Kia EV9 2026, reseña: pros, contras y opinión de este buque insignia eléctrico
La Kia EV9 es la más cara de la marca en su historia, más equipada, teconlógica y completa, pero ¿cumple con lo que promete?
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La Kia EV9 no es una camioneta eléctrica más en el mercado. Es el modelo insignia de la marca y, en su versión GT-Line, llega con una propuesta ambiciosa: tres filas, tracción integral, 500 km de autonomía WLTP y un nivel de equipamiento que lo pone a facilmente competir con referentes tradicionales del segmento premium.
Pero más allá de las cifras, la pregunta clave es: ¿qué es lo bueno, lo mejorable y cómo es rendimiento de la Kia EV9?
La configuración de doble motor eléctrico entrega 378 caballos de fuerza y 700 Nm de torque. La aceleración de 0 a 100 km/h en 5,3 segundos no es un dato anecdótico: en adelantamientos se siente la contundencia inmediata de su potencia, incluso con siete ocupantes y equipaje.
Su batería de 99,8 kWh promete hasta 497 km bajo ciclo WLTP. En una ruta real entre Bogotá y Medellín —con los cambios de altitud que eso implica— la SUV marcaba cerca de 600 km estimados al 100 %. Al llegar al destino, aún quedaban aproximadamente 120 km de autonomía disponible. En un trayecto exigente, la cifra resulta convincente.
Además, admite carga rápida en corriente directa: puede pasar del 20 % al 80 % en unos 40 minutos en cargadores de 150 kW, lo que la hace viable para viajes si se planifican las paradas en electrolineras por la carretera.
Con 5,01 metros de largo y 3,10 metros entre ejes, el espacio interior es uno de sus argumentos más fuertes. La segunda fila puede configurarse con asientos tipo capitán, ventilados y calefactados, mientras que la tercera fila no está pensada solo para niños: adultos altos pueden viajar con algo de sacrificio.
El baúl ofrece 333 litros con todas las filas activas, pero al abatir la tercera fila crece hasta 828 litros, y con todas las filas plegadas supera los 2.000 litros. A eso se suma un pequeño compartimento delantero de 52 litros, útil para cables de carga.
En carretera, la suspensión sorprende por su capacidad de filtrar imperfecciones. A pesar de superar las 2,6 toneladas, la marcha es suave y silenciosa, cualidad clave en trayectos largos.
El interior combina tres pantallas (dos de 12,3 pulgadas y una de 5,3 pulgadas) bajo un mismo conjunto panorámico. La interfaz es clara, compatible de forma inalámbrica con Android Auto y Apple CarPlay, y mantiene un equilibrio acertado entre comandos físicos y controles táctiles.
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Incluye control crucero adaptativo con cambio automático de carril, así como otra larga lista de ADAS y tecnología V2L, que permite usar la batería como fuente de energía externa.
Algo que gusta mucho, aunque al comienzo es difícil de acostumbrarse, son los espejos convertidos ahora en cámaras de alta definición y que se pueden ver desde dentro de la camioneta en una pantalla a cada extremo del interior, lo cual resulta provechoso para tener una visibilidad clara sin tener que preocuparse por bajar las ventanas.
El asistente de reconocimiento de límites de velocidad puede resultar insistente y, en algunos casos, impreciso. El sistema activo de mantenimiento de carril, aunque efectivo, tiende a corregir en exceso la trayectoria, buscando un centrado milimétrico que puede sentirse artificial en carretera.
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Y hay un factor estructural difícil de ignorar: sus dimensiones. Diseñada con el mercado norteamericano en mente, esta camioneta es imponente. En ciudades como Bogotá o Medellín, con parqueaderos ajustados y vías estrechas, puede resultar menos práctica en el día a día. Pero esto ya depende del gusto de cada conductor.
Como vehículo de carretera (aunque no en distancias muy largas), el EV9 cumple con autonomía suficiente, potencia disponible en cualquier momento, confort sobresaliente y espacio real para siete ocupantes.