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Interceptados en el Mediterráneo: así se organizó la flotilla internacional hacia Gaza

Israel afirmó este jueves que ninguno de los barcos de la flotilla de ayuda para Gaza ha logrado romper el bloqueo que mantiene sobre el territorio palestino.

Un activista ondea la bandera palestina mientras un barco que transportaba a la activista climática sueca Greta Thunberg y a otros activistas, parte de una flotilla civil que busca romper el bloqueo israelí de la Franja de Gaza, zarpa del puerto de Barcelona el 31 de agosto de 2025. Activistas a bordo de una flotilla de ayuda con destino a Gaza informaron que buques de guerra israelíes rodearon varias de sus embarcaciones el miércoles y que la interceptación de las embarcaciones principales estaba en marcha. "Los buques de guerra se están acercando para interceptar la flotilla; solo quedan 81 millas náuticas hasta Gaza", declaró el contingente magrebí de la Flotilla Global Sumud en un comunicado. La política francesa Marie Mesmeur y la eurodiputada franco-palestina Rima Hassan también informaron que sus barcos estaban siendo interceptados.
Un activista ondea la bandera palestina mientras un barco que transportaba a la activista climática sueca Greta Thunberg y a otros activistas, parte de una flotilla civil que busca romper el bloqueo israelí de la Franja de Gaza, zarpa del puerto de Barcelona el 31 de agosto de 2025.
AFP

La reciente interceptación de una flotilla internacional que intentaba llevar ayuda humanitaria a Gazaa ha puesto nuevamente en el centro del debate el bloqueo impuesto por Israel a la Franja. Entre los testigos de la travesía se encuentra el periodista colombiano Mauricio Morales, quien relató en entrevista con Mañanas Blu cómo fue la preparación, la logística y las tensiones que vivieron los integrantes de esta misión integrada por ciudadanos de 44 nacionalidades.

Una misión civil para romper el bloqueo

Morales, quien viajó en uno de los barcos desde Barcelona hasta Creta antes de continuar la misión desde tierra, aclaró de entrada: “Primero que todo, no soy activista, soy periodista que estaba dentro de la flotilla para diferentes medios”. Su participación le permitió observar de cerca la organización de esta iniciativa civil, cuyo objetivo era transportar alimentos, medicinas y otros insumos básicos a la población gazatí.

El colombiano destacó que las embarcaciones no contaban con una gran infraestructura: “Las embarcaciones no eran grandes porque esto es una acción de la sociedad civil, entonces no estaban con los fondos necesarios ni la logística ni la infraestructura para hacer una misión de estas”.

Cada delegación nacional financió su participación mediante donaciones y campañas de recaudación. Según Morales, la ayuda humanitaria transportada consistía en “comida, pañales, fórmula para bebé, medicinas”, artículos considerados urgentes ante la crisis humanitaria en Gaza.

Preparados para la interceptación

La flotilla sabía que existía una alta probabilidad de ser detenida en alta mar, dado que no era la primera vez que una misión de este tipo enfrentaba la fuerza militar israelí. Morales recordó el antecedente del barco Mavi Mármara, interceptado en 2010, donde murieron diez personas.

“Sí, era uno de los escenarios que se iba a dar… afortunadamente no se dio el escenario de los ataques con muertos, como en 2010”, explicó.

Parte del plan incluía grabar videos antes de la travesía para divulgarlos en caso de ser abordados: “Publicarlos al ser detenidos en aguas internacionales, violando la legislación internacional por el ejército de Israel, y como al no tener comunicación directa, los vídeos eran evidencia de que habían sido detenidos”.

En ese sentido, Morales fue enfático: “Si a usted lo agarran en aguas internacionales, gente armada, para muchas personas eso es un secuestro, no una detención”.

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La travesía en el Mediterráneo

El periodista describió las dificultades de la navegación y la diversidad de las personas a bordo: “Mucha de la gente que está ahí son activistas, pero también voluntarios normales, profesoras de música, jubilados, gente del común que quería apoyar esta misión”.

Las condiciones no siempre fueron fáciles. Los barcos viajaban con cupo máximo, y en ocasiones incluso excedido, lo que generaba incomodidad. A esto se sumaban los sobrevuelos de drones y la presión psicológica de saberse vigilados: “Hubo momentos muy tensos, como el ataque de drones que hubo, pero la gente estaba convencida de lo que estaba haciendo”.

Según Morales, la consigna era clara: ningún participante podía incurrir en acciones violentas. “Una de las condiciones primarias era comprometerse a no realizar ninguna acción violenta durante todo el proceso”, subrayó.

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Colombianas detenidas y deportación incierta

En la misión viajaban dos colombianas, Manuela Bedoya y Luna Barreto, quienes fueron detenidas en uno de los barcos. El destino de las detenidas aún no estaba claro. Mientras agencias internacionales reportaban que Israel planeaba deportarlas hacia Londres o Madrid, Morales mostró cautela: “Por ahora no se sabe, ya que las abogadas que van a representarlas todavía no se han visto con ellas”.

La complejidad aumenta porque se trata de ciudadanos de 44 nacionalidades, lo que implica procesos distintos según cada país.

El trasfondo político

La entrevista también abordó el impacto del plan de paz impulsado por Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. Para Morales, no hay expectativa positiva: “El plan de paz de Trump es el que está financiando el genocidio con Israel y no tiene cabida las voces palestinas”.

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