control sobre rentas ilícitas y de ordenar atentados desde diferentes centros carcelarios, lo que llevó a su aislamiento en una celda de alta seguridad bajo custodia de la Dijín. Su extradición, autorizada por la Corte Suprema de Justicia en 2025, representa el cierre de una etapa en la que el capo continuaba coordinando operaciones criminales desde territorio colombiano.