En el marco del Foro Económico Mundial, la situación geopolítica de Groenlandia ha vuelto al centro del debate internacional tras las recientes maniobras diplomáticas de Donald Trump.
Judit Ros, experta académica catalana radicada en Suecia y especialista en las relaciones de Groenlandia con la OTAN y la Unión Europea, ha analizado las implicaciones de estas acciones, que oscilan entre la seguridad nacional y una narrativa de control que genera incertidumbre global.
El enfoque de seguridad y recursos naturales
Según la doctora Ros, el comportamiento de Trump, aunque a menudo calificado de "capricho", responde a un patrón centrado en la seguridad nacional y la explotación de recursos naturales. En el contexto del foro de Davos, Trump ha buscado dominar la narrativa, sugiriendo que ha "solucionado" la situación en la isla en un tiempo récord.
Sin embargo, se especula que el trasfondo real del acuerdo podría incluir la propiedad de bases militares, una cuestión sensible dado que Estados Unidos ya posee amplios poderes en la zona bajo tratados anteriores.
El peso de la historia: De 1941 a la actualidad
La relevancia de Groenlandia para Estados Unidos no es nueva. Ros destaca que la clave reside en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. En 1941, se estableció un acuerdo con la delegación danesa en Washington que permitía la presencia estadounidense para proteger la isla.
No obstante, este acuerdo contenía una "arma de doble filo" en su artículo 10, que estipulaba que las fuerzas estadounidenses se retirarían solo cuando ellos mismos lo decidieran, una agenda a largo plazo cuyas consecuencias se mantienen vigentes.
En la actualidad, el interés estadounidense se justifica como un contrapeso estratégico frente a Rusia y China. A pesar de que el orden mundial busca el multilateralismo desde 1945, Trump ha logrado controlar el "tempo diplomático", reduciendo o aumentando la tensión según su conveniencia y desafiando los sistemas internacionales establecidos.
Un mercado inmobiliario inexistente
Ante la pregunta de si Groenlandia podría ser "comprada" de manera similar a como ocurrió con Alaska hace más de un siglo, la doctora Ros es tajante: el mundo actual no es un mercado inmobiliario. Desde el punto de vista del derecho internacional, este enfoque de compra es una forma de presión diplomática sobre Dinamarca y la población indígena groenlandesa, que aún lidia con el trauma intergeneracional de su pasado colonial.
Paradójicamente, las provocaciones de Trump han tenido un efecto inesperado: han pausado el anhelo de independencia de Groenlandia. Ante la incertidumbre, la isla ha buscado refugio en una relación más estrecha y cohesionada con Dinamarca, priorizando la estabilidad del Reino sobre sus objetivos de soberanía a largo plazo.
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